De la mar y los barcosDestacado

La revolución del contenedor y mi etapa en Maersk-Sealand

En septiembre de 1971 pisé por primera vez la cubierta de un buque de Trasatlántica. Pasarían algo más de veinte años, como consecuencia de las políticas privatizadoras del gobierno de la época, para que en octubre de 1993 causara baja en “la Compañía” que entonces era la más antigua y prestigiosa de España.

Los años de experiencia y conocimientos adquiridos durante aquel largo periodo de tiempo, me abrieron las puertas de acceso a la que en aquel momento era la naviera más importante del mundo en el tráfico de contenedores; en esta ocasión para ocupar también responsabilidades relacionadas con el mantenimiento, pero no de los buques de su flota, sino de las grúas y resto de equipos dedicados a la carga y descarga de los buques. Se me ofrecía de esta forma conocer otra faceta muy importante del complejo mundo del transporte intermodal.

A los buenos y fructíferos años trabajados para la empresa que fuese inventora del contenedor, dedico hoy con cierta añoranza unos párrafos recordando  tanto  su génesis, como  su paso por Algeciras, sin olvidarme de algunos de sus protagonistas.

El transportista neoyorquino de nombre Malcom McLean, cansado de las duras restricciones y normativas de la legislación americana en lo concerniente al transporte por carretera, así como el abono de tasas interestatales al pasar de un estado a otro o las estrictas normativas que obligaban a llevar dos conductores en  aquellos viajes que excediesen de ciertos límites de tiempo o distancia, provoca que tome la decisión de comprar un antiguo petrolero de la Segunda Guerra Mundial, al que le refuerza la cubierta para colocar sobre ella carga rodante y de esta forma evitar lo que él entendía como “costosas restricciones sin fundamento”, que encarecían notablemente el transporte por carretera.

El 26 de abril del 1956 se cargan sobre la cubierta del histórico buque “Ideal X” en Port Newark, Estado de New Jersey, 56 remolques de camión con destino a Houston, en el Estado de Texas. Aquel día y en aquel puerto comienza una revolución en el transporte marítimo mundial. Pocos días después de la salida del buque “Ideal X”, las autoridades portuarias de New York anuncian la puesta en servicio de un nuevo muelle en Manhattan para carga general. Alguna alarma parecía haber saltado; efectivamente con el paso del tiempo se demostraría que Port Elizabeth había ganado la batalla para siempre a New York en el transporte marítimo.

Fueron muchos los que se opusieron al nuevo sistema, pero éste había llegado para quedarse y crecer; célebre se hizo aquella frase pronunciada por el líder sindicalista Freddy Fields al tener noticias de aquella primera salida del buque del puerto de New Jersey: “Me gustaría hundir a ese hijo de puta…”. Los considerables ahorros económicos conseguidos en las labores portuarias con el novedosos sistema, fueron más que considerables, pasando de 5,86 US$ a 16 céntimos por tonelada.

Los antiguos puertos de carga general empezaron a quedar obsoletos y los robos y pérdidas de mercancías almacenadas en cajas de aluminio al principio y de acero posteriormente, se redujeron drásticamente; al mismo tiempo, los transportistas expandían su campo de acción hacia Asia. Cuando en los años 70 el Congreso americano autoriza, tras largos conflictos con los transportistas, que éstos puedan ofertar tarifas combinadas, nace el sistema intermodal.

Pronto empezaron a surgir seguidores a McLean. El primero de ellos fue la compañía Grace Line al decidir incorporar el nuevo sistema a su línea regular New York-Venezuela; en su primer viaje el buque queda atrapado por los estibadores en el puerto de La Guaira por espacio de 11 meses. El primer barco que realmente cumpliría su misión como propiamente portacontenedores, sería el buque “Gateway City” en 1957, cubriendo la línea New York-Florida-Texas de la compañía aún llamada Pan-Atlantic Steamship Corporation,  hasta que en abril del 1960 cambiara su nombre por el de Sea-Land Service Inc.

En abril de 1966, Sea-Land comienza sus servicios con Europa, uniendo puertos americanos con los de Bremen, Rotterdam y Grangemouth en Escocia. Habría que esperar cuatro años para que el 14 de Mayo de 1970 se creara Sea-Land Ibérica, que establece su base operativa en el puerto de Cádiz  hasta que en abril de 1975 decide su traslado al puerto de Algeciras, donde se le adjudica una parcela de 55.000 metros cuadrados en el muelle de Isla Verde.

