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La Palma, cenicienta política del transporte marítimo de Canarias

Debería darle vergüenza a la clase política palmera el ostracismo en el que se encuentra el transporte marítimo de su isla. Desde aquí afeamos públicamente su conducta, como lo hacemos también con el Gobierno de Canarias, léase la Consejería de Transportes, que debería poner más celo en facilitar el equilibrio necesario. Buenos sueldos pagados con el esfuerzo y los impuestos de la ciudadanía y resultados francamente mejorables. Unos haciendo uso de sus viajes en clase preferente y otros cómplices de la carestía del transporte aéreo regional hasta que llegó el descuento de residente del 75%, gracias a la astucia política de Nueva Canarias. Y no se trata de que una isla tenga más y otra tenga menos, sino de que todas tengan lo mismo. Quede bien claro.

La Palma es la cenicienta política de Canarias, merced a la actitud pasiva de sus dirigentes. Y en ello están incluidos todos, salvo honrosas excepciones que se cuentan con los dedos de la mano. Deberían saber que el transporte marítimo tiene una vital importancia para el desarrollo económico y social. Tanto, que La Palma no ha crecido más porque está limitada en sus posibilidades y nos da la impresión de que hay intereses ocultos para que ello sea así. Como bien conocen los usuarios frecuentes, La Palma depende de la escala en La Gomera y ello sin desmerecer a la Isla Colombina, que tiene todo nuestro respeto, como lo tiene también el esfuerzo de las compañías navieras.

Lo cierto es que, excepto algunos horarios en fines de semana, el servicio marítimo entre La Palma y Tenerife vía Los Cristianos está supeditado a los intereses comerciales de ambas compañías en la dura y feroz competencia que tienen en La Gomera. Legítimo, sin duda, pero penoso para el interés general de los palmeros. Ello condiciona claramente el crecimiento insular, que no tiene línea directa y zarpa cada madrugada a horarios intempestivos. Salvo que sus señorías consideren lo contrario y entiendan que salir a las cuatro, cinco y media o seis de la mañana es la mejor hora para que sus paisanos viajen a la isla capitalina; horarios que ellos no utilizan con asiduidad, por supuesto. Y establece, además, un caso único y atípico en el transporte marítimo en Canarias.

Naviera Armas ha dado muestras, una vez más, de su escaso afecto por La Palma y ha preferido redoblar esfuerzos en la línea de La Gomera, llegando hasta Valle Gran Rey, antes que hacerlo con Santa Cruz de La Palma o Tazacorte, por ejemplo. Una inversión millonaria en el puerto del oeste insular dependiente del Gobierno de Canarias con una infraestructura que sirve para festivales lúdicos, entre otras cuestiones, antes que cumplir con el cometido para el que ha sido construida. Si hubiera una línea de nueva creación, llegado el caso, con el puerto de Tazacorte, estamos seguros que abriría perspectivas que no existen en la actualidad, porque la vía marítima necesaria no existe. Y ello porque hay una clase política insular que no presta la atención debida, posiblemente porque no encuentra réditos suficientes para sus intereses. De auténtica pena.

Hace años que La Palma perdió la conexión directa con la capital de la provincia, excepto cada viernes, que la cubre el barco de Trasmediterránea en la línea de Cádiz. Hemos oído decir que Naviera Armas estaría dispuesta a atenderla si la primera se retirase del tráfico platanero con la Península, para quedarse con ese mercado. De manera que, siendo así, existen otros intereses que condicionan una línea directa entre las tres capitales insulares, con los beneficios que ello tendría para la cenicienta de Canarias.

La clase política palmera, especialmente la de Coalición Canaria, haría bien en aprender de sus vecinos y paisanos de El Hierro, y también los del PSOE, que han conseguido un servicio exclusivo merced a una generosa subvención de 18 millones de euros en un contrato público de cuatro años, que pagamos todos los canarios. Una apuesta del Gobierno de Canarias en tiempos de Paulino Rivero, elevada en su cuantía si la comparamos con otras, que ha logrado no obstante potenciar el tráfico marítimo con aquella isla y proporciona la fiabilidad de un transporte directo.

Desde su retiro, el insigne Tomás Padrón tiene toda nuestra admiración por lo que ha conseguido para su isla, la séptima de José Padrón Machín, como la tiene también Casimiro Curbelo en su trabajo férreo y constante por La Gomera, que es la isla mejor comunicada de Europa. ¿Acaso La Gomera sería lo que es sin la eficacia del transporte marítimo? Pero, ¿es que los políticos palmeros están ciegos? ¿será posible que no se den cuenta? ¿De verdad aman y defienden a su isla? Pues que lo demuestren y cambien de actitud, porque lo que vemos hasta ahora evidencia justamente todo lo contrario. Dicho de otra manera, hay que trabajar más y mejor en beneficio de la isla a la que deben su existencia.

Foto: Francisco Jiménez Acosta

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