Acontecer marítimo

La familia Tintoré dona su archivo al Museo Marítimo de Barcelona

La familia Tintoré, descendiente de los cofundadores de Compañía Trasmediterránea y cuyos antecedentes en el negocio naviero se remonta a 1852, con la creación de Línea de Vapores Tintoré, ha donado todo el archivo con sus documentos, correspondencia, libros copiadores de cartas, escrituras, etc., al Museo Marítimo de Barcelona para su mejor conservación y divulgación. La entrega oficial se celebrará el próximo primero de junio y estará representada por Joaquín María Tintoré Blanc.

“Todos mis antecesores están relacionados con el mar. Mi tatarabuelo fue el fundador de Línea de Vapores Tintoré. Mi abuelo, Joaquín MarÍa Tintoré Punyed, uno de los navieros que fundó Trasmediterránea. Así que, yo siempre soñaba con navegar”, afirma el señor Tintoré, autor de un blog histórico sobre la empresa familiar. 

“La imagen de aquellos barcos es la típica de los primeros vapores navegando con la ayuda de todas las velas desplegadas. Eran de carga y pasaje, solían tener tres bodegas con entrepuente y camarotes habilitados para unos 60 pasajeros. Por aquel entonces, Barcelona era la sede social de Línea de Vapores Tintoré además de ser el puerto de matrícula de sus buques y el puerto de la mayoría de las líneas regulares”.

Joaquín María Tintoré recuerda que “el modelo de negocio inicial fue la Línea Hispano Inglesa de Grandes Vapores de Hierro a Hélice entre Liverpool y Barcelona y, luego, la Línea Hispano Argelina, desde el sur de la península a Orán y Melilla, que también tuvo un renombrado éxito. Los pasajeros se llevaban un grato recuerdo de la navegación por el trato recibido de los oficiales y tripulantes y además, en los servicios entre puertos del Mediterráneo, repetían debido a la falta de carreteras y ferrocarriles. Me refiero a los años desde 1860 a primeros del siglo XX”.

“Es evidente –prosigue- que siempre estamos sujetos a ir evolucionando. Hay que buscar el cambio con rigor a partir del bagaje que supone la experiencia de anteriores generaciones y adaptarse a todas las nuevas tecnologías. En el aspecto técnico, los buques han evolucionado muchísimo gracias al acierto con que están gestionados por el equipo humano de mar y tierra. Pero tenemos que hablar sobre todo de las personas que trabajan en Trasmediterránea… tienen todas algo especial porque trabajar para la Compañía imprime carácter. Eso sí, en cien años no ha variado el espíritu fundacional: dar buen servicio”.

“Si hablamos del presente, mi responsabilidad es cumplir cabalmente en las empresas del ramo del shipping -transporte marítimo- en las que estoy involucrado por relación familiar. Si hablamos del futuro, los mejores años están sin duda por llegar. Si hablamos de pasado, presente y futuro…yo no olvidaré nunca que por mis lazos familiares siempre me considero una parte de Trasmediterránea”, concluye.

Foto: cedida

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