El mundo de la aviación

Tupolev Tu-104, el primer avión reactor comercial de la URSS

A la historia de la industria aeronáutica soviética pertenece el avión Tupolev Tu-104, que tiene el privilegio de ser el primer reactor comercial nacido en tiempos de la URSS, operado por la entonces aerolínea estatal Aeroflot. Antonio Camarasa nos deleita con esta imagen del citado avión, matrícula CCCP-44429, tomada en 1974 en el aeropuerto de Londres-Heathrow.

El primer ejemplar de serie producido en la planta de Jarkov, Ucrania, voló por primera vez el 6 de noviembre de 1955. Seguía el diseño del avión británico De Havilland Comet y consumía mucho combustible, de modo que para un vuelo Moscú-Madrid tenía que repostar en Luxemburgo. Fernando Llorente apunta que el ruido de los motores era tan ensordecedor, que a los pasajeros se les suministraba unos tapones de algodón para amortiguar su impacto durante el vuelo.

Alcanzaba una velocidad máxima de 950 km/h propulsado por dos turborreactores Mikulin AM-3M-500 con un empuje de 9.697 kg. cada uno. El peso en vacío era de 41.600 kg., el peso máximo al despegue de 110.000 kg. y el peso máximo al aterrizaje de 76.000 kg. La autonomía era de 2.650 kilómetros con un peso máximo de 110 toneladas y un techo de servicio de 39.000 pies. Medía 40 m de longitud, 34,50 m de envergadura y 11,90 m de altura, con una superficie alar de 184 metros cuadrados.

El avión Tupolev Tu-104 marcó un hito en la historia de la industria aeronáutica de su tiempo. Está basado en el bombardero Tupolev Tu-16 “Badger”, del que heredó las alas, los motores y las superficies de cola. El fuselaje era de nuevo diseño, una cabina presurizada y más ancha, con capacidad inicial para 50 pasajeros, aunque la serie Tu-104B –que es el que vemos en la imagen–, permitía una configuración estándar de 100 asientos.

La producción cesó en 1960 después de fabricar 200 unidades. En Aeroflot estuvo en servicio hasta 1981. Hubo incluso un par de prototipos de carácter militar, algunos de los cuales se utilizaron para el entrenamiento de cosmonautas. Llevaba cinco tripulantes: dos pilotos, un mecánico, un operador de radio y un navegante, que ocupaba un asiento dispuesto en el morro acristalado.

Foto: Antonio Camarasa

Anterior artículo

Ilyushin Il-86, un avión seguro y confiable de la era Brezhnev

Siguiente artículo

Tres “Mein Schiff” se encuentran situados al sur de La Gomera