Los retrasos en el transporte aéreo pueden deberse a varios factores, algunos de ellos imputables al incumplimiento de los procedimientos de las propias aerolíneas. Cuestión que, en el caso de Binter, sugerimos que revisen a conciencia las causas por las que se repiten con demasiada frecuencia retrasos y más retrasos, en algunos casos considerables, sobre todo en las líneas nacionales y, especialmente, en el vuelo Tenerife Norte-Madrid, donde la aerolínea canaria no cumple en lo que a puntualidad se refiere.
No cumplió en el vuelo de las 15:45 h del pasado 14 de febrero, cuando ya había embarcado parte del pasaje que tuvo que regresar a la terminal con la excusa de una avería en el sistema de aire acondicionado, lo cual es comprensible, aunque conllevó un retraso de una hora, y no cumplió anoche, 19 de febrero, con un retraso de 50 minutos en el último vuelo a Tenerife Norte. Retraso que luego tiene sus consecuencias para el destino de cada pasajero.
Y así como en el vuelo del 14 de febrero el piloto tuvo la deferencia de pedir disculpas al menos en dos ocasiones —con frecuencia, en los últimos tiempos, Binter pide demasiadas disculpas por sus retrasos—, anoche debía estar igual de cansado que los sufridos pasajeros, pues pese a su acento canario no tuvo ocasión de saludar a sus clientes, que pagan por adelantado un servicio a bordo distinguido y eficiente —aperitivo gourmet incluido en el precio del billete—, con buenos y cómodos aviones que marcan una diferencia, aunque sería mucho mejor, sin duda, si la aerolínea “en modo canario” de la que desconocemos la notoria cuantía de sus beneficios fuera más puntual.
En ocasiones recientes, otros vuelos nacionales —Valencia, Vigo…— e interinsulares también han acumulado retrasos y más retrasos con disculpas incluidas y hemos observado que aunque el avión esté en plataforma con antelación suficiente, los procedimientos de embarque sufren demoras y el reloj para el pasajero no se detiene.
Tome nota Rodolfo Núñez, si así lo estima conveniente, a los efectos oportunos.
Foto:. Juan Carlos Díaz Lorenzo

