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La sede de Elder & Dempster en Santa Cruz de Tenerife

La herencia arquitectónica más importante de la firma británica Elder & Dempster en Canarias se encuentra en Santa Cruz de Tenerife. Se trata del edificio conocido como la Casa Elder, ubicada en un solar entre las calles Robayna, Castillo, San Clemente y San Lucas, en el corazón histórico de la capital tinerfeña. Construido para sede de la empresa consignataria y naviera propietaria de la Compañía de Vapores Correos Interinsulares Canarios, fundada en 1888 en Las Palmas de Gran Canaria, constituye un relevante ejemplo impregnado de trazas modernistas.

El profesor Alberto Darias Príncipe cita que la citada Elder & Dempster había negociado con Capitanía General de Canarias la compra del castillo de San Cristóbal para edificar la sede de la sucursal tinerfeña en el citado solar. Las negociaciones no tuvieron éxito, por lo que más tarde intentaría adquirir otro solar sobre el que también había mostrado interés el Banco de España, propiedad de Santiago de la Rosa, situado en una zona que había sido urbanizada por la Sociedad Constructora.[1]

Jarrow S. Bellamy, en nombre de Elder & Dempster, encargó el proyecto al relevante arquitecto Antonio Pintor y Ocete, del que realizó varios anteproyectos, uno de ellos con un torreón en cada una de las esquinas de la fachada. El 29 de mayo de 1903, tres días después de que se hubiera presentado la solicitud formal, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife concedió la autorización correspondiente y en el mes de junio comenzaron las obras dirigidas por los maestros hermanos José y Tomás Ruiz, que se ocuparon, además, de los trabajos de cantería y el ebanista Isidro Tuté se ocupó de la talla de las extraordinarias puertas modernistas que había diseñado Antonio Pintor.

Al respecto, señala Darias Príncipe que “en la rica decoración empleada, aparecen por primera vez en Tenerife ornamentos modernistas, en especial el ‘golpe de látigo’ que ocupa el flanco de las ménsulas sustentadoras en el balcón principal de la fachada”.[2]

Las diferentes soluciones que el arquitecto Pintor adopta para cada frontis, según su ángulo de visión, resultan especialmente notables. El ángulo de visión de la calle Robayna es el más importante y en su amplio campo visual concentra la decoración más rica y resaltan “los diferentes atributos marinos que pone en el coronamiento; aun así, en la realización suprimió algunos. En el agosto chaflán que da a la calle del Castillo, recurre a la solución borrominesca de incurvar el frente con un resultado ficticiamente más amplio. En cuanto a los frentes de San Clemente y San Lucas –por las que se accede a las viviendas–, el arquitecto despoja a la fábrica de gran parte de su decoración al considerarla innecesaria por la estrechez de las dos vías que la cobijan”.[3]

Toda la riqueza decorativa se concentra en el zaguán y en el gran hall de entrada al edificio. Respecto del hall, el profesor Darias advierte que se trata de “una corta estancia roturada a la manera palladiana en cuanto al uso de una articulación clásica; sin embargo, este clasicismo está ampliamente adulterado por una decoración modernista de tipo floral que, en algunos casos, como en los relieves del techo hablan de su procedencia francesa; tipología muy reiterada en revistas especializadas cuya idea había venido madurando Pintor desde que dos años antes comenzara a exornar edificios, aun de matriz ecléctica”.[4]

En el hall, de considerables dimensiones, Pintor recurre al orden gigante para resolver la imponente escalera, en la que destacan dos columnas de fundición. La decoración se asienta en elementos clasicistas y desaparece todo vestigio modernista, aunque este lenguaje alcanza su máxima expresión en el solemne vitral diseñado por el artista catalán Eric Monserdá y fabricada en el taller Amigó de Barcelona, en el que la iconografía representada exalta a la compañía naviera y a su país de origen.

La diosa Albión, que aparece armada como efigie del buen gobierno, enarbola el estandarte de San Jorge, que es la bandera de Inglaterra y sobre ella el escudo de la Gran Bretaña y bajo sus pies la figura de un barco con los emblemas de la citada compañía naviera Elder & Dempster. El conjunto está rodeado por una cenefa en la que se inscriben las efigies de sus fundadores y el coronamiento, flanqueando el escudo del Reino Unido, aparecen los escudos de España y Santa Cruz de Tenerife.

En 1934 la Elder traspasó la agencia isleña, junto con el edificio, a su propio gerente y éste vendió el inmueble a la Unión Mutua Patronal en 1936. En 1992 la entidad, entonces denominada Unión Mutua Tinerfeña, se fusionó con MUPATE y dio origen a la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC). MUPATE había surgido igualmente de la fusión de dos entidades: la Mutualidad de Patronos Agrícolas de la Comarca Norte de Tenerife y un grupo de empresarios tinerfeños, asociados a la Mutualidad del Papel, Prensa y Artes Gráficas (MUPAG).

Hace unos años MAC se planteó la rehabilitación de la Casa Elder para transformarla en su sede social. La inauguración del edificio rehabilitado, obra de Correa y Estévez Arquitectos, representa así el rescate de una de las joyas arquitectónicas más apreciadas de Santa Cruz de Tenerife.

La extraordinaria talla de la puerta principal de la Casa Elder
El vitral exalta las bondades de Gran Bretaña y el poderío de Elder & Demspter
Corredor de la primera planta de la Casa Elder

Bibliografía:

Darias Príncipe, Alberto (2004). Santa Cruz de Tenerife. Ciudad, arquitectura y memoria histórica. Tomo I. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Guimerá Ravina, Agustín (2008). La Casa Elder: empresa y símbolo. MAC, Santa Cruz de Tenerife.

Notas

[1] Darias Príncipe, Alberto (2004). Santa Cruz de Tenerife. Ciudad, arquitectura y memoria histórica, p. 284. Tomo I. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

[2] Ibídem, p. 284.

[3] Ibídem, p. 284.

[4] Ibídem, p. 285.

Fotos: MAC y Correa y Estévez Arquitectos

(*) Licenciado en Historia del Arte. Universidad de Santiago de Compostela.

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2 Comentarios

  1. Juan Càrdenas Soriano
    31 enero, 2022 at 7:58 am — Responder

    Pareciese que los antiguos arquitectos tuvieron más arte de la belleza y de estética que los contemporáneos…

  2. Luis Hernández
    31 enero, 2022 at 6:25 pm — Responder

    Precioso edificio. Y después de la rehabilitación, en un magnífico estado. Una pena observar cómo otras bellísimas edificaciones que existieron en Canarias se han ido dejando perder con el tiempo, la falta de cuidados y, en otros casos, con su demolición.

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