De la mar y los barcosDestacado

La vida marinera del buque «Villaverde» (1968-1986)

A comienzos de los años sesenta del siglo XX, el naviero noruego Fred. Olsen & Co., con sede en Oslo, firmó los contratos para la construcción de varios buques en ASTANO y el astillero de la Empres Nacional Elcano en Sevilla. Los tres primeros, bautizados “Bonn”, “Basel” y “Brielle”, entraron en servicio en diciembre de 1962 y los cuatro restantes –bautizados “Bretagne”, “Bastant” –que no “Bastart”– “Brisk” y “Brilliant”- no llegaron a enarbolar bandera noruega, pues los contratos de construcción fueron rescindidos debido al incumplimiento de entrega dentro de los plazos contractuales.

De modo provisional recibieron la denominación “ASTENE 94”, “ASTENE 95”, “ASTENE 96” y “ASTENE 97”, siendo botado este último de proa al agua. Por sus especiales características, los cuatro buques resultaron de difícil venta, y después de múltiples gestiones se recibieron ofertas de dos compañías extranjeras y de una española, siendo esta última, Castañer y Ortiz, la que ofreció mejores condiciones. En agosto de 1966, el cuarteto estaba terminado y amarrado en el puerto de Sevilla, siendo entregados en el transcurso de 1967 y 1968 a su nuevo propietario[1].

Se trataba de buques de carga paletizada equipados con un moderno sistema constituido por un ascensor combinado con un equipo de rodillos que, con la ayuda de carretillas eléctricas, movían la carga desde los entrepuentes hasta las cubiertas correspondientes y las posicionaban en el costado y viceversa, a través de dos grandes compuertas en cada costado. Fueron los primeros de su clase construidos en España. 

De 2.334 toneladas brutas, medían 83,25 m de eslora total, 14 m de manga, 9,98 m de puntal y 5,50 m de calado. En dos bodegas tenían capacidad para 4.615 metros cúbicos de carga en grano. Eran barcos con una estampa característica, es decir, sentados de popa y alterosos de proa, de modo que, como nos dice el capitán Antonio Bermejo Díaz, que navegó en ellos de oficial, cuando soplaban vientos de proa avanzaban poco. Estaban propulsados por un motor Götaverken, fabricado bajo licencia por Elcano, de 2.500 caballos de potencia, que les daba 12 nudos con buen tiempo.

Cuando enarbolaron bandera española pasaron a llamarse, por el orden citado, “Villablanca”, “Villaverde”, “Villafría” y “Villafranca”. Los armadores tuvieron que buscar tripulaciones y en la prensa de la época apareció un anuncio que decía “Si quieres ser feliz, navega en Castañer y Ortiz”. Pronto encontraron oficiales, maestranza y subalternos y los cuatro buques entraron en servicio primero fletados a COFRUNA y después a Naviera Pinillos y entre ellos recordamos al capitán Miguel Ángel Díaz de Madariaga, luego práctico del puerto de Santander.

El buque que nos ocupa, llamado “Villaverde” –al que vemos en la magnífica fotografía de nuestro buen amigo Salvador Cervantes de la Torre- fue el segundo de la serie. Construcción número 95 del astillero sevillano, fue botado el 3 de diciembre de 1963 y la entrega oficial se produjo el 19 de julio de 1965. En marzo de 1967 entraron en servicio los cuatro buques y a finales de 1973 pasaron oficialmente a la propiedad de Castañer y Ortiz. A partir de 1974 navegaron en exclusiva en la línea Canarias-Península –Levante, Cataluña y Cantábrico–, llevando en los viajes de ida coches Seat embarcados en Barcelona, muebles de Valencia y otras mercancías y de retorno con plátanos.

De su vida marinera, hemos de destacar el percance sufrido el 7 de septiembre de 1977, cuando fue abordado frente a la costa de Marruecos por el petrolero “Antigua”. Remolcado a Las Palmas, entró a reparar en ASTICAN y, examinado el proceso, un tribunal de Londres dirimió la responsabilidad entre ambos buques[2]. Por recomendación del Club de Protección e Indemnización y de los abogados de la parte española, se llegó a un acuerdo en el que el oficial de guardia español no quedó bien parado y se aceptaba la más adecuada decisión del oficial del petrolero.

A resultas de los frecuentes cambios de criterio de la CREP, en 1982 fue transformado en buque climatizado. Los trabajos se efectuaron en Vigo y así se mantuvo en servicio hasta julio de 1985, en que fue amarrado en el mencionado puerto gallego. A finales de octubre de 1986 fue vendido para desguace y rematado en enero de 1987, a manos de Desguaces del Guadalquivir, muy cerca de donde había nacido a la mar. Los buques “Villablanca” y “Villafría” también fueron al desguace y el buque “Villafranca” pasó en 1986 a Naviera Guadiaro. En 1988 fue vendido a Elmore Investment Corp. y rebautizado “Calao Reefer”. A finales de 1992 se hundió cuando navegaba a unas 300 millas al WSW de Freetown.

Notas

[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Empresa Naviera Elcano. Sesenta años de historia. pp. 328-330. Madrid, 2006.

[2] Para más detalles consultar: Álvarez Blanco, Ricardo. Los barcos de Pérez y Cía. pp. 185.186. Santander, 2001.

Foto: Salvador Cervantes de la Torre

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