Del Cronista Oficial

Los intentos frustrados de anexión de Fuencaliente a Mazo

Fuencaliente, que había logrado la independencia municipal el 19 de febrero de 1837 tras su segregación de Mazo, conoció muy pronto la falta de recursos de un pueblo pobre, con notables carencias, sin apenas agua y, en consecuencia, pocos cultivos rentables, en los que predominaban los de secano. Todo ello, unido a las exigencias de una Hacienda inflexible con la que había de cumplir en el pago de los impuestos, generó un ambiente de agobio que llevó a la corporación fuencalentera a considerar, en varias ocasiones, la posibilidad de anexionarse de nuevo a Mazo.

En la sesión plenaria del 17 de julio de 1853, el ayuntamiento presidido por Pedro Pérez Alonso, se reunió para debatir “si o no convenía unirse esta municipalidad a la del pueblo de Mazo” y discutido el asunto “con la madurez que se requiere y pesadas las razones en favor y en contra resultó que, teniendo en consideración la gran distancia que media de esta parroquia á la de Mazo, pues no es de menos de cuatro á cinco leguas”, y aún la distancia era mayor con El Paso y Los Llanos, “hemos considerado estos contribuyentes el trabajo que les costó adquirir su libertad y no consideran justo someter voluntariamente su servicio a un pueblo del que ya se segregó por cuya razón han acordado como en efecto acordaron que se dé parte al señor subgobernador de la provincia del primer distrito manifestándole la voluntad de reunirse a dicho pueblo”.[1]

El 25 de noviembre de 1853 el pleno insiste en el asunto y vuelve a reunirse para abordar el mismo tema:

“Con objeto de tratar si es o no conveniente á los intereses públicos el suprimir este Ayuntamiento, y unirse al del pueblo de Mazo como estuvo hasta el año de mil ochocientos treinta y siete, á causa de no tener fondos suficientes para cubrir los gastos municipales, por cuya razón se va la municipalidad en el caso de ocurrir arbitrios absolutamente gravosos á sus vecinos, de aquí que el Sr. Presidente habiendo llamado la atención de los concurrentes, dispuso que mirando detenidamente un asunto arduo acordasen lo que consideren más oportuno, en su consecuencia y mirando con la madurez y la detención correspondiente acordaron la conveniencia de reunirse á la municipalidad del pueblo de Mazo, en vista de lo gravoso que le es a éste soportar la carga que pesa sobre él para el sostenimiento de la municipalidad, por lo que unánimemente piden se represente al gobierno de S.M. por conducto del Sr. Subgobernador de este primer distrito, para que se digne disponer la supresión de este Ayuntamiento uniéndole al del pueblo de Mazo, remitiéndose al efecto al Sr. Subgobernador copia de este acuerdo para los fines oportunos, con lo que se concluyó este acta que firma el Sr. Presidente con los que saben hacerlo, de que certifico”.[2]

En enero de 1854 se produjo un relevo en el gobierno de la corporación municipal y las cosas cambiaron.

El 17 de febrero, siendo alcalde Blas Pestana de Paz, el pleno volvió a reunirse “… con objeto de acordar si es o no conveniente el que esta municipalidad se una al pueblo de Mazo y habiéndose discutido y conferenciado detenidamente el asunto y considerando que la distancia de esta parroquia á la de aquel pueblo excede de cinco leguas, unánimemente acordaron que se representa al Gobierno de S.M.  por conducto del Sr. Presidente manifestándoles la conveniencia en que esta corporación se conserva como hasta aquí por considerar resultan mejores ventajas á los naturales, comisionando asimismo al Sr. Presidente para que exponga los motivos que dieron lugar a la representación que elevó al Sr. Subgobernador en veinte y cinco de noviembre último; y remitiéndose copia  de esta acta al propio Sr. Para que se entere de los graves perjuicios de segregarse al pueblo de Mazo de donde se apartó, con lo que concluyó y firman los que saben, del que yo el presente secretario interino”.[3]

En la histórica decisión participaron, asimismo, el teniente de alcalde Pedro Pérez Cabrera; los regidores Bernabé Camacho García, José Manuel Pérez Ríos, Antonio Felipe Domínguez, Antonio Torres Monterrey y el síndico Nicolás Lorenzo de la Cruz, “en unión de los mayores contribuyentes e ilustrados”, que lo eran, por entonces, José de Paz Camacho, Pedro Cabrera Pérez, Isidro Pérez Toledo, Diego de Paz Camacho, Pedro Pérez Cordobés, Cristóbal de Paz Cabrera, Mariano Pérez Ríos, Antonio García Medina, José Miguel Santos Pérez, Antonio Leal Armas, Buenaventura de la Concepción y Antonio Díaz Jiménez.

Sin embargo, todavía en 1868 se planteó de nuevo una posible anexión a Mazo. El 12 de enero del citado año, la corporación fuencalentera –en tiempos del alcalde David Rodríguez Ortega–, se reunió “con objeto de deliberar acerca de las disposiciones que contiene la circular número 189, del Sr. Subgobernador civil de esta provincia, , de 24 de diciembre último, inserta en el Boletín Oficial de 27 del mismo mes, comprensiva del anteproyecto de supresión, conservación y agregación de distritos municipales de estas islas”.[4]

La reacción de la corporación en sentido contrario a la citada circular no se hizo esperar y así consta en el libro de actas, que entre otras consideraciones, después de redundar en los argumentos ya conocidos, expone lo siguiente:

“… este Ayuntamiento está en el caso de solicitar y hacer valer el derecho de que se agregue á su distrito la porción o faja de terreno y habitantes del de Mazo, limítrofe con este pueblo, comprendida bajo la denominación de Tigalate y aún de ambos Tigerorte, por quedar mucho más próxima a éste que a aquél ayuntamiento, por lo cual sus habitantes vienen a oír misa parroquial a este distrito, con cuyo aumento que la naturaleza la está señalando este pueblo ascendería a la importancia que le corresponde y está llamado á representar, sin que el de Mazo sufriera en ello perjuicio, antes sí ganaría también por ser muy vista su jurisdicción y por lo mismo estar poco atendida, pues puede comprender una circunferencia de unas tres y media leguas de radio, teniendo las casas consistoriales é iglesia parroquial á su extremo norte, en vez que la de éste que queda al sur de la isla, vendrá a ser un radio de una legua”.[5]

Notas

[1] Libro de actas AMAF, 17 de julio de 1853.

[2] Libro de actas AMAF, 25 de noviembre de 1853.

[3] Libro de actas AMAF, 17 de febrero de 1854.

[4] Libro de actas AMAF, 12 de enero de 1868.

[5] Libro de actas AMAF, 12 de enero de 1868.

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1994). Fuencaliente, historia y tradición, pp. 159-164. Ayuntamiento de Fuencaliente de La Palma y Ediciones La Palma, Madrid.

Anterior

Varada del buque rolón “Villa de Tazacorte” en Astander

Siguiente

DGMM autoriza embarques de tres tripulantes en máquinas

Sin comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *