El mundo de la aviación

Los desatinos de Iberia Express

De nuevo tenemos que ocuparnos de Iberia Express, el insufrible sucedáneo de la siempre bien querida Iberia, aunque ésta, lamentablemente, ya no es ni la sombra de lo que fue en otro tiempo. Sigue existiendo un problema sin resolver, el del equipaje de mano, derivado del desmesurado afán por aprovechar hasta límite el habitáculo para el pasaje. Situación que ha llevado, en la práctica, a que los últimos pasajeros del grupo 3 se encuentran con la desagradable sorpresa de que tiene que ir en bodega, con lo cual el efecto beneficioso de llevarlo en mano se ha perdido.

Algunas cabezas pensantes se han inventado lo de los grupos para el embarque, denominados 1, 2 y 3. No lo hemos visto en ninguna de las otras aerolíneas en las que hemos tenido oportunidad de viajar, pero en la “innovadora” Iberia Express y en la matriz Iberia es así. Puede suceder, como consecuencia de los fallos sin resolver, que en el mejor de los casos el equipaje de mano vaya en un compartimento bastante alejado del asiento que el pasajero ocupa, con lo cual, en el momento del desembarque, habrá de esperar a que el avión se vacíe, pues ya conocemos las costumbres latinas.

A nuestro modo de ver, el embarque por grupos resulta ineficaz, pues determinados pasajeros acaban siendo injustamente penalizados, como lo pudimos apreciar en el vuelo IB3938. Nos parece que el sistema anterior resolvía mejor este problema originado en un despacho de quien cree que ha descubierto la pólvora. Así lo vemos en las otras compañías aéreas en las que volamos, caso de las nórdicas, donde no encontramos esta clase de problemas. Iberia Express, a decir verdad, la evitamos siempre que podemos y la utilizamos sólo cuando no queda más remedio, a sabiendas de lo que nos espera.  

Eso es propio de aerolíneas tercermundistas, como lo es también, aunque ya sea un tema manido, la estrechez del espacio entre asientos, que se hace penoso para aquellos pasajeros que no responden a la media estandarizada. El afán recaudatorio les ha llevado a cobrar 18 euros extra por un asiento en salida de emergencia, que es el único sitio en la cabina turista con un poco más de espacio. Puede suceder que, aunque usted los haya pagado, al cierre de puertas haya alguno libre y un pasajero que vaya estrecho resuelva el problema sin coste adicional.

Los aviones Airbus A-320 de Iberia tienen 171 asientos y los de Iberia Express, 177 asientos. El espacio es el mismo, pero para conseguir meter a seis pasajeros más se ha exprimido un poco más aunque sea a costa del sufrimiento de sus clientes. Algo que importa poco a los directivos de esta “low cost” de la que sólo tiene el nombre, pues saben que, aunque haya competencia, el mercado tiene un rasgo cautivo. En el caso de Canarias, donde Iberia lo fue todo, hoy tenemos donde elegir y cualquier otra opción es buena menos Iberia Express.

Algo falla, además, cuando se permite equipaje de mano cuyas medidas exceden lo establecido y observamos, además, cómo la tripulación de cabina comprueba la presencia a bordo de algunos pasajeros, listado en mano, en relación con su equipaje facturado. ¿En qué momento del proceso se produce el fallo? Habla el piloto para informar de que el retraso de 20 minutos se produce por esa comprobación. Lo cual nos parece preocupante, y más en los momentos actuales, que se produzca un situación de incertidumbre en relación con la seguridad.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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