A la historia del tráfico frutero de Tazacorte corresponde esta imagen tomada de un recorte de una publicación de la década de los años treinta del siglo XX, en la que comparten fondeo varios buques del cabotaje de la época, situados en la desembocadura del barranco de las Angustias próxima al incipiente puerto y al abrigo del imponente risco de El Time, a la espera de recibir la carga verde en huacales que se convertiría en exquisitos plátanos de La Palma en los mercados europeos.
En el centro de la imagen aparece el buque “Sancho II” —aunque también pudiera tratarse de su gemelo “Santa Úrsula”—, de la flota de Álvaro Rodríguez López, el naviero más importante de Canarias en la primera mitad del siglo XX.
Construidos en Suecia y en servicio desde 1921, fueron los primeros barcos del cabotaje frutero de Canarias que tuvieron propulsión semi-diésel Bolinders. Así como el buque “Sancho II” tuvo larga vida marinera hasta su pérdida en la vecina costa del Sahara cuando pertenecía a los armadores gomeros Hermanos Negrín, los restos del buque “Santa Úrsula” reposan sepultados por las obras de ampliación del puerto de Tazacorte, donde se hundió en enero de 1932 devorado por un incendio en la bodega de carga.
A la izquierda de la imagen aparecen dos motoveleros, a la orilla de la playa un grupo de hombres en hilera cargando huacales hasta la lancha caletera y la derecha la estampa marinera de uno de los vapores fruteros de la Compañía Canaria de Navegación, filial de Elder & Fyffes, compañía británica que entonces poseía notables intereses en la producción frutera de La Palma. Este buque, uno de los seis de la serie -ir construidos entre 1918 y 1919 en el astillero Echevarrieta y Larrinaga, Cádiz, tenían puente al centro y una máquina alternativa de triple expansión a popa.
Foto: vía Marcelino Rodríguez [Historia de La Palma]

