De la mar y los barcosDestacado

Mis viajes en el petrolero “San Marcial” / 3

Cuando finalizaba el atraque avistamos una embarcación a motor que se dirigía a nuestro costado. El motivo era que el petrolero “San Marcial” se había quedado sin segundo oficial y estaba listo para salir a viaje “triangular”, y se habían acordado de mí. El enfado que me embargó es fácil de suponer. Un inspector presente me explicaba que no había tiempo para traer a otro segundo oficial, y que el barco estaba esperando mi embarque.

Con un enfado monumental acepté el transbordo, conociendo que mi hija había nacido nueve días antes. Me prometieron el desembarque a la vuelta de viaje, cosa que tampoco se cumpliría. La misma lancha cargó mis maletas, que tuve que hacer a toda prisa, me llevó a la Comandancia para que me enrolara yo mismo, me esperó y, desde allí, me trasladó directamente al “San Marcial”, que se preparaba para iniciar un nuevo “viaje triangular”. 

El 17 de mayo a las 17h-38m dábamos listo de máquinas rumbo a Augusta para hacer consumo. El capitán era Francisco Alonso Marrero. Después de un apacible viaje de 1.090 millas, quedamos fondeados en Augusta el 20 de mayo a 12h-25m. A las 04h-25m del día siguiente navegábamos ya hacia Port Said.

Estas pocas horas de abastecimiento de combustible en el citado puerto italiano solíamos aprovecharlas, sobre todo en el viaje de regreso, para pisar tierra, cosa que sólo sucedía en Tenerife, Augusta, puerto americano y en el venezolano. En Augusta, salíamos a tomar algún capuchino, ocasionalmente ir al cine -con la curiosidad que los baños estaban en batería, pero sin puertas-, así como el hacer alguna compra, desde pañuelos de seda a juegos de cubiertos, pasando por los obligados juguetes o detalles para los niños y esposa.

Sede de la Autoridad Portuaria del Canal de Suez, en Port Said
Sede de la Autoridad Portuaria del Canal de Suez, en Port Said

En sólo tres singladuras amarramos a boyas en Port Said, siendo las 14h-44m del 23 de mayo. La distancia había sido de 916 millas. La velocidad pasó de 16’. El 24 de mayo, a 01h-50m entramos en el Canal de Suez, fondeando siete horas después en Lago Amargo. A 13h-30m reanudamos nuestra navegación por el Canal. A las 17h-20m desembarcó el práctico, dando avante toda en nuestra primera singladura hacia Kharg Island. Con buen tiempo y 17’ llegamos al Índico, continuando hacia el Golfo Pérsico. Seguimos sin novedad, hasta el día 30 a mediodía, en que comenzamos con la calima, que nos acompañaría hasta la llegada.

El primero de junio, novena singladura, fondeamos a las 09h-12m, atracando tres horas después, a 12h45m en Kharg Island. Desde Suez habíamos navegado 3.077 millas, las que hicimos a una velocidad de 16,98’ nudos. La máxima temperatura en Kharg, a la sombra, fue de 33º. Habíamos navegado 3.087 millas a una velocidad promedio de 15,60 nudos. 

Al día siguiente, 2 de junio, una vez cargados con crudo ligero, salimos con destino a Filadelfia a 05h-23m. La primera singladura nos acompañó la calima, mientras que en la segunda navegamos a ocho rumbos distintos. El día 10 a 13h-17m quedamos fondeados en Suez, con la acostumbrada invasión de los lugareños con sus tenderetes de recuerdos locales.

El 11 a las 05h-45m damos avante hacia el Canal, cambiando de práctico en Port-Said a 18h-26m, que desembarca a 19h-10m, navegando ya en el ansiado Mediterráneo, con tiempo limpio del NW de fuerza 4. El 14 de junio a 06h-15m quedamos fondeados en Augusta, hasta que a las 16h-20m navegábamos ya francos hacia el Estrecho de Gibraltar y Filadelfia.

El día 17 pudimos divisar Tarifa a las 09h-14m y a 1 milla, despidiéndonos de tierra española hasta dentro de un mes. Desde las 10h-14m navegamos al Rv= 270º que mantenemos hasta el día 24 a 18h-14m en que pasamos al 286º, 290º y 298º, con el que recalamos con niebla en la desembocadura del río Delaware, por el que navegamos hasta nuestro atraque, donde terminamos atracados a 10h-32m. La distancia desde Augusta había sido de 4.450 millas y la velocidad (cargados) de 15’,87 nudos. Habíamos empleado 25 singladuras desde Kharg Island.

Puente sobre el lago de Maracaibo, una obra de ingeniería civil extraordinaria
Puente sobre el lago de Maracaibo, una obra de ingeniería civil extraordinaria

A 00h-02m del 28 de junio iniciamos la maniobra de salida hacia La Salina, en el Lago de Maracaibo. La temperatura en Filadelfia había sido constante de 24º, tanto a mediodía como a medianoche, y salíamos como entramos, con niebla. A 00h-29m desembarcó el práctico de puerto y a las 06h-15m el de río, dando en este momento avante toda. Al día siguiente, a 23h-30m dejamos el muelle de Maracaibo al través, siguiendo por el canal de dicho nombre hasta 00h-07m en que moderamos para quedar fondeados a 00h-55m en La Salina. Este era un pequeño pueblo, con calles de tierra, que nos recordaba a los pueblos de las películas del oeste.

Atracamos para cargar crudo pesado para Tenerife el día 14 a las 14h-42m y enmendamos el atraque el día 7 a 20h-16m. Por fin, el día 8 de julio salimos para Tenerife a11h-45m. A 12h-55m moderamos para pasar por el puente, dando avante toda a 13h-07m. Pasamos Maracaibo a 13h-25m, desembarcando el práctico a 15h-09m, dando avante toda. Las temperaturas en La Salina habían alcanzado, a la sombra, los 31º. La distancia navegada desde Filadelfia había sido de 1.786 millas.

Con el tiempo propio del alisio cruzamos el Atlántico, pasando a la 01h-29m del día 17 de julio, al sur de Montaña Roja y a una milla, quedando atracados en Santa Cruz de Tenerife a las 01h-07m del día 18 de julio, después de navegar 3.283 millas desde La Salina. Al día siguiente, 19, salimos a fondear en el dique del E, finalizando a 22h-00. El día 20 atracamos al muelle sur a 17h-11m, enmendamos el fondeadero a 10h-15m.

Como era de suponer, no desembarqué con el famoso permiso de natalidad y seguí a viaje. Recuerdo que una noche al salir de guardia, distraído, bajé a los camarotes y entré en el camarote del tercer  oficial como si fuese el mío, probablemente un reflejo del que había sido mi guarida dos años atrás.

Fuera premonición o no, la Compañía hizo una serie de cambios, entre los que me correspondió pasar a tercer oficial, abandonando los problemas y responsabilidades que conlleva el manejo del dinero del barco, las nóminas y los sueldos, incluyendo los sobres personales con el cálculo de la nómina, conteniendo el importe. De nuevo debía hacerme cargo de la multitud de papeles que movía el barco en cada puerto y la enfermería. Como segundo oficial embarcó Rafael Zambrano Cortada.

(*) Capitán de la Marina Mercante. Catedrático de Universidad

Fotos: Archivo de José de Barrasa Jiménez y wikipedia

Anterior

Un golpe de mar causa averías en el catamarán “Nixe”

Siguiente

En tiempos del tráfico frutero a Suecia y Finlandia