El mundo de la aviación

Un taxista en la inauguración del aeropuerto de La Palma

La imagen corresponde a la inauguración oficial del aeropuerto de Buenavista, La Palma, celebrada el 19 de junio de 1955, Año Lustral. El taxista, cuyo nombre desconocemos, posa para la posteridad junto a su coche Chevrolet Master Eagle matrícula TF-5.004 correspondiente a 1933. Detrás aparece un avión Douglas C-47 del Ejército del Aire y la derecha el modesto edificio que se utilizó inicialmente como terminal de pasajeros.

La inauguración se celebró en presencia del ministro del Aire, general Eduardo González Gallarza, quien llegó a La Palma tripulando un avión Junkers Ju-52. “Buen padrino tiene la Isla –dice la crónica del periódico La Tarde en su bautizo del aire, en su primer encuentro con los pájaros metálicos, en su incorporación a las rutas del moderno y rápido transporte”.

La ceremonia estuvo amadrinada por la hija del ministro, Regina González Gallarza y bendijo las nuevas instalaciones el obispo de la diócesis nivariense, monseñor Domingo Pérez Cáceres, que se encontraba de visita en La Palma con motivo de las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de Nuestra Señora de las Nieves. Entre las autoridades presentes se encontraba el gobernador civil, Andrés Marín Martín; director general de Aeropuertos, general Roa; director general de Aviación Civil, coronel Pinzón; presidente de la Mancomunidad Provincial, Antonio Lecuona Hardisson; general jefe de la Base Aérea de Canarias, Luis Manzaneque; directivos de Iberia y otras personalidades.

A continuación, la comitiva se dirigió a la capital insular, siendo recibido el ministro del Aire al pie del Ayuntamiento por su alcalde, Agustín Perdigón Benítez, donde se ofreció un vino de honor y actuó la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona, que se encontraba en la isla con motivo de las fiestas lustrales, trasladándose a continuación al Parador Nacional, donde el Cabildo le ofreció un almuerzo, precedido por las intervenciones del presidente accidental de la corporación, Antonio Carrillo Kábana y del propio ministro.

Foto: Adolfo Ayut

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