Los finlandeses llaman “ruska” al follaje otoñal, cuando cambian los colores de la naturaleza que marcan el cambio de estación. La temporada comienza en septiembre en el norte de la Laponia y se extiende silenciosa hacia el sur, pintando toda la orografía en tonos terrosos de rojo, naranja y amarillo. Es frecuente que se compare con el hanami japonés –tradición japonesa de observar la belleza de las flores–, cuya presencia nos sugiere la grata necesidad de disfrutar del momento.
La naturaleza nos regala un conjunto de experiencias sensoriales en el otoño de Finlandia. Comienza la temporada de las auroras boreales y los bosques abren sus secretos para la recogida de bayas, setas frescas y otras delicias de la tradición finlandesa.
Es tiempo, también, de disfrutar de un amplio elenco de actividades culturales. Además de las grandes ciudades como Helsinki, Espoo, Turku, Tampere o Jyväskylä, la oferta cultural es amplia y otros destinos –Naantali, Vaasa, Kuopio, Lahti, Kouvola, Pori, Joensuu, Oulu…–, organizan multitud de actividades y resulta un deleite para los sentidos la apertura de las puertas de los museos, los estudios de diseño, la oferta gastronómica y el contacto siempre presente con la naturaleza en su forma más amplia y generosa.
Con la llegada de la “ruska”, Finlandia se prepara para el invierno. Esta es una temporada mágica del año que atrae a turistas de todo el mundo que aprecian los paisajes otoñales. Más del 70% de la superficie del país está cubierta por bosques, por lo que se trata del país más boscoso de Europa e invita al senderismo, la acampada o el largo paseo como la mejor forma de disfrutar del extraordinario paisaje visual.
Foto: Discovering Finland

