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Orden de sacrificio de las 880 reses del establo “Karim Allah”

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha dado orden taxativa para que sean sacrificadas 880 reses que se encuentran a bordo del buque establo libanés “Karim Allah”, atracado en el puerto de Cartagena, donde ha sido inspeccionado los días 25, 26 y 27 de febrero por técnicos competentes. En el caso de que la fletadora del buque no cumpla con la orden dada, será el propio Ministerio quien se ocupe del asunto, informa la edición digital de eldario.es.

Las reses llevan a bordo más de dos meses, después de que fueran rechazadas a su llegada a Turquía aduciendo la enfermedad de la “lengua azul”. De la inspección se ha determinado que la situación en la que se encuentran los animales «impide que emprendan de nuevo viaje para su exportación a un país tercero».  Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, “la lengua azul es una enfermedad vírica que afecta a los rumiantes domésticos y salvajes», tanto ovinos, bovinos y caprinos, que se transmite a través de picaduras de insectos, aunque no afecta a los humanos.

Se ha montado un gran lío con esta situación, con cruce de acusaciones y un gran malestar entre los afectados. Al parecer, las pruebas que técnicos de la empresa exportadora hicieron a bordo antes de que se le permitiera atracar, fueron interceptadas por la Guardia Civil. La empresa afectada afirma que los técnicos del Ministerio se han ocupado más del estado del barco que de los animales.

Las pruebas oficiales han determinado que el 85% de los animales presenta afecciones e infecciones en diverso grado y así como a bordo se respetan las densidades máximas en los corrales y existe un adecuado estado de limpieza y correcto funcionamiento de los bebederos, hay deficiencias en los comederos y faltan camas de paja y no se aprecian signos críticos que «supongan compromiso o riesgo vital a corto plazo para los animales», resalta eldiario.es. Pese a ello, el informe dictamina, por motivos de salud animal y debido a la imposibilidad de que los ejemplares vuelvan a ser vendidos a terceros, el sacrificio.

Foto: Carlos V. Góñiz Fariñas

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