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No se descarta una sismicidad más fuerte y nuevas bocas

El derrumbe parcial, anoche, del cono en el que se produce la erupción del volcán de La Palma, produjo, como se ha informado, un derrame de la caldera de lava muy fluida que está siendo monitorizada y vigilada por el personal que sigue el curso de los acontecimientos, por si fuera preciso cualquier cambio que obligue a tomar medidas de protección civil. Se trata, como viene siendo norma desde el primer momento, de salvaguardar por encima de todo la seguridad de la población que se encuentra en el área de influencia y de evitar, a toda costa, de que haya víctimas.

El Comité Director del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA), presidido por el consejero responsable del Plan, Julio Pérez, también examinó el considerable aumento registrado en el número de movimientos sísmicos y su magnitud, que están preferente localizados en la mitad sur de La Palma, especialmente entre Fuencaliente y Villa de Mazo, aunque a bastantes kilómetros de profundidad, si bien algunos de mayor intensidad pueden ser sentidos por la población.

No se descarta que puedan aparecer nuevas bocas, posiblemente en el entorno del actual cráter, cuyos cambios morfológicos son habituales en este tipo de situaciones, de modo que crecen y se derrumban y vuelven a crecer, acompañado de fases de una gran explosividad y lanzamiento de gases, como se pudo comprobar anoche.

La directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, ha confirmado que “se ha constatado, a través de imágenes de satélite, la existencia de tubos lávicos que facilitan el acceso rápido porque se mantienen las condiciones térmicas de la lava a cotas más bajas, pero siguiendo los cursos que ahora mismo están establecidos”.

Las condiciones meteorológicas previstas para las próximas horas son favorables en lo que se refiere a la calidad del aire y para la operatividad de los aeropuertos canarios.

Mientras tanto, se informa de que la superficie afectada por el volcán sigue aumentando y ha arrasado 413,38 hectáreas, con un perímetro de que supera los 36 kilómetros y una anchura máxima de 1.250 metros, que 300 más que el día anterior.

La terraza lávica –aunque se empeñan en llamarla fajana– tiene una superficie de 32,7 hectáreas y se está formando a partir de cuatro lóbulos de la colada. El satélite Copernicus no ha podido actualizar por la nubosidad en la zona, y de momento se mantiene la misma cifra de ayer, es decir 1.074 edificaciones, de las cuales 946 han sido destruidas en su totalidad y 128 presentan diversos daños.

La plataforma lávica, vista desde el mar
El buque oceanográfico “Ramón Margalef”, situado frente a la plataforma lávica

Fotos: INVOLCAN e IEO

 

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