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Una valla y un candado cierran el acceso al muelle Norte

La más reciente estupidez de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, en su empeño por alejar decididamente al pueblo tinerfeño de su histórico contacto con el mar, ha sido el cierre mediante valla y candado del último tramo del Muelle Norte, el único mirador junto con el paseo del muelle de ribera en el que la ciudadanía amante del medio marítimo y portuario tenía para acercarse a ver los barcos. Porque si el interés está en remodelar, reforzar la seguridad o mejorar el atractivo del recinto para uso y disfrute, bueno es decirlo anticipadamente y no escudarse en la habitual opacidad de los hechos consumados que caracteriza a la decadente entidad y siempre de espaldas al bienestar de la ciudadanía.

En estos últimos años la Autoridad Portuaria no ha sido capaz de fomentar una mayor y mejor interrelación y cercanía del pueblo de Santa Cruz de Tenerife con su puerto. Ahora que ha comenzado la campaña de cruceros y que hay mucha gente a la que le gusta acercarse a ver las maniobras de los barcos que entran y salen, hacer fotografías, ver la línea de atraque completa e incluso algunos pasaban el rato con sus cañas de pescar, este espacio es un referente de privilegio.

Pues no. Una valla y un candado son mejores soluciones. Ya hemos perdido desde hace años el paseo por el espaldón del muelle sur con la excusa de la seguridad de los cruceros de turismo, a tenor de una distancia mínima exigible o al menos eso es lo que dicen. Solo que cuando el muelle Sur está vacío tampoco se permite. La realidad es que no hay interés para mantener los vínculos con el entorno marítimo y portuario. Parece que los ciudadanos a los que todavía interesa el puerto, molestan a la Autoridad Portuaria.

Nos sentimos decepcionados, cada vez más, con el escaso o nulo interés de los actuales gestores de la Autoridad Portuaria, cuyas dos cabezas visibles dicen que son tinerfeños. ¡Qué lejanos están los tiempos de aquellos presidentes y directores que mostraban interés y cercanía!. El recinto del muelle norte podría ser un magnífico balcón al mar para la ciudad de Santa Cruz de Tenerife y un excelente escaparate de la historia del puerto tinerfeño. Pero no es así y no va a serlo, toda vez que, ante la falta de ideas y de iniciativa, un candado y una valla son el mejor remedio. La antigua terminal del jet-foil está en manos de los estibadores y mientras tanto, y desde hace años, el remodelado edificio de Prácticos sigue como está: cerrado a cal y canto.

Foto: cedida

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8 Comentarios

  1. Juan José
    21 noviembre, 2022 at 8:31 pm — Responder

    Cuanta razón, en lugar de permitirnos en acceso a este último punto al que teníamos acceso mis lo cierran, donde esta aqui la ley de costas, debería hacer valer el libre acceso a nuestra costa si menos en algunos puntos como este

  2. Nau
    22 noviembre, 2022 at 12:10 am — Responder

    La Finca privada de algunos señoritos

  3. Alvaro
    22 noviembre, 2022 at 9:14 am — Responder

    Buenos días:la verdad que es increíble la seguridad portuaria de santa cruz de tenerife que ya no han dejado nada para acercarse al puerto todo es no y candado. No sería mejor abrir el paseo del muelle sur para ver los crucero y hacer fotos y los cruceristas tal vez lo agradecería al ver que hay en este pueblo marinero mucho interés a ver los barcos por favor un poquito de voluntad hacia el pueblo marinero a esa autoridades portuaria. Un saludo

  4. Marino
    22 noviembre, 2022 at 1:18 pm — Responder

    Pues lo mismo que pasa en Palma de Mallorca con el Dique del Oeste cerrado a cal y canto alegando la famosa frase de «Por motivos de seguridad», es una pena que las autoridades portuarias cierren los muelles para uso y disfrute de la ciudadania y el acercamiento de la ciudad al puerto, que diferencia con los puertos alemanes donde si muestran cercanía de la ciudad con el mundo portuario pero en España todo es la ley del «No». Muchas cosas deberían cambiar y en primer lugar seria las mentes detrás de Puertos del Estado. A los responsables de las autoridades portuarias, Si quieren que la ciudadania se acerque al mar abrir los paseos de los muelles.

  5. 22 noviembre, 2022 at 9:17 pm — Responder

    Amigo Juan Carlos tu sección «Puente de Mando» es el último bastión desde el que se denuncia la actuación de nuestras «dignas» autoridades en materia portuaria. Para que estos señores entiendan la importancia de un puerto para una ciudad que debe su existencia al mismo, les aconsejaría que se dieran una vuelta por Hamburgo, ciudad que recibe tantos o más cruceros que Tenerife, y en la que permiten a sus ciudadanos acercarse a la zona de cruceros de su puerto del que se sienten, con razón, muy orgullosos. Que no nos vengan con el «cuento» de la seguridad. Allí hay más seguridad que aquí, pero la subordinan al disfrute de sus ciudadanos, y no a decisiones arbitrarias de quienes han hundido el puerto desde hace demasiados años. Un abrazo y ¡Adelante!

    • Raul
      23 noviembre, 2022 at 11:47 am — Responder

      Por Hamburgo, Lubeck (Travemünde), Rostock (Warnemünde), Bremen (Bremerhaven), Kiel. Puertos Alemanes que SI vale la pena ver barcos y las actividades portuarias donde no ponen impedimentos para nada y encima las ciudades están muy orgullosas de sus puertos. No como en España.
      Un Saludo.

  6. Luciano
    24 noviembre, 2022 at 8:18 am — Responder

    Amigo Juan Carlos, cuánta razón tienes.
    Los que pudimos disfrutar antaño del paseo del espaldón del muelle sur, sólo nos quedaba ese pequeño resquicio para poder acercarnos un poco a todos aquellos que nos gustan los barcos.
    Lamentable amigo, y cada vez peor.
    Un saludo.

  7. Toniet
    26 noviembre, 2022 at 3:23 pm — Responder

    Que lástima lo siento mucho por nuestros hermanos canarios.
    Como comenta – Marino – aquí en Palma es ya imposible pasear por algún muelle de ribera y no es un tema de dinero (en el dique del oeste montaron un pasa manos de inox que debió costar un pastón por la parte exterior debajo del muro del dique) lo que imposibilita la bonita vista a la ciudad, si no de una falta de sensibilidad y sintonía con la ciudadanía.

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