Unas tarifas competitivas y atractivas, junto a otras facilidades ofrecidas por el puerto de Algeciras, facilitaron el cambio a la nueva terminal denominada Sabas Marín; nombre que recibe la terminal en memoria del director general de Puertos, quien fallece en accidente de tráfico junto a su esposa, cuando se dirigían hacia Algeciras para participar en la ceremonia de inauguración de la   nueva terminal, que se había dotado con dos grúas portainers de 35 toneladas de capacidad construidas bajo licencia de la firma americana Pacecco, y equipadas con la que hasta entonces era la tecnología más efectiva y segura utilizada por General Electric  en  este tipo de máquinas: el sistema Ward Leonard.

Más adelante y con la llegada de la electrónica de potencia, se cambiaría esta tecnología por el sistema Tyridriver, reduciéndose el consumo eléctrico por movimiento en un 50 %, sistema que en nuestros días ya ha sido reemplazado  por lo último en tecnología electrónica: la regulación de potencia y velocidad mediante el cambio de frecuencia.

Aquel primer año de actividad se movieron 19.495 contenedores de 35 pies en un muelle de 220 m de atraque; el siguiente año la cifra ascendió a 40.700 unidades, de las cuales 8.464 pertenecían al comercio con la península y el resto a trasbordos; comenzaba a definirse el puerto de Algeciras como un puerto de relay o transbordo, circunstancia ésta que a pesar de haber trascurrido más de 30 años, permanece igual debido a la carencia de un ferrocarril idóneo que permita cambiar esta relación.

El incremento de movimientos de contenedores en la terminal Sabas Marín fue continuo año tras año; un equipo directivo ayudado por un grupo de dedicados e ilusionados colaboradores, llegaron a lograr que la terminal de Algeciras recibiese la distinción “Quality Manament Team” como mejor terminal de Europa.

Para conseguir aquella distinción, la coordinación entre los diferentes departamentos de la terminal debía ser lo más perfecta o completa posible; aquella célebre frase de Mr. McLean: “Los barcos ganan dinero navegando y lo pierden en puerto”, era el objetivo a perseguir. Nuevas ideas y continuas innovaciones para lograr las máximas cotas en seguridad y producción, eran objetivos comunes de todos y cada uno de los que formaban un equipo perfectamente coordinado.

A la planificación y puntual seguimiento de las labores de estiba junto a un programado y efectivo mantenimiento de la maquinaria, se añadía un excelente equipo de aventajados gruistas, puesto el de estos últimos, que en gran medida depende la producción y el rendimiento de una terminal en cualquier parte del mundo; su  buen hacer y pericia en el manejo de estas grandes y cada vez más sofisticadas máquinas, son fundamentales para el buen rendimiento de una terminal evaluado o medido éste,  por el número de movimientos realizados a la  hora.

Nombres de gruistas como José Antonio Correro, Genaro Pacheco, Francisco Jiménez (Viqui), Juan Becerra, Antonio Barbosa, Francisco Díaz Arrébola, Manuel Rojas Nogales, Luis Calvente –entre otros–, merecen un justo reconocimiento por lo mucho que tuvieron que ver en los éxitos alcanzados en aquella terminal.

En noviembre de 1999 Maersk decide la compra de Sea-Land,  incluyendo en la operación terminales y su flota  de más de 60 buques. Nace en aquel momento Maersk-Sealand,  la mayor naviera en el tráfico de contenedores del mundo, incrementando las distancias con las que le seguía en el ranking; los altos beneficios alcanzados con las concesiones petrolíferas que explotaba en el Mar del Norte, le permitieron tanto la adquisición de Sea-Land como de su rápido crecimiento en pocos años, llegando a operar en la actualidad una flota de más de 600 buques.

El buque "Ideal X" con la cubierta cargada de contenedores
El buque «Ideal X» con la cubierta cargada de contenedores
La noticia del primer viaje del buque "Ideal X" tuvo una gran trascendencia
La noticia del primer viaje del buque «Ideal X» tuvo una gran trascendencia
Estiba de los primeros contenedores de 35 pies
Estiba de los primeros contenedores de 35 pies

Fotos: joc.com

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