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La clave de Baleares está en Ettore Morace

“Ettore Morace, el hombre clave” es el título de un artículo interesante que el blog de reciente creación balearferry.com dedica a la figura del CEO de Trasmed GLE, al que considera, con acierto, el “personaje clave en la configuración a medio plazo del sector naviero” en Baleares. De casta le viene al galgo, porque, además de su trayectoria de veinte años en Balearia y su proyección en el sector naviero internacional