Del país de Finlandia

Orígenes del cine en Finlandia

El cine llegó muy pronto a Finlandia. Las crónicas dicen que la primera proyección se celebró en 1896, apenas unos meses después de la presentación en París, el 28 de diciembre de 1895, del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Existe constancia de que en la ciudad de Tampere –entonces tenía una población de unos 40.000 habitantes– se hizo otra proyección entre los días 2 y 7 de marzo de 1897, organizada por el ingeniero Karl E. Ståhlberg, propietario de la compañía teatral Apollo.

En el transcurso de 1904 se tomaron las primeras imágenes en el país y aunque se desconoce quién fue su autor, sí se sabe su título: Uutta Helsingistä. Nikolainkadun koulun koulunuorisoa välitunnilla. Fue proyectada en medio de una gran expectación el 3 de diciembre de ese mismo año, en el Sirkusmaneesi, de Helsinki, a cargo de la compañía American Bioscope. Unos meses antes, el 3 de abril del citado año, Ståhlberg había abierto el primer teatro de cine de Finlandia llamado Världen Runt – Maailman Ympäri.

En la primavera de 1906 fue fundada la primera compañía de cine finlandés, debida al ingeniero K. E. Ståhlberg –que entonces poseía el mejor estudio de fotografía del país– y produjo un centenar de documentales cortos entre 1906 y 1913. El primero de ellos corresponde a la cinta titulada Tampere Suomen Manchesteri, posiblemente realizada en la segunda mitad de 1906.  

A partir de entonces, el ritmo fue trepidante. En 1907, Louis Sparre y Teuvo Puro pusieron en escena el primer largometraje de ficción producido en Finlandia, entonces Gran Ducado, titulado Salaviinanpolttajat [Destiladores ilegales]. Aunque Helsinki fue el epicentro de la incipiente industria, también hubo actividad en otras ciudades, caso de Tampere, donde tuvo su sede la compañía Oy Maat ja Kansat.  

Karl Emil Stahlberg (1862-1919)
Karl Emil Stahlberg (1862-1919)
Teuvo Puro (1884-1956)
Teuvo Puro (1884-1956)

Luego vendrían años decisivos y convulsos en la vida política del país en los que el cine tomó carta de naturaleza, tras un primer paréntesis entre 1909 y 1911. La única cinta de que se conserva completa de este periodo se titula Finland, tiene una duración de 20 minutos y fue filmada por la compañía Apollo entre 1910 y 1911. Se hizo para una presentación en Berlín, en la primavera del citado año.

1914 fue un año importante en la historia del cine finlandés durante la autonomía de los zares. El primer corto comercial de Finlandia y los primeros dibujos animados datan de ese año. Hubo un intento de producir películas a mayor escala, caso de la iniciativa de Erik Estlander, que construyó para ello en 1916 un estudio con paredes y techo de cristal en Helsinki, aunque a finales de ese año las autoridades de la Rusia zarista prohibieron toda actividad de filmación en Finlandia.

El 6 de diciembre de 1917 fue proclamada la Independencia y poco después se vivió una guerra civil triste memoria. Hasta entonces se habían producido 25 películas de ficción y 327 cortometrajes, de los que aproximadamente ha sobrevivido un centenar de ellas de una hora de duración. La Primera Guerra Mundial hizo que el suministro de material de película fuera un empeño difícil, razón por la cual se paralizó la producción de cine finlandés, de suerte que entre 1916 y 1917 sólo se hicieron once películas. Existen, además, pocos pero valiosos documentales cortos de la guerra civil de 1918, que fueron filmados en el invierno y primavera no sólo por los camarógrafos de Finlandia, sino también por los directores de fotografía de propaganda del ejército alemán, que desembarcaron en Hanko, así como suecos y rusos.

En 1919, un actor de teatro y emprendedor llamado Erkki Karu –su nombre original era Erland Erkki Fredrik Kumlander–, fundó Suomen Filmikuvaamo. A este sello y dirigidas por Teuvo Puro pertenecen las películas tituladas  Quien ríe el último ríe mejor, Anna Lisa y Sylvi (1913) [1], entre una veintena de ellas. Los años que siguieron a Sylvi vieron el nacimiento de la compañía Hjalmar V. Pohjanheimo Lyyra-Filmi, a cuya producción corresponden dos farsas breves y “cine de arte”.

Erkki Karu (1887-1935)
Erkki Karu (1887-1935)

En las dos primeras décadas del siglo XX, la industria del cine finlandés estuvo alejada de la creatividad y la capacidad productiva de sus vecinos escandinavos, caso de Suecia y Dinamarca. No hubo industria y, además, la mayor parte del material filmado antes de la Independencia se perdió, de suerte que de los largometrajes, sólo se conservan trece minutos de la película Sylvi. 

