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La tripulación del gasero “Celanova” espera la repatriación

Los 15 tripulantes del gasero español “Celanova”, que se encuentra abandonado y fondeado a 13 millas del puerto de Manila (Filipinas), tratan de gestionar su repatriación, aunque para ello primero es primordial que el buque pueda atracar y con ello facilitar la intervención de la compañía aseguradora, pese a las restricciones que impone la situación de la crisis sanitaria del coronavirus. De momento, la autoridad portuaria de Filipinas pone como condición el servicio auxiliar de un remolcador para garantizar la maniobra de atraque, cuyo coste no puede cubrir la tripulación, pues hace seis meses que Globalgas no abona sus salarios.

La situación a bordo se complica, pues ya se han quedado sin combustible, de modo que no funcionan los equipos de aire acondicionado, refrigeración, cocina y alumbrado eléctrico; tampoco disponen de agua potable y los víveres escasean. La basura se acumula a bordo e ITF pide la intervención de las autoridades de España y Filipinas para conseguir que el barco atraque no solo por razones humanitarias, sino también por seguridad, informa la edición digital de La Provincia.

Globalgas es una empresa que posee un largo incumplimiento laboral y con frecuentes retrasos en el pago de las nóminas de su personal, según explica la coordinadora de ITF en España, Luz Baz. Aunque el buque está abanderado en España e inscrito en el Registro de Canarias, lo cual implica, de acuerdo con la normativa vigente, que solo puede embarcar el 50% de su tripulación extracomunitaria, en la actualidad de los 15 tripulantes que se encuentran a bordo, dos son españoles y el resto extranjeros, cubanos en su mayoría.

El 17 de diciembre de 2019, cuando el buque navegaba en condiciones meteorológicas adversas, perdió la pala del timón cuando se encontraba a unas 160 millas de Manila y tuvo que ser asistido por un remolcador. Desde entonces permanece fondeado a 13 millas del citado puerto, en situación de abandono, toda vez que el armador –según denuncia ITF– ha dejado de pagar los salarios de su tripulación y se ha desentendido desde entonces de aportarles las necesidades básicas. De momento y para subsistir, parte de la ayuda llega de una empresa filipina de suministros, con la previsible intención de embargar el buque y de ITF, que sigue el tema con especial atención. 

Foto: Rafael Martínez Bescós

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