Después del penoso acaecimiento vivido el 17 de diciembre de 2025, cuando el catamarán “Volcán de Teno” sufrió una avería en la línea San Sebastián de La Gomera-Los Cristianos y tardó ocho horas en llegar a Santa Cruz de Tenerife, a mediodía de ayer arrancó motores y se encuentra en el puerto de Las Palmas pendiente de varada en ASTICAN.
Durante su larga permanencia de casi dos meses en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, se ha trabajado con gran mutismo para resolver el problema en un catamarán de dudosa solvencia técnica, que acumula una larga lista de incidencias y averías.
En su día, este buque, entonces llamado “Milenium”, Acciona Trasmediterránea se lo quitó de encima ante la acumulación de problemas técnicos y se vendió a una compañía griega, reapareciendo unos años después en Canarias tras su adquisición por Naviera Armas.
Es criterio ampliamente compartido que si el dinero que se ha gastado desde entonces en remendar las dolencias de este buque propulsado por motores Ruston se hubiera invertido en una remotorización, ahora el Grupo Armas Trasmediterránea tendría un catamarán solvente, fiable y competitivo.
Desde que se produjo la avería del “Volcán de Teno”, los gestores de Madrid resolvieron unilateralmente la suspensión de la línea de El Hierro en vísperas de Navidades, posicionando el catamarán “Volcán de Tirajana” en la línea de La Gomera y La Palma. Lo cual generó un notable malestar y empujó a los sufridos clientes de Naviera Armas en la Séptima Isla a buscar hueco en Fred. Olsen Express, que está copando una mayor cuota de mercado sin esfuerzo alguno, pues Armas se lo pone en bandeja ante su manifiesta incapacidad de reacción.
Decisiones que aportan una herencia complicada cuando Balearia se haga cargo de los restos del Grupo Armas Trasmediterránea. Y mientras la CNMC se pronuncia —se habla de marzo, como fecha tope— la sangría que padece Armas Trasmediterránea resulta cada día más doliente y se lo pone más difícil al desafío que asumirá Adolfo Utor.
Foto: Nelson Bourne para puentedemando.com


2 comentarios
La compra de este catamaran delataba la dudosa capacidad de gestionar una naviera por parte del gestor canario, que años despues confirmó llevando a la quiebra y dejandole a deber millones de euros a los que confiaron en sus mentiras empresarial
Parecido acontecimiento, esta vez en melilla y el buque rusadir