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La expedición Magallanes-Elcano estuvo en 1519 en Tenerife

La Academia Canaria de Ciencias de la Navegación, que preside el catedrático Enrique García Melón, expresó su gratitud y reconocimiento al académico Luis Marcial García Rebollo, capitán de navío retirado, entregándole la medalla de oro de la institución por su investigación y contribución documental a un hecho histórico de especial relevancia: el paso y fondeo en la rada de Santa Cruz de Tenerife de la expedición Magallanes-Elcano en 1519, de la que ahora se celebra su quinto centenario. El académico recibió las adhesiones de Daniel García Gómez de Barreda, catedrático de la Universidad de Cádiz y del profesor Santiago Iglesias Baniela, de la Universidad de A Coruña, antiguo compañero suyo en el destructor “Méndez Núñez”.

La aportación de García Rebollo es incontestable, pues como explica el autor, “una de las fuentes documentales aportadas por el investigador y arquitecto tinerfeño Carlos Pallés Darias en el I Congreso “Santa Cruz Puerta del Atlántico, Historia y Patrimonio”, hace referencia a un documento, que, aunque es uno de los siete principales testimonios que se conservan y que se deben a los protagonistas de la primera circunnavegación, nunca había sido interpretado atendiendo a criterios científico náuticos, como hacemos ahora. Una circunstancia que ha podido contribuir a que su excepcional contenido se haya pasado por alto hasta la fecha. Se trata de un relato enigmático de apenas una página de extensión, de enorme valor histórico y náutico, que resume en unas pocas líneas el viaje completo de circunnavegación culminado por Juan Sebastián Elcano”.

Explica García Rebollo que “con el título Breve et ristretta narratione, se incluye en el primer volumen del compendio Delle Navigation el Viaggi, de Giovanni Battista Ramusio, editado por primera vez en 1550. En particular, el ejemplar cuyo fragmento se acompaña corresponde a la cuarta edición impresa en Venecia en 1588, perteneciente a los fondos de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Y procedente a su vez, en 1705, de la librería de la Compañía de Jesús de Alcalá.Está escrito con el mismo estilo parco y sintético que utilizaban los pilotos en los cuadernos de bitácora. Y a pesar de su poca extensión contiene datos muy valiosos que coinciden, e incluso complementan, a los del derrotero de Francisco de Albo y del diario de Pigafetta. Lo que por otra parte prueba su veracidad y originalidad”.

“Tal es el caso de la escala de la expedición en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, que nombra expresamente, siendo el único documento conocido hasta la fecha que lo hace”, prosigue el académico. “Cosa que viene a confirmar el resultado de las investigaciones que situaba en Santa Cruz uno de los fondeaderos de la flotilla, junto con el tenedero de Montaña Roja (Granadilla). Unas investigaciones que abarcaron desde la batimetría de las costas de Tenerife, el régimen de vientos y corrientes de los meses de septiembre y octubre, las velocidades y derivas de las carenas de las naos del siglo XVI, los aparejos y navegación de bolina, radios de borneo y catenarias de los cables de las anclas, derroteros e instrucciones para pilotos, o la documentación náutica e historiográfica de las expediciones previas al Maluco de Juan Díaz de Solís, entre otros”. 

Por último, Luis M. García Rebollo, que ha impartido varias conferencias sobre el tema, destaca que “la conclusión es que Magallanes y Elcano fondearon en el puerto de Santa Cruz, además de frente a Montaña Roja, circunstancia por la que la capital de Tenerife pertenece, desde hace algún tiempo, a la Red Mundial de Ciudades Magallánicas”.

Miembros de la Academia de Ciencias de la Navegación asistentes al reconocimiento de Luis M. García Rebollo
Miembros de la Academia de Ciencias de la Navegación asistentes al reconocimiento de Luis M. García Rebollo

Fotos: cedidas

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