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“Ranga”: breve historia de un desastre

El buque portacontenedores Berta de Pérez, construido en la factoría de Astilleros y Construcciones (ASCON) en Vigo, por encargo de Naviera Asón, de Santander, fue entregado a sus armadores a principios del mes de marzo de 1982. Sus características principales eran de 96,6 m de eslora, 15 m de manga y 8,2 m de puntal, con un arqueo de 1.586 toneladas brutas. Estaba preparado para el transporte de contenedores en bodegas y sobre cubierta.

A los pocos días de la entrega oficial, el buque fue fletado por la compañía Hafskip Line, segunda empresa naviera islandesa, para realizar una línea regular entre puertos de la costa nordeste de EE.UU. y Reikiavik, capital del citado país. Razón por la cual fue bautizado por sus fletadores con el nombre de Ranga, con el que salió de Vigo en lastre el día 8 de marzo con destino a la capital islandesa para iniciar sus viajes regulares.

El día 11 de marzo de 1982, cuatro días después de su partida y navegando con un fuerte temporal del WNW, de fuerza 8 a 9, mar muy gruesa, el capitán Miguel Ángel Díaz Madariaga decide acudir al abrigo de tierra en la bahía de West Kerry, en el suroeste de Irlanda después de haber estado a la capa durante varias horas del día anterior. Allí permanece fondeado al abrigo de una lengua de tierra y las islas Blasket que protegen del temporal reinante. Rápidamente la borrasca continúa rumbo al nordeste, dando paso a otra nueva borrasca asociada que se iniciaba con fuertes vientos del SW, con lo cual, el buque Ranga quedaba ahora completamente al descubierto.

Con muy buen criterio, dado que ahora estaba abierto a las nuevas circunstancias meteorológicas, el capitán ordena levar el ancla para proceder al abandono del anterior abrigo y salir a capear. Se intenta arrancar el motor principal y falla. Se repite la operación y vuelve a fallar. Así hasta que se agota el aire de las dos botellas existentes. Los compresores no daban carga con la suficiente rapidez para renovar el aire a presión gastado en los diversos intentos de arrancar el motor principal.

La suma de circunstancias malograron la vida marinera del buque "Ranga"
La suma de circunstancias malograron la vida marinera del buque “Ranga”

Se fondea la segunda ancla para evitar el garreo del buque. Es inútil. Los vientos racheados de hasta 70 nudos, la “vela” que hacía el casco en lastre y la superestructura, hacen que el buque Ranga derive inexorablemente hacia los acantilados de Dunmore Head, donde termina embarrancado a merced de las olas que rompían con dureza contra su estructura.

Derivando hacia la rompiente, siendo noche cerrada con fuertes chubascos de aguanieve, viendo las rocas y el acantilado acercarse iluminados por los focos del puente y la cubierta, se envía un mayday que es recibido por la cercana estación radiocostera Valentia Radio. Se moviliza un helicóptero del SAR y por tierra personal de las viviendas cercanas inician la evacuación de los tripulantes, 15 en total, siendo rescatados ocho por el helicóptero y siete por tierra ayudados por cuerdas lanzadas por los voluntarios desde la parte superior del acantilado,  a unos 16 metros de altura. Estos tripulantes fueron subiendo agarrándose a las rocas y las cuerdas bajo un intenso frío y batidos por el viento y la fuerte lluvia.

Cabe destacar que, a pesar de esta odisea, no hubo que lamentar daños personales a excepción de magulladuras y algunos cortes y raspaduras. Quizás el más perjudicado fue el jefe de máquinas Javier López Bravo, el cual recibió un golpe en la cabeza con una piedra que se desprendió en la subida. Todos los tripulantes fueron conducidos al hospital más cercano situado en la localidad de Dingle.

La superestructura del buque "Ranga", acostada sobre babor
La superestructura del buque “Ranga”, acostada sobre babor

Una vez repuestos y repatriados, la mayoría de los tripulantes del malogrado Ranga embarcaron en su gemelo Lucía de Pérez, que se encontraba en Vigo recién salido también del mismo astillero. La empresa Hafskip fletó este buque nombrándole Hvita y partiendo hacia Reikiavik, para realizar la misma línea prevista para el desafortunado Berta de Pérez.

Lo que he descrito ha sido sacado de algún artículo de prensa y sobre todo de las vivencias contadas  por algunos de sus tripulantes, tales como el capitán Miguel Ángel Díaz Madariaga, el contramaestre Avelino Insúa y algún otro tripulante que coincidí en el Hvita durante las dos campañas que embarqué en este buque, una en 1983 y otra en 1984.

El capitán de la Marina Mercante y directivo de Naviera Asón, Ricardo Álvarez Blanco, escribió un libro titulado Los barcos de Perez y Cía., editado por Editorial Autor-Editor, en el que se puede incluso leer el acta de protesta de averías de los acaecimientos del día de los hechos y anteriores desde su salida del puerto de Vigo.

Fotos: Eddi Laumans y Wyssalex

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