De la mar y los barcosDestacado

Mi paso por el gigante Maersk Sea-Land. Final de una etapa

En noviembre de 1999, Sea-Land, hasta entonces la primera naviera en el mundo en el sector del transporte marítimo de contenedores, se vendió al gigante danés Maersk, segunda entonces en el ranking del sector. CSX, dueña de la compañía americana inventora del contenedor, decide desprenderse de ella con objeto de reinvertir en el sector del transporte ferroviario de mercancías, sector en el que desde hacía algunos años, venía siendo líder en EE.UU. y entonces comenzaba a serlo también en Canadá.

En el último ejercicio, la naviera americana había alcanzado una rentabilidad de un 3%, cifra que para la época era más que satisfactoria; así se nos comunicó y premió con una paga de beneficios como incentivo por nuestra contribución a aquellos resultados. La rentabilidad de CSX para el mismo ejercicio había duplicado esta cifra al alcanzar un 6%. En reunión celebrada con los accionistas para el análisis de resultados, las conclusiones a las que se llegó fueron tajantes y claras: “Se compran trenes y se venden los barcos”.

Maersk Mc. Kinney Moller armador de la ya histórica compañía danesa, aprovecha la oportunidad que le brinda el suculento “cash flow” del momento, entre otras circunstancias a los altos beneficios alcanzados por Maersk Oil en las explotaciones petrolíferas del Mar del Norte, que venía explotado en concesión desde 1963, decide la compra de Sea-Land con toda su organización, buques y terminales. Así nace un gigante llamado Maersk-Sea Land.

Un inspector de flota que solía atender los buques durante sus escalas en el puerto de Algeciras y que mantenía una estrecha relación personal con Mr. Maersk Mc. Kinney, comentaba que en alguna ocasión el célebre armador le había confesado que su mayor ilusión al final de sus años consistía en elevar al primer puesto del mundo la compañía que con el nombre de Dampskibsselskabet Svendborg (The Steamship Company Svendborg) creara su abuelo allá por el año 1904  y que comenzaran con la adquisición del vapor “Svendborg”, de 2.200 toneladas de peso muerto.

La ilusión del aventajado armador se cumplió al dejar tras su muerte en 2005: una flota de más de 600 buques que controlan el 20% del tráfico mundial de contenedores y con actividad que se extiende en más de 130 países.

A mi llegada a la recién creada Maersk-Sea-Land, tras ser “comprado”, vuelvo a reencontrarme con viejos amigos y compañeros: los capitanes Manuel Coello Hueto, Jaime López Borge, Paco Benítez Frías, Javier Madiedo Acosta y Julio Rodríguez Roda, quienes, formando un  equipo  de experimentados y excelentes profesionales hechos en Compañía Trasatlántica, pusieron más que un grano de arena contribuyendo al desarrollo y crecimiento desde el Departamento de Operaciones, a la que es hoy primera terminal en España y una de las primeras del mundo de APM .

Mi primer cometido a la llegada de la recién fundada Maersk Sea-Land, consistió en el desarrollo e implantación de un programa de mantenimiento con el que quedaran cubiertos todos los equipos de la terminal; en él deberían quedar incluidos todos los equipos: grúas de muelle y patio, conjunto de cabezas tractoras y chasis, así como el  restante equipo rodante y elevación que forman parte del equipamiento de una terminal de instalaciones de esta entidad.

Hasta entonces, las tareas del Departamento de Mantenimiento se focalizaban en el mantenimiento correctivo, con todo lo que ello representaba  para la seguridad de personas y equipos;  sin olvidar las directísimas repercusiones en  el rendimiento y eficacia de la operativa. La diferencia en el capítulo “crane down time”, o lo que es lo mismo, la paralización de grúas de muelle  por avería. La terminal de Sea-Land en Algeciras, hasta el momento de su venta ostentaba el récord del 0´1%, mientras que en la de Maersk se llegaba a la  cifra del 5% ; la diferencia era más que considerable.

Con respecto a la seguridad resulta fácil de entender que en un ambiente de trabajo donde el tráfico  de vehículos tanto ligeros como pesados es grande y las cargas suspendidas sujetas a la ley de la gravedad, es la constante en una terminal , todas las medidas de prevención que se tomen siempre resultan insuficientes y nunca se debe bajar la guardia.

Tuve la suerte de contar con un excelente colaborador que como responsable del Departamento de Prevención, estaba abierto y dispuesto en todo momento a estudiar e implementar todas las  ideas y sistemas que se le propusiesen y cuya eficacia y viabilidad fuesen contrastadas. Me refiero al también marino José Medina, compañero también procedente de Sea-Land, quien con la disciplina del marino en lo concerniente a la seguridad, siempre se encontraba dispuesto a las innovaciones y mejoras que pudiesen reducir los riesgos de accidentes.

Fueron varias las ideas y sistemas que tras ser contrastada su eficacia se implantaron, incrementándose de forma notoria la seguridad de las personas y contribuyendo también a la evitación de graves daños y averías en  equipos; sistemas todos ellos que terminarían implementados  en otras terminales del mundo tanto  de Maersk como de otras compañías.

Sin duda, el hecho de haber desarrollado el cometido profesional durante años como marinos –y por la cuenta que nos tiene–, termina imprimiendo carácter en su doble vertiente: tanto en la protección de las vidas como en poner a buen recaudo y protección de la mala mar la hacienda que en los buques se transporta, lo que, por cierto, hoy alcanza  cifras difíciles de imaginar.

La formación fue otro de los cometidos en que me vi implicado durante los últimos tiempos en Maersk Sea-Land; función ésta que me resultó muy satisfactoria  al  brindarme la oportunidad de contribuir a la puesta en marcha del primer centro de formación portuaria de España, al confiarme la dirección de Maersk Sea-Land tanto la elaboración de programas formativos como la impartición de clases en el nuevo centro. Funciones que me abrieron las puertas para colaborar con la Universidad de Cádiz en sus cursos de verano en lo relacionado con mantenimiento y con la Escuela Politécnica de Sevilla en algunos de sus cursos máster en mantenimiento que desde hace años viene impartiendo el referido centro. Ocupaciones estas últimas para cerrar una vida laboral que me proporcionaron a lo largo de los años muchos momentos difíciles y también importantes satisfacciones.

Quiero cerrar esta etapa de relatos, agradeciendo al especial amigo Juan Carlos Díaz Lorenzo, por su generosidad y cierta irresponsabilidad al brindarme la oportunidad poniendo a mi disposición las páginas de puentedemando.com, lo que que he aprovechado gustoso para compartir vivencias y en algún caso  tratar  de divertir a los pacientes lectores y amigos; cosa que espero haber conseguido en algún momento.

Gracias a todos por todo y muy especialmente a los viejos amigos y compañeros de “la Compañía”.

Foto: cedida

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