Acontecer marítimo

Mi primer encuentro con José Ignacio de Ramón Martínez

A comienzos de la década los años setenta, encontrándome montando guardia como alumno de máquinas en el puerto de Barcelona, atracado el buque en el que me encontraba en uno de los muelles de Talleres Nuevo Vulcano, baja un joven a la máquina perfectamente pertrechado con un  impecable buzo y el resto del EPI correspondiente, cuando veo que apostado en el control está mirando los indicadores de constantes y parámetros de ambos motores principales. Me acerco pensando que es uno de los responsables del astillero, me presento y le pregunto si puedo ayudarle. Sin presentarse  y señalando a algunos de los indicadores citados, concretamente por la función de los indicadores de presión de barrido:

-¿Este indicador para que sirve…..?

-Para nada.. fue mi respuesta

-¿Cómo…..?

-Si me pregunta usted por la función de ese manómetro le diré que ese y el correspondiente del otro motor, tenían la función de indicar la presión de aire de barrido de los motores; ahora bien , me está preguntando para qué sirve y en ese caso he de responderle que para nada, ya que desde hace tiempo no funcionan, al igual que otros indicadores de los que usted está viendo…

Tras emitir unos fuertes exabruptos veo cómo de manera rápida sube las escaleras para de desaparecer de inmediato. Pasados unos minutos recibo llamada del jefe de máquinas, señor Comas  quien me pide que de inmediato me presente en su  despacho. Cuando llego me encuentro al jefe en compañía de un hombre de avanzada edad que me lo presenta como el inspector de máquinas señor  Comellas.

-Chaval, ¿qué es lo que le has comentado a don José Ignacio de Ramón….?

-¿Quién es ese señor?,  fue mi respuesta.

-Ese es el señor al que le has comentado que el control de los motores principales están hecho unos zorros.

– Y no es cierto….?

-Bien, puedes marcharte, respondió el inspector con cara de pocos amigos.

Al día siguiente dos operarios de Talleres Nuevo Vulcano acompañados por un técnico de Burmeister & Wain se personaron a bordo para verificar todos los instrumentos y proceder a su renovación y ajustes.

Pasados unos días nos hicimos a la mar con el cuadro de control en perfectas condiciones. Durante la maniobra de salida  don Ramón Comas me comentó, mientras manejaba el control del motor principal de estribor:

-Así da gusto, chaval, muchas gracias, llevaba varios meses intentando que pusiesen en servicio estos fundamentales instrumentos y nadie me hacía caso, comentó refiriéndose a l inspector.

-Ahora bien, mientras el señor Comellas siga en la compañía no creo que hagas carrera aquí.

Afortunadamente el citado inspector se jubiló pasado unos meses. Este fué mi primer contacto con José Ignacio de Ramón, sin duda el mejor y más preparado de los varios jefes que he tenido durante mi vida profesional, ente los que hubo americanos, daneses y algún otro español. Sus conocimientos sobre el mundo marítimo abarcaba todas y cada unas de sus disciplinas, más de veinte años duró nuestra relación laboral en la que siempre conté con el apoyo y amparo de un jefe y maestro.

Descanse en paz.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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