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Navantia reanuda la construcción de petroleros

La construcción de cuatro petroleros tipo suez-max para Ondimar y el sexto BAM para la Armada española han devuelto la ilusión, traducida en carga de trabajo, a la comarca de la bahía de Cádiz. De ellos, los dos primeros estarán al servicio de Cepsa en un contrato time chárter. El buque de Acción Marítima para la Armada española toma forma en el astillero de San Fernando.

Cada uno de los petroleros supondrá unas 725.000 horas de trabajo, lo que permitirá generar unos 1.400 empleos directos y unos 1.600 inducidos durante los tres próximos años, que podría aumentar a cinco años si finalmente se confirman dos opciones más. Se trata de buques de 156.000 toneladas de peso muerto, en un casco de 274 m de eslora y 48 m de manga.

Han transcurrido veinte años desde los últimos petroleros monocascos construidos en el astillero de Puerto Real, varios de los cuales fueron contratados por navieras españolas o controladas (“Arteaga”, “Butrón”, “Almudaina”, “Vélez Blanco”, “Lillo”…), sin olvidar el mayor que ha tomado forma en el mencionado astillero, inicialmente contratado por Naviera F. Tapias y que acabó en 1997 en manos de una naviera francesa en la que navegó con el nombre de “Bourgogne”. Desde 2009 está transformado en FPSO y se llama “PetroRig I”.

Como ya habíamos adelantado en esta misma sección, Navantia inició el pasado 25 de abril el proceso de construcción del primero de los petroleros para Ondimar, una de las sociedades controladas por el Grupo Ibaizábal, sucesores de la histórica Naviera Aznar. Su cabeza visible, Alejandro Aznar, preside la patronal naviera española ANAVE.

Todo parece indicar que Ondimar toma el relevo a la multinacional Teekay, hasta ahora el principal transportista de Cepsa, que se hizo con la flota procedente de Naviera F. Tapias, una de las mejores compañías del sector mientras existió. Ésta comenzó sus operaciones con los buques procedentes de Maersk España –“Gerona”, “Valencia”, “Lérida”, “Zaragoza” y “Móstoles”– y después amplió su flota de forma considerable con buques de segunda mano y otros de nueva construcción, de factura coreana, precisamente, además de buques metaneros.

Algunos bloques de los nuevos petroleros vendrán desde el astillero de Ferrol, aunque el montaje final, pruebas y entrega se hará en Puerto Real. En diciembre de 2015 la sociedad de clasificación Lloyd´s Register certificó el proyecto, dando cumplimiento así a una de las obligaciones contractuales para que las puestas de quilla se produjeran antes de acabar dicho año, para adecuarse a la normativa internacional en la construcción de este tipo de buques. 

En el acuerdo firmado entre Navantia, Daewoo y Ondimar, la mayor parte de los materiales para la construcción de los petroleros vendrán desde Corea del Sur. Es decir, el personal del astillero pondrá la mano de obra. Se ha previsto que se incremente el ritmo de trabajo en las próximas semanas, de modo que el primero de ellos sea entregado a finales de 2017. El contrato se ha suscrito a precio de mercado internacional y abre una nueva etapa en las relaciones comerciales entre España y Corea del Sur, país éste que figura entre los mayores constructores navales del mundo.

Dice Navantia que “los contratos suponen el regreso con rentabilidad económica para la Compañía a la construcción de petroleros después de tanto tiempo sin fabricar este tipo de buques y se han logrado al poder ofrecer un producto muy competitivo, gracias a un acuerdo con DSEC, empresa de ingeniería de Daewoo”.

“DSEC aporta su experiencia en la construcción de este tipo de buques, un diseño muy consolidado, y evita los riesgos asociados al inicio de un nuevo proyecto. El acuerdo incluye todo el diseño y su cadena logística y de suministros, aunque siempre dando oportunidad y prioridad a las empresas nacionales que ofrezcan precios competitivos. Este nuevo modelo de negocio permita a Navantia competir en el mercado global, ofreciendo un precio competitivo y un plazo adecuado para las necesidades del  cliente, sin los riesgos asociados al inicio de un nuevo proyecto”, afirma la empresa pública española.

A la ceremonia celebrada el pasado 25 de abril asistieron el embajador de Corea del Sur, Park Hee-Kwon; el presidente de DSEC, Man-Soo Kim; el presidente del Grupo Ibaizábal, Alejandro Aznar; el  director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Cepsa, Iñigo Díaz de Espada y el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta.

Afirma el presidente de Navantia que “hoy es un día muy importante para Navantia y la industria española, porque dos décadas después se vuelven a construir petroleros en nuestro país”. Y entiende que “la situación de carga de trabajo de la compañía ha cambiado, y se está consolidando su proceso de transformación para ser una empresa de construcción naval, competitiva y sostenible, eminentemente militar pero también civil, internacional y con capacidad de diversificación productiva”.

Por su parte, Alejandro Aznar destacó el compromiso del equipo directivo y del comité de empresa de Navantia para sacar adelante el proyecto y el embajador de Corea manifestó que esta colaboración hispano-coreana aportará un alto beneficio mutuo, con una batería de exenciones fiscales para hacer más atractivo el contrato.

Vamos a ver cómo evoluciona este acuerdo, no sólo en el caso de Ondimar, sino en contratos futuros. Ocho de cada diez petroleros o similares se construyen en astilleros asiáticos y por sí sola, en estos momentos, Navantia no puede competir ni en precios ni en plazos de entrega. De ahí lo que en el sector se llama una alianza estratégica con el poderoso «enemigo» que ahora se ha convertido en aliado.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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