La producción de cine regular comenzó en la década de los años veinte, gracias al trabajo de Suomi-Filmi –sucesora de Suomen Filmikuvaamo– y la creatividad de Teuvo Puro. Había dirigido las películas más importantes de la época y fue, sin duda, la figura principal del cine nacional hasta su prematuro fallecimiento en 1935 [2]. Su obra maestra es The Village Shoemakers (1923), una comedia popular en la que participó el recién estrenado cámara alemán Kurt Jäger. Otras obras señeras del productor Karu, caso de The Logroller’s Bride (1923), con excelente cinematografía de Jäger y Oscar Lindenlof y también la primera película finlandesa distribuida ampliamente en el extranjero: When father has toothache (1923), una farsa surrealista y Our boys (1929), una precursora patriótica de varias farsas militares.

El argumento más recurrente de Suomi-Filmi se introducía en un ambiente netamente rural en la Finlandia profunda. Pero esa era la política de la empresa, retratar un país agrícola por medio de sujetos agrícolas en la época del cine mudo. Hubo algunos intentos de hacer películas “europeas” con un sentido más urbano, caso de Summery Fairytale (1925), pero no sedujo al público.

El experimento de Komedia-Filmi no tuvo el éxito esperado
El experimento de Komedia-Filmi no tuvo el éxito esperado

A la dirección de Teuvo Puro corresponde, asimismo, el largometraje titulado Olli’s years of apprenticeship (1920) y uno de los pocos filmes finlandeses de terror, titulado Evil Spells (1927). Una rareza interesante de los últimos dos años del cine mudo fue la figura de Carl von Haartman, mezcla de soldado y aventurero, que había trabajado como asesor militar en Hollywood. Debido a esto se le consideraba capaz de dirigir películas y aunque sus dos dramas de espionaje de rango superior, Supreme Victory (1929) y Mirage (1930) eran aceptables, tampoco lograron el favor del público.

En la década de los años veinte, Suomi-Filmi mantuvo el dominio de la producción cinematográfica en Finlandia. La compañía produjo 23 de los 37 largometrajes realizados entre 1919 y 1930. Por el medio aparecieron otros intentos, pero no consiguieron doblegar su supremacía. En la segunda mitad de la década, el director de fotografía alemán Jäger formó su propia compañía, llamada Komedia-Filmi, vinculada al poderoso trust alemán Ufanamet, que entonces poseía la mayor parte de la distribución de películas de Finlandia.

Suomi-Filmi se defendió exaltando los valores nacionales y acusó a Komedia-Filmi y Ufanamet de ser unos invasores extranjeros. La suerte se puso del lado finlandés, pues la “intrusa” Komedia-Filmi sólo hizo dos películas, de las cuales la última, On the Highway of Life (1927), dirigida por Jäger y Ragnar Hartwall, es un interesante intento de hacer una especie de comedia moderna.

Valentin Vaala (1909-1976)
Valentin Vaala (1909-1976)

En 1929 se produjo el estreno de las dos primeras películas producidas por una empresa de rango menor, llamada Fennica y dirigida por Valentin Vaala, que entonces estaba en los comienzos de lo que sería un director relevante de los años dorados del cine finlandés. Tenía 17 años cuando dirigió Dark eyes y su actor principal, Thoedor Tugai –más tarde conocido como Teuvo Tulio–, apenas 14 años.

Esta película y el instantáneo “remake” The Gypsy Charmer eran de un nuevo tipo, pues se trataba de dramas pasionales con influencias claramente orientales. Sólo se conserva esta cinta, pues hubo un momento en el que los cineastas destruyeron el único negativo de la original Dark Eyes lanzándola al mar, pues pensaban que la nueva versión era muy superior. Craso error.

En esta época hubo otros intentos para producir películas fuera de la capital, pero al menos las producidas en Viipuri y Oulu no tenían la calidad mínima para igualar estreno en Helsinki. No tears at the fair (1927) y The man of Snowbound forests (1928), dos películas desaparecidas producidas en Tampere por Aquila-Suomi y dirigidas por Uuno Eskola, fueron mejores del momento, al menos de acuerdo a sus contemporáneos.

Uno de los productores de Aquila-Soumi, el pintor Kalle Kaarna, demostró que tenía talento, como lo acreditó en su primera película With the Blade of a Sword (1928), que se presentó con audacia como una historia neutral sobre la dolorosa guerra civil de 1918. Su segunda película, A Song about the Heroism of Labour (1929), introduce de una forma bastante convencional un nuevo tipo de héroe proletario ante el público. Lamentablemente, estas películas también se han perdido para siempre.

Notas

[1] Basada en una obra de Minna Canth, la película fue rodada en 1911 con otras dos adaptaciones de la literatura de larga duración, pero no se estrenó hasta 1913. Los realizadores no tenían dinero para enviar las películas al laboratorio más cercano, que estaba en Copenhague, por lo que el material de tres producciones sufrió desperfectos.

[2] Sadoul, Georges. Historia del cine mundial. Desde los orígenes. p. 352.  Siglo XXI Ed. Madrid, 1983.

Fotos: archivos del cine finlandés

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