El mundo de la aviación

Un aeropuerto para El Hierro en las llanuras de Iramas

Manuel Fernández González (El Pinar, 1942), herreño notable, ingeniero técnico industrial de profesión, además de una dilatada trayectoria política en el Parlamento de Canarias, recuerda en estos días la existencia de una caseta meteorológica instalada en Iramas, en el sur de El Hierro, cuya elemental estructura abandonada aún existe. Se trataba de hacer un estudio previo, junto a otra caseta levantada en La Caleta, para la observación de los vientos dominantes para decidir el emplazamiento idóneo para la construcción del aeropuerto insular.

En 1963, Manuel Fernández y José Fernández “Pepín” se turnaban una semana cada uno en la caseta de Iramas mientras en La Caleta lo hacía Celio Reboso. En la caseta tenían una cama de pared a pared para descansar y el encargo de tomar medidas de anemómetro cada día a las 09 h, 13 h, 18 h y 21 h.

“Por eso teníamos que dormir allí, con las estrellas como amigas. Nos hacíamos la comida y la semana que nos tocaba, cuando terminaba el baile me cambiaba y bajaba caminando a dormir en la caseta para estar por la mañana tomando notas. Entre horas bajaba a La Restinga, iba a pescar, exploraba la cueva de don Justo, unas veces solo y otras acompañado; recuerdo que hice un plano completo de la cueva que tiene más de seis kilómetros de ramales”, señala. 

Resulta incuestionable –como apunta Manuel Fernández–, que las condiciones físicas y  meteorológicas de la llanura de Iramas son superiores al actual emplazamiento del aeropuerto de El Hierro en la zona de Los Cangrejos cuyo primer proyecto, con una pista de 750 m, luego ampliada a 1.100 m, se decía en la década de los sesenta que se estimaba suficiente para un vuelo semanal en aviones con capacidad para 40 pasajeros.

La política insular y regional ejerció su influencia y el aeropuerto de El Hierro se construyó próximo a la capital insular, en unos terrenos que tienen difícil ampliación debido a los inconvenientes físicos que rodean su entorno. Si la decisión hubiera sido otra, si Iramas hubiera acogido el aeropuerto insular –hoy en territorio del municipio de El Pinar, el más joven de Canarias–, entonces carente de facilidades en la comunicación terrestre, posiblemente el destino de El Hierro hubiera sido otro.

Foto: Manuel Fernández González

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