Hubo un tiempo, medido en años, en que Distribuidora Industrial (DISA), empresa de hondo arraigo en Canarias que cumple 90 años y siempre ha tenido su sede en Santa Cruz de Tenerife, tuvo a su servicio un barco llamado “Paloma” para la distribución entre islas, Ceuta y Melilla de bidones de gasolina y gasoil y bombonas de gas butano.
Este movimiento de productos petrolíferos, que hoy sería impensable, se mantuvo durante mucho tiempo y como su capacidad era limitada para la creciente demanda, DISA contrató los buques “Guadarrama” y “Vicenta Moltó”, del armador palmero Filiberto Lorenzo de Honor y para los viajes a Tánger, Ceuta y Melilla el buque “Claudio Sabadell”, que fue el primer barco de Fletamentos Marítimos tras su fundación en 1958. Se trataba de una antigua corbeta de la clase Flower transformada en mercante en el astillero de la Empresa Nacional Bazán en Cartagena.
En 1950, Francisco Brito Placeres y José Rull Munté, asesorados por Ramón Oñate Ibarra –tres relevantes personalidades en la historia de DISA, el primero con residencia en Las Palmas de Gran Canaria y los dos siguientes en Santa Cruz de Tenerife– compraron a partes proporcionales el buque “Vulcano” al industrial gallego Enrique Lorenzo Docampo, que lo había construido contra almacén y desde noviembre de 1944 estaba al servicio de las necesidades del astillero Factorías Vulcano-Enrique Lorenzo y Cía.
De casco de madera e inscrito en la matrícula naval de Vigo, en 1947 recibió el nombre de “Paloma” cuando pasó a la propiedad del armador asturiano Aureliano Parejo González, de Gijón –a cuyo asiento cambió en el citado año y mantendría el resto de su vida marinera– y en 1950 llegó a Canarias, comenzando una nueva etapa con algunos viajes a Guinea española y más frecuentes al norte de África.
En algunas ocasiones aprovechó otros fletes para el transporte de materiales de construcción, como para las obras del puerto de San Sebastián de La Gomera y a principios de los años setenta seguía activo llevando botellas de butano entre islas y en 1977 estaba amarrado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, sin que tengamos constancia precisa de su desguace o hundimiento intencionado, solución que se adoptó ante la gran cantidad de barcos amarrados y abandonados en el citado puerto a finales de la citada década. No obstante, su nombre causó baja en 1987 en el Lloyd’s Register of Shipping.
De 377 toneladas brutas, 168 toneladas netas, 566 toneladas de peso muerto y 805 toneladas de desplazamiento, medía 37,20 m de eslora, 7,50 m de manga y 4 m de puntal. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión, con una potencia de 170 caballos sobre un eje, que le permitía mantener una velocidad de seis nudos y consumía gasoil, a un régimen de 2,75 toneladas por singladura. Código IMO 5269247.
Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

