En este día postrer de Navidad nos llega la triste noticia del fallecimiento de José Antonio Luján Henríquez, docente, escritor, cronista oficial e Hijo Predilecto de Artenara, su pueblo natal. A lo largo de una veintena larga de años compartimos muchos y buenos momentos más allá de los encuentros anuales de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias, que él cofundó junto a Antonio María González Padrón y otros colegas y destacados cronistas.
Pepe Luján, como le llamábamos todos, fue un hombre de una gran cultura, un intelectual comprometido con la preservación del patrimonio histórico, literario y etnográfico de Canarias y, de manera especial, de su pueblo cumbrero.
Autor de cientos de artículos y monografías publicadas en revistas especializadas, además de relatos breves premiados en distintos certámenes, pregonero y mantenedor de fiestas, prologuista de varias obras de autores canarios, la noticia de su despedida terrenal ha generado una ola de condolencias entre instituciones, investigadores, antiguos alumnos y vecinos de Artenara, que reconocen su valía y su generosa aportación.
Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de La Laguna, catedrático de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria, técnico de Planificación e Innovación en la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, ejerció parte importante de su carrera en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, donde dejó un legado muy reconocido.
En la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias realizó una labor extraordinaria, asumiendo el papel de secretario meticuloso y coordinador del anuario “Crónicas de Canarias”. Era miembro del Instituto Canario de Estudios Históricos “Rey Fernando Guanarteme”, de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico de Cabildo de Gran Canaria, del Colegio de Doctores y Licenciados de Las Palmas y de la Asociación Canaria de Escritores (ACAE).
Más allá de su extenso currículo profesional, sobre todo Pepe Luján era una magnífica persona, buen amigo y buen compañero, serio, honesto, amable y cercano. Entrañable, en una palabra. Y como cronista oficial demostró generosamente su dedicación vocacional y su acendrado amor por su pueblo natal.
Descansa en paz, querido Pepe y muchas gracias por tanto.

Fotos: cedida y Canarias 7

