El mundo de la aviación

Los TCP’s de Ryanair llaman a la huelga en septiembre

Ryanair sigue siendo noticia por el lío monumental que mantiene con sus tripulaciones. Septiembre promete novedades y, al margen de la reunión prevista en Roma para decidir si van a una huelga general, los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP’s) parecen dispuestos a convocar nuevos paros tras el fracaso de las negociaciones entre los sindicatos y la dirección de la empresa. Los sindicatos con representación en España, Portugal, Bélgica e Italia anuncian un encuentro el próximo mes para decidir su estrategia.

Además de las cuestiones salariales, una de las demandas principales se refiere a que la dirección de Ryanair acepte regirse por la legislación laboral del país en el que opera, ya que los contratos están sujetos a la normativa irlandesa, país en el que la aerolínea tiene su sede.

Mientras tanto crece el malestar y aumentan las denuncias por vulneración de los derechos fundamentales de los trabajadores que hicieron huelga los días 25 y 26 de julio. En el caso español, las denuncias se refieren a supuestas coacciones e incumplimiento de la Ley Orgánica de Libertad Sindical y los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Fomento, que son considerados “excesivos y abusivos” por USO y SITCPLA.  

Se informa de que los TCP’s de Ryanair contratados antes de 2012 están obligados por contrato a cotizar en la Seguridad Social de Irlanda, por lo que no tienen derecho a paro ni a una prestación por jubilación en España, así como tampoco a sanidad pública. En Irlanda tampoco tienen derecho a sanidad porque no residen allí, razón por la cual la mayoría de los TCP’s tienen que contratar seguros sanitarios privados para tener cobertura en España.

Se estima en unos 1.800 los trabajadores de Ryanair en España, que también están obligados mediante contrato a abrir una cuenta corriente en la banca irlandesa para la domicialización de su nómina. Según fuentes sindicales, al estar contratados bajo la legislación irlandesa, tienen menos días de vacaciones (20 días en lugar de 30) y no tienen reconocidos otros derechos como permisos laborales por diferentes motivos, además de la obligatoriedad de renunciar a acudir a los tribunales españoles en favor de los irlandeses.

Foto: Rafa Juan

 

 

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