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Tráficos marítimos al rumbo de las relaciones internacionales / 2

En el artículo anterior analizábamos la agrupación de las grandes potencias en dos grandes bloques de interés geoeconómico y político. Un bloque conformado por los aliados de EE.UU. y un opuesto con la alianza chino-rusa. Profundizábamos asimismo en la importancia estratégica y comercial de países como Turquía e Irán, que trataban de ser integrados en estos grandes acuerdos de interés económico.

En la lista de naciones con una previsión de crecimiento significativa de cara a los próximos 10 años destaca la India. Con más de 1.366 millones de habitantes, es uno de los mayores países del mundo. Su localización clave dentro de las principales rutas marítimas y terrestres, puede convertirse en hub de conexión entre los centros exportadores asiáticos y Europa. Su proximidad a África supone una ventaja competitiva en las rutas de las materias primas.

Estudios del Banco de América pronostican, que este país adelantará a Japón como tercera economía mundial en el periodo hasta 2032. Probablemente se hubiera alcanzado este objetivo 4 años antes, de no ser por la pandemia que ha ralentizado un 10% la economía de la India durante 2020. Por otra parte, su tasa de dependencia decrece de manera continuada, permitiendo un mejor reparto de los recursos.

Pero las razones para el crecimiento de los estados no esta solo en las cifras económicas, natalidad o recursos distribuibles. El caso de India es uno de esos ejemplos que merece detenerse un poco mas. Eugenio Viassa lo explica perfectamente en su libro, “El despertar de la India: El milagro económico en el país de los emprendedores”, cuya lectura recomiendo, si se quiere profundizar en las singularidades socioeconómicas de este país. Nos encontramos ante uno de esos ejemplos, donde un fuerte instinto ciudadano de superación y mejora continua, tira de la economía y propicia su crecimiento, quizás debido a los terribles precedentes de pobreza o anhelos de prosperidad tras la finalización de su época colonial.

Lo cierto es que la transformación que ha experimentado este país es admirable y recuerda a la evolución de otros estados como Singapur, que a pesar de su reducido tamaño, ha pasado de un subdesarrollo profundo, a la vanguardia mundial en infraestructuras portuarias, tecnológicas, ciencias hidráulicas y en su última etapa, incluso, a convertirse en reputado proveedor y asesor para la construcción de las futuras Smart city chinas, destinadas a albergar una avalancha de población procedente del medio rural.

India es un país emergente de desarrolladores de software, con industria médico-farmacéutica, especializado en servicios de outsourcing, en el que se están asentando muchas compañías del sector tecnológico. La migración de las empresas trae consigo el desplazamiento de la carga entre nodos de transporte y por supuesto de los puertos, convirtiendo a India en un polo competitivo de actividad import-export global.

Dispone de una amplia red de infraestructuras portuarias dotadas con mas de 20 puertos de primer orden, zonas francas, zonas económicas especiales y multitud de servicios asociados con interesantes opciones de intermodalidad. India está apostando por la industria marítima, a nivel civil pero también a nivel militar. Destacan puertos como los de Jawaharlal Nehru, Nhava Sheva, Mundra, Chennai (hub de cruceros), entre otros.

India mantiene buenas relaciones con EE.UU. y puede convertirse en un importante competidor del gran productor chino. De hecho, muchas empresas americanas, sobre todo tecnológicas, han trasladado sus bases desde el territorio chino a India, tratando de esquivar los nuevos aranceles y conflictividad creciente entre Washington y Beijing.

Según la multinacional financiera estadounidense Morgan Stanley, que desarrolla su actividad como banco de inversiones y agente de bolsa, Australia, India y Singapur son tres estados del sudeste asiático con grandes expectativas de crecimiento. Tras el paso de la pandemia y coincidiendo con las previsiones del BofA, formarían un triángulo estratégico de flujo de carga entre el Océano Indico, Mar de Java y Pacífico sur.

China consciente del potencial indio, trata de formar el conocido como “collar de perlas”, tratando de no perder el control de las rutas desde su mar territorial hasta el Mediterráneo y fuentes de materias primas africanas. India con su nueva apuesta marítima, trata de zafarse de dicho control y tener su propio protagonismo en los mercados y puertos.

El collar de perlas chino y el intento de ruptura indio
El collar de perlas chino y el intento de ruptura indio

Es objetivo de Estados Unidos reforzar las relaciones con los países situados en el área de influencia meridional china. Recientemente ha cursado visitas oficiales a Corea del Sur y Japón. Mientras, el ministro de exteriores chino, Wang Yi, visitará Arabia Saudita, Turquía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Bahréin, buscando nuevas alianzas. También el presidente de la república popular, Xi Jinping, ha establecido conversaciones con su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong-un. Continúan de esta manera los movimientos para seguir concentrando fuerzas en un lado u otro, de los bloques de grandes potencias.

Pero el verdadero conflicto se encuentra en estos momentos en torno a la isla de Taiwán. No olvidemos que comparten el área de influencia del mar del sur de China hasta 8 estados soberanos, entre ellos Taiwán. Prácticamente todos, aliados de EE.UU., que maniobra para controlar la salida marítima del gigante asiático hacia el sur. Sin embargo, en el día de ayer y en una demostración de fuerza, una flota militar con dos portaaviones al frente, cruzaban el estrecho de Miyako formando parte de unos ejercicios chinos. Se trata de una escalada de tensiones en territorio taiwanés, cuya soberanía ha sido reclamada permanentemente por Beijing. Taiwán se ha quejado de este aumento de actividad militar en sus aguas, lo que podría generar un clima de inestabilidad en la zona y en el peor de los casos, ser el detonante de un conflicto militar. Taiwán prepara la defensa de la isla por mar y aire. Los analistas descartan una posible invasión china, por los perjuicios que ello supondría para los intereses comerciales de Beijing.

De producirse un incidente de este calibre en el mar del sur de China, lo que sería verdaderamente desastroso, se desencadenaría un desvío de los numerosos tráficos marítimos de la zona a hubs cercanos como los de India, para hacer uso de rutas alternativas o incluso de la intermodalidad ferroviaria en pleno desarrollo de este país. Podría darse un incremento de tráficos en la ruta ártica, durante los meses propicios para ello y desde luego los puertos del Mediterráneo se verían afectados por estos desvíos. Eso sin contar con nuevas la subida de fletes y retrasos en las entregas.

“El aleteo de las alas de una mariposa puede producir efectos al otro lado del mundo”. Proverbio chino que ha dado origen a la teoría del caos. Un aleteo en el mar del sur de China produciría una tempestad en todo el planeta y un huracán en la logística y transporte marítimo.

(continuará)

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