Del país de Finlandia

Un taburete octogenario

En noviembre próximo se cumplirán 87 años de la presentación oficial en Londres del taburete Stool 60, un diseño del gran maestro de la arquitectura finlandesa Alvar Aalto, del que se han vendido unos ocho millones de ejemplares. El taburete está íntimamente relacionado con la personalidad innovadora de su autor, interesado no sólo en la aplicación funcional de la arquitectura, sino en la sencillez y utilidad de los muebles y su perdurabilidad en el tiempo.

De la observación y de su ingenio surgió un nuevo diseño en el que la madera se curva 90 grados mediante la aplicación de calor y vapor y se sustenta sobre tres patas. Ello permite que se pueda apilar con facilidad, uno encima de otro, con el consiguiente ahorro de espacio. Está hecho en madera de abedul, el más común de los árboles de Finlandia y cuando se presentó el sencillo diseño causó auténtica sorpresa, pues acostumbrados en Inglaterra a las innovaciones, de pronto quedaron sorprendidos ante la sencillez y funcionalidad del mueble nacido en la entonces lejana Finlandia.

La herencia del diseño de Alvar Aalto está presente en muchos hogares finlandeses. En 1935, junto a su esposa Aino, fundó la empresa Artek, proyecto en el que también participaron Maire Gullichsen, promotora de artes visuales y Nils-Gustav Hahl, historiador del arte. Artek sigue vigente casi ochenta años después y recientemente presentó una serie de ediciones especiales del taburete Stool 60 –que se cotiza a razón de 220 euros la unidad– y se reeditó una serie vintage en varios colores.

El museo de Alvar Aalto, situado en la ciudad de Jyväskyla, celebró en 2013 el 80º aniversario del taburete con una exposición en la que hilvana su historia con todo detenimiento.  Ochenta años son muchos años en el mundo del diseño y la respuesta a la pregunta de por qué ha perdurado tanto tiempo un mueble tan sencillo se debe a su genialidad. Timo Penttilä (Artek 2nd Cycle) lo define como “simplemente genial. Fue revolucionario en su momento y resistió la prueba del paso del tiempo” y lo describe como algo “simple, hermoso y funcional”.

Foto: Fundación Alvar Aalto

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