De la mar y los barcosDestacado

“Santa María del Pino” (1963-1980), el primer “pelícano”

A comienzos de la década de los años sesenta, Compañía Trasmediterránea había planificado la progresiva retirada de los correillos negros de los servicios interinsulares de Canarias. Para ello, en abril de 1962 contrató la construcción de tres buques gemelos destinados a las líneas del archipiélago, con entregas previstas entre 1963 y 1964, que serían los primeros barcos de nueva construcción que navegarían en las islas después de algo más de ¡50 años!, es decir, desde el primer semestre de 1912.

Por entonces, el capitán de navío Leopoldo Boado Endeiza (1906-2006) era subsecretario de la Marina Mercante y Compañía Trasmediterránea, accionista y uno de los principales clientes de la cartera de trabajo del astillero Unión Naval de Levante, donde se construyeron los nuevos buques de la denominada serie “pelícano”, unos barcos balanceros y de poca máquina que la voz popular bautizó pronto con el mote de “mariquitas blancos”, llamados también “mariquitas twist”.

Sobre el proyecto eran unidades de 1.200 toneladas brutas, 623 toneladas netas y 454 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 67 m de eslora total -59,44 m de eslora entre perpendiculares-, 11 m de manga, 5,19 m de puntal y 3,17 m de calado máximo. Estaban propulsados por dos motores diésel MTM, fabricados bajo licencia por la Maquinista Terrestre y Marítima, Barcelona, con una potencia de 1.750 caballos y 15,25 nudos de velocidad en pruebas de mar.

Los tres buques de la primera serie recibieron los nombres de “Santa María del Pino”, “Santa María de la Candelaria” y “Santa María de las Nieves”, bautizados así en honor de las patronas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, respectivamente. Tenían capacidad para 227 pasajeros: 18 en primera clase, 60 en segunda y 135 butacas en tercera clase, en un salón con ventanales por ambas bandas de ingrato recuerdo y otros 14 en el salón del bar, situado debajo del puente.

“Santa María del Pino”

El primer buque de la serie fue el “Santa María del Pino”, construcción número 84 del astillero valenciano. El 8 de junio de 1963 se procedió a la botadura y el 22 de agosto siguiente realizó las pruebas de mar, siendo entregado en ese mismo día a sus armadores. El 27 de septiembre de 1963, bajo el mando del capitán Gonzalo Molina Hernández, llegó a Santa Cruz de Tenerife en su primer viaje. Poco después de su estreno auxilió y remolcó al pesquero “Vicentuco,” que había quedado a la deriva cuando se dirigía al puerto de Arrecife.

En abril de 1964 sufrió una avería en uno de los motores principales, que lo mantuvo inoperativo hasta el mes de julio. Trasmediterránea pensaba sustituirlo por el vapor “Gomera”, pero las críticas en los medios informativos locales arreciaron del tal modo que el relevo lo hizo su gemelo “Santa María de la Candelaria”. En diciembre de ese mismo año hizo viaje al astillero valenciano para realizar reformas en el salón de butacas y otras dependencias, así como la instalación de las quillas de balance. Los trabajos se prolongaron por espacio de cuatro meses y durante ese tiempo fue sustituido por el vapor “Viera y Clavijo”.

En junio de 1971 prestó servicio en la línea Ciudadela-Cabrera, en la que se encontraba cuando auxilió al vapor “Mallorca”, que había embarrancado en la playa de Los Dolores cuando salía de Ibiza en viaje a Palma, en el mismo lugar donde en 1932 había varado el destructor de la Armada “José Luis Díez”. El pasaje fue desembarcado y transbordado al buque “Santa María del Pino”, mientras que el veterano “Mallorca” fue reflotado con la ayuda del remolcador “Sertosa Nueve”, sin que se apreciaran daños de especial importancia.

En febrero de 1980, el consejo de administración de Compañía Trasmediterránea acordó la venta de este buque. La Dirección General de la Marina Mercante lo autorizó el 25 de abril siguiente y, a continuación, el buque “Santa María del Pino” quedó amarrado en el puerto de Palma de Mallorca a la espera de acontecimientos.

El 8 de julio siguiente se firmó un contrato con el empresario Antonio Triay Llopis, en 15 millones de pesetas, pero el comprador no se hizo cargo del barco en la fecha acordada por lo que el contrato quedó resuelto y se puso de nuevo en venta, siendo adjudicado a Salvamento y Demolición Naval, de Barcelona, en 6.300.000 pesetas y desguazado en Vilanova i Geltrú en diciembre de ese mismo año.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Trasmediterránea. Historia de la Flota. Madrid, 1998.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Al resguardo de Anaga. De la mar y los barcos (tomo I) y De los correíllos al fast ferry (tomo II). Santa Cruz de Tenerife, 2004.

Font Betanzos, Francisco. Orígenes y constitución de la Compañía Trasmediterránea. Evolución económica y comercial en el siglo XX. Cádiz, 2010.  

García Fuentes, Laureano. Santa María del Pino, en trasmeships.es

Foto: José Luis Torregrosa, coloreada por Miguel Bravo

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