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La tragedia del buque “Ensidesa”, 50 años después

El 16 de enero de 2023 se han cumplido 50 años del naufragio del buque de bandera española “Ensidesa”, un suceso que conmocionó entonces al país, pues perdieron la vida cuatro tripulantes y sobrevivieron otros 22, después de que fueran rescatados por la tripulación del bulkcarrier de bandera liberiana “Yebala”, cuando se encontraba a unas doce millas de Cabo Sardao, en aguas de Portugal.

Con motivo de la triste efemérides, la prensa asturiana ha recordado en estos días aquel trágico suceso. No obstante, en enero de 2016, el periódico El Comercio de Gijón había conseguido reunir en un emotivo encuentro al segundo oficial del buque “Ensidesa”, Rafael López Ponte, que contaba 24 años cuando el naufragio y al capitán del citado “Yebala”, Leandro Domínguez Carazo, de 27 años.

El 12 de enero de 1973, el buque “Ensidesa” –capitán, Aníbal Carrillo– inició la carga de mineral de hierro de Ojén fondeado en las proximidades de Marbella a través de un cargadero servido por un teleférico de 375 m de recorrido mediante cangilones con destino a los altos hornos de ENSIDESA en Avilés. Debido a las intensas lluvias, se cargaron 500 toneladas menos de lo previsto y con una cierta inquietud debido al grado de humedad del mineral, pues un cargamento similar había provocado anteriormente el hundimiento del buque “El Molinón”.

El 16 de enero, después de remontar Cabo San Vicente, el buque “Ensidesa” se encontró con un temporal en la costa de Portugal que fue en aumento, de modo que a las 13,30 h se produjeron dos fuertes balances que provocaron un corrimiento de la carga y una escora de unos cinco grado a babor. El capitán Carrillo ordenó a su tripulación que saliera a cubierta con los chalecos salvavidas puestos y se aprestara a la maniobra de arriado de los botes y lanzamiento de las balsas. Unos cinco minutos después la escora era de unos 15 grados, por lo que se emitió un SOS.

El bulkcarrier liberiano “Yebala” –antiguo “Lyria”, un petrolero de construcción británica, en servicio desde 1946–, propiedad de una sociedad controlada por Naviera Astro, de Santander, captó el mensaje del buque “Ensidesa” y estableció contacto a las 14,20 h cuando se encontraba a unas nueve millas de distancia. A las 14,30 h se radió un nuevo mensaje en el que se informa de la orden de abandono.

A bordo del buque “Ensidesa”, el capitán Carrillo ordenó el embarque en el bote de babor, haciéndolo en primer lugar la esposa del engrasador, que era la única mujer que se encontraba a bordo y otros ocho tripulantes para la maniobra de su arriado. El abandono se realizó de manera ordenada, lanzándose los tripulantes restantes al agua con el auxilio de unos cabos dispuestos al costado, para luego subir al bote. El lanzamiento de las balsas resultó poco provechoso, pues fueron arrastradas por el fuerte oleaje.

Los últimos que abandonaron el buque “Ensidesa” fueron los engrasadores Manuel Santa Marina y José Villa; el segundo oficial, Rafael López Ponte; el primer oficial, Juan José Jiménez y el capitán Aníbal Carrillo, que entonces tenía 65 años. El segundo oficial consiguió subir al bote con la ayuda de un bichero que le dieron sus compañeros y su larga melena juvenil. Los otros cuatro no lo consiguieron, pese a los esfuerzos de sus compañeros.

Según se ha publicado, uno de los engrasadores sufrió un golpe mortal en la cabeza contra el bote y el otro engrasador no consiguió llegar debido al fuerte oleaje. El primer oficial logró agarrarse a uno de los cabos lanzados desde el bote, pero se soltó y el capitán Aníbal Carrillo resultó arrastrado nada más saltar al agua, a pesar de que tenía un flotador.

Desde el bulkcarrier “Yebala” se había establecido contacto con el buque de bandera italiana “Louise”, que navegaba en las proximidades, para que ayudara en el salvamento, aunque declinó hacerlo por los riesgos que entrañaba, lo que provocó una airada reacción por radio del capitán Leandro Domínguez Carazo. Cuando llegó al punto de encuentro, desde el “Yebala” avistaron a un hombre cerca de una balsa y más retirado el bote con los 22 supervivientes, mientras el “Ensidesa” se hundía de popa a las 16,30 h con un gran estruendo.

Después de cinco horas de arduos trabajos, trazando círculos e intentando lanzarles cabos con la mar embravecida con olas de cinco metros y la noche cercana, en dos ocasiones consiguieron alcanzar el bote, pero no resultó posible, hasta que en otro lanzamiento consiguieron hacerlo firme y acercarse al costado donde uno a uno pasaron a la cubierta del “Yebala”, entrando al día siguiente de arribada forzosa en el puerto de Cádiz, pese a que estaba cerrado por el temporal.

Cumplimentados los trámites de rigor, los náufragos fueron enviados a sus domicilios, con la amargura de la experiencia vivida, la pérdida de sus cuatro compañeros y la insatisfacción de que la dirección de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante no estuvo a la altura de las circunstancias. Once tripulantes llegaron el día 20 al aeropuerto de Asturias a bordo del avión Caravelle “Manuel de Falla”, en vuelo regular de Iberia. Entre los náufragos se encontraba el marmitón Alfonso Cordero, de 17 años, que pese a su corta edad, éste era su segundo naufragio, según dice la crónica del periódico Pueblo.

Construcción número 54 de Astilleros de Cádiz, se trata del segundo buque del tipo X del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, del que inicialmente se habían proyectado diez unidades para el transporte de mineral y carbón para el suministro de ENSIDESA. Solo tomaron forma tres buques, de los cuales los dos primeros –“Arrabio” y “Ensidesa”– eran repetición del proyecto original y el tercero, nombrado “Lingote”, era un poco mayor.

El 6 de octubre de 1958 se procedió a la puesta de quilla y el 12 de diciembre de 1959 resbaló por la grada, con el ceremonial acostumbrado. El 8 de octubre de 1960, después de realizar las pruebas de mar,  se entregó a la citada Empresa Nacional Elcano. En su origen disponía de puntales y un palo bípode entre bodegas que le serían suprimidos posteriormente.

De 4.368 toneladas brutas y 6.540 toneladas de peso muerto, medía 114,40 m de eslora total, 15,60 m de manga, 8,60 m de puntal y 6,70 m de calado. Estaba propulsado por un motor diésel de 2.650 caballos de potencia sobre un eje, que le permitía mantener una velocidad de 12,5 nudos. Código IMO 5104655.

El buque «Ensidesa», visto en toda su eslora por la banda de babor
El capitán Aníbal Carrillo, en el puente de mando del buque «Ensidesa»
Extracto del Diario de Navegación del buque «Yebala» (16 de enero de 1973)
Estampa marinera del bulkcarrier «Yebala»
Rafael López Ponte y Leandro Domínguez Carazo, en un encuentro de enero de 2016

Bibliografía:

Cardoso, V. “El naufragio del Ensidesa. Lo escoró la carga”. Pueblo, 20 de enero de 1973 (disponible en buques.org).

Cezón, José. “El náufrago se encuentra con su ángel de la guarda”. El Comercio, edición digital de 17 de enero de 2016.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia, p. 316. Madrid.

Wes, Juan Manuel. “El hundimiento del Ensidesa”. El Comercio, edición digital de 16 de enero de 2023.

Fotos: archivo de Jorge Rodríguez Suárez, El Comercio y Pueblo

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