La Palma, una Isla del Atlántico

Vicisitudes de la obra de la carretera de Gallegos (1957)

La carretera del norte de La Palma, en el tramo comprendido entre Barlovento y Gallegos, permitió que la ansiada comunicación terrestre llegara a este barrio a finales de la década de los años cincuenta, pues hasta entonces solo era posible hacerlo por mar o senderos. En concreto, la pista entonces de tierra fue inaugurada a finales de 1959 y de su ejecución se ocupó el Cabildo Insular de La Palma en tiempos del presidente Álvaro Argany.

Cuando los trabajos finalizaron, el citado barrio del municipio de Barlovento salió del aislamiento en el que entonces se encontraba y se abrió la puerta al exterior, lo que se tradujo en una emigración importante hacia la capital insular, Tenerife y Venezuela.

Nos recuerda Ana González Moro, a propósito de la foto que acompaña, las vicisitudes que pasaron los trabajadores que intervinieron en la construcción de la citada carretera y, especialmente, en el tramo más difícil del barranco de Gallegos, en el que trabajaban amarrados con cuerdas ante el riesgo de caer al vacío, dado lo difícil y atrevido de la obra. En 1957 sucedió un derrumbe que, por producirse en la hora del almuerzo, evitó la muerte de los sesenta hombres que allí se encontraban.

Estas condiciones eran las mismas de los obreros que trabajaron en otras carreteras del norte de La Palma y la carretera de El Time, en el tramo de las laderas del barranco de Las Angustias, pues lo hacían atados a cuerdas a cambio de una peseta más en el jornal. El abuelo paterno de quien suscribe, Adán Díaz Mederos (1904-1984) trabajó a pico y pala en los años de la Segunda República y posteriores a cambio de seis pesetas diarias, incluida una peseta por el trabajo especial.  

Otra obra de envergadura fue la construcción del túnel de la Cumbre, que se hizo a pico y pala y explosiones de dinamita. Las cuadrillas del personal trabajaban de sol a sol, de lunes a viernes y por las noches dormían en los alrededores. Los fines de semana regresaban a sus casas, en camiones o a pie, para ver a los suyos, lavar la ropa, reponer provisiones y tratar de descansar y reponerse del trabajo duro. Como señala el profesor José A. Hernández Luis, en 1958, cuando el túnel de la Cumbre, de 1.097 metros de longitud, fue recibido con carácter provisional, se trataba del segundo bidireccional mayor del país, después de Viella (Lérida).

Volviendo a la carretera de Gallegos, la exuberancia de la vegetación de laurisilva disimula en parte las dificultades que entrañó la realización de esta obra, en la que coinciden varios factores relevantes: un relieve abrupto con unas fugas en algunos casos de varios cientos de metros, el riesgo latente de desprendimientos desde alturas considerables, los casi nulos medios de protección de la época y una vía estrecha que se hacía difícil de transitar en invierno.

Foto: vía Ana González Moro / Fotos antiguas de Tenerife 

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