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La intrahistoria de la compra del buque “Martín Posadillo”

A través de un artículo de Juan Carlos Díaz Lorenzo publicado en el digital de su dirección puendemando.com, recibo la noticia de que el buque “Martín Posadillo”, que ha sido dado de baja después de prestar servicio a las Fuerzas Armadas durante treinta años, se encuentra en la antesala del que será su último viaje con destino al desguace. La noticia me hace rememorar algunos aspectos relacionados con las gestiones para su adquisición y me abre las puertas para evocar recuerdos de entonces, que no había escrito hasta ahora. 

A finales de 1988 recibo una llamada desde el Cuartel General del Ejército, del entonces teniente coronel Ezequiel Moro, con quién me unía y siguen uniendo lazos de sangre y amistad que sobrepasan el paisanaje. El motivo de su llamada, aparte de las consiguientes felicitaciones navideñas, era para comunicarme que se le había encomendado la gestión de la búsqueda y adquisición de un buque para el Ejército de Tierra, con la finalidad de su empleo para el suministro y avituallamiento de equipos y material militar con destino a Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares, y conociendo mis vinculaciones con el sector marítimo, solicitaba mi colaboración al respecto.

Mi admiración y cariño hacia el entonces teniente coronel se remonta a toda una vida. Cuando era estudiante de primaria y asistía al colegio de los Hermanos Maristas, situado entonces en la calle Donoso Cortés de Badajoz, cada mañana no podía evitar dirigir la mirada hacia un cuadro de honor situado en el pasillo de acceso y en el que figuraban sobre una orla los que hasta entonces habían sido los cinco mejores alumnos de la historia del colegio y entre ellos figuraba Ezequiel Moro.

Los años y el tiempo demostrarían que aquel cuadro de honor sería testigo mudo de lo que se convertiría en una exitosa carrera de honor y éxito, difícilmente resumible en un modesto artículo como éste. Carrera que comenzó cuando el mismo día que recibió el despacho de teniente fue embarcado a bordo de un avión Junkers Ju-52 con el armamento individual correspondiente y trasladado a Sidi Ifni para estrenarse como militar en la recién iniciada guerra del Sahara español. Entre sus últimas actuaciones al servicio de España y de la democracia le correspondió el desmantelamiento de la División Brunete tras el fatídico 23-F, encontrándose a la sazón como ministro de Defensa el también extremeño Alberto Oliart.

El hecho de que en su momento la corporación municipal de Badajoz acordara dedicarle en vida el nombre de una calle, resume la categoría y personalidad para el muy admirado y querido general por su ciudad natal.

Pero retomemos el asunto del buque “Martín Posadillo”. Ante la consulta del entonces teniente coronel, opto por ponerlo en contacto con un buen amigo y antiguo compañero de Trasatlántica, quién en aquellos momentos ejercía como bróker y me olvido del tema. Pasado un tiempo, recibo una llamada del bueno de Rafael Llerena para darme las gracias por haberle facilitado el contacto y comunicarme que la operación de compra por parte del Ejército del buque rolón “Cala Portals” había llegado a buen fin, para posteriormente apostillar el siguiente comentario:

“- Juan, tengo que darte la enhorabuena por tener la suerte de ser primo de una persona de tanto honor y caballerosidad; ayer no he podido evitar pasar una mezcla de vergüenza y satisfacción cuando tras finalizar los correspondientes trámites de la operación y como suele ser habitual en este negocio, se me ocurrió ofrecerle un “detalle” en señal de agradecimiento por su colaboración y formas durante todo proceso. Con una gran sonrisa en la cara pero con manifiesta energía me respondió: “Este trabajo, al igual que todos los que presto y he prestado en mis responsabilidades como militar, vienen remunerados en mi correspondiente salario”, para posteriormente pedirme que hiciese la correspondiente nota de abono sobre la factura de venta. De inmediato me dispuse a hacer un escrito con lo solicitado ayudado por la máquina de escribir de su despacho, escrito que le entregué con cierto sonrojo tras pedirle disculpas por mi atrevimiento”.

Un cariñoso y emotivo abrazo para mi primo Ezequiel Moro, quien tiene la suerte y el privilegio de disfrutar  de una muy merecida jubilación junto a una belleza de mujer en una preciosa y cercana finca a  Badajoz ,y un especial  recuerdo a la memoria de su compañero José María Martín Posadillo, vilmente asesinado por ETA, en cuyo recuerdo recibió nombre el buque que en estos días ha realizado sus últimas singladuras.

Foto: Sergio Hernández de León y Perdomo

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