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La importancia del dique flotante del puerto de Málaga

Uno de los atractivos del puerto de Málaga es la capacidad en reparaciones navales que ofrece el dique flotante “Andalucía”, propiedad del Grupo Mario López. Hace unos años fue ampliado en el astillero Cernaval –antiguas instalaciones de Crinavis y perteneciente al mismo empresario–, aumentando sus dimensiones de 89 m a 146 m mediante el añadido de unas pontonas y un incremento de la fuerza ascensional de 4.000 a 7.000 toneladas, lo que permite la varada de buques de hasta 150 m de eslora. Además, la zona donde opera en el puerto malacitano ha sido dotada de una grúa torre y nueva maquinaria. Una iniciativa empresarial que se traduce en una mayor oferta, capacidad operativa y consolida puestos de trabajo.

En Las Palmas de Gran Canaria, ASTICAN proyecta un dique seco de 320 m de eslora y 46 m de manga para buques de hasta 95.000 TPM, como añadido a su actual oferta de varada mediante plataforma syncrolift para buques de 36.000 TPM. En el mismo puerto, Hidramar contempla la posibilidad de un dique flotante.

Sin embargo, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife no hay noticias de la autorización a Tenerife Shipyards para un dique flotante de 20.000 toneladas de fuerza ascensional. Un proyecto que lleva más de tres años de espera y que después de algunas zancadillas y retrasos intencionados, ha pasado todos los trámites del Ministerio de Transición Ecológica y está pendiente de la autorización final de la Autoridad Portuaria. Y eso que el puerto tinerfeño conoce los beneficios que supone tener una instalación de este tipo, como ya ocurrió en el pasado cuando Pedro Anatael Meneses Roques estuvo al frente de NUVASA y trajo desde Alemania un dique flotante de 4.000 toneladas. 

Foto: José Julián Pérez Matéu

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