La Palma, una Isla del Atlántico

La lluvia y Tajogaite

La meteorología volvió a acertar. Y no sólo la ciencia sino la observación tradicional. Ayer mismo me dijo Mauro Fernández que hoy iba al ser un día de lluvia en casi toda la Isla, incluida la zona oeste donde casi nunca llueve. Seguramente correrán los barrancos de Las Angustias, Los Hombres, Las Vegas y Los Chilingas. Hay mucho granzón y ceniza que va a bajar por esos barrancos. Y donde no los hay, habrá que estar pendientes, un poco, creo.

Las Manchas es una zona geológica nueva, no hay casi barrancos hechos sino que se están formando. Uno de ellos es el del Canal de La Habana que ahora pasa junto al volcán de Tajogaite por la parte sur y que antes daba algún susto cuando llovía mucho. No sabemos si el granzón de Los Pelaos (zona de viñedos, pastos, bodegas y viviendas a los que no se puede acceder por órdenes de la Administración), servirá como contención o elevará el riesgo.

El volcán de San Juan de 1949, sus cenizas y lapilli, provocaron inundaciones y pérdida de viviendas por las lluvias de 1954 y 1957. La zona de El Natero, en Las Manchas de Abajo, quedó destruida por el escombro que llevaba el Barranco de Los Hombres. De las casas arrasadas, sus propietarios fueron alojados en viviendas construidas en la Montaña de Tenisca.

En aquellas escorrentías corrieron los barrancos de Tamanca, Los Hombres, El Canalizo, Dos de Copas, Las Goteras, Las Vegas, Los Chilingas, Las Eras y Barranco Hondo. Desaparecieron viviendas en Barranco Hondo, El Natero y Charco de Las Palmas.

Este volcán es diferente, creo yo. Arriesgándome a ser diletante, en 1949 los cráteres de Hoyo Negro y El Duraznero, en lo alto de La Cumbre emitieron mucha ceniza y menos granzón y aquel material es más fácil, aparentemente, de ser arrastrado.

Este comentario no lo hago por meter miedo, porque yo no entiendo nada de geología ni de topografía ni nada por el estilo. Pero viví en una casa, que se la llevó el volcán de Tajogaite, en la que cada vez que había fuego en el monte en los veranos y llovía en los inviernos, un pequeño barranco sepultado por el volcán de San Juan, llamado de Los Cubos y que pasaba por el mismo centro del cráter del Llano del Banco (el que emitió la lava en 1949), se desviaba por detrás de las Montañas de El Gallo por donde dicen Canal de La Habana y bajaba por Los Pelaos hasta el Corazoncillo, un llano de derrubios o rebozos, como decimos en La Palma.

Allí solía quedarse porque el agua no tenía fuerza para rebasarlo. Pero a veces, sí. Y abajo y debajo estaban las casas habitadas desde hacía siglos. Una de ellas era mi casa familiar. Y entraba miedo cuando llovía, sobre todo de noche. Una obra en El Bote diseñada por el ingeniero Amílcar Cabrera hace siete u ocho años y acometida por el Cabildo, consistente en una fosa para filtrar y depositar sólidos, aminoró los riesgos.

Seguramente se irá pronto esta borrasca y no tendrá nada que ver con lo acontecido en 1957 en que, además de la desaparición de viviendas en Las Manchas , sin víctimas, tuvo como consecuencia la mayor tragedia vivida en La Palma por la otra zona de la isla con la muerte de 23 personas en lo que se llamó Tragedia del Llanito. Pero aquella situación fue muy diferente: las causas y las consecuencias.

La pista de Las Norias-La Laguna está intransitable porque el agua destrozó el pavimento de tierra, según me dicen, y el humo que desprenden las rocas calientes de la lava impiden visibilidad. No hay luz en Las Manchas porque se rompió algo de la central provisional de Los Cuatro Caminos.

Ojalá siguiera, no obstante, lloviendo. Hacía varios años que en esta zona que ahora es casi desértica no llovía. Pero un poco de precaución sí es, creo, prudente tenerla. La historia a veces enseña a prevenir.

Foto: Facundo Cabrera para puentedemando.com

 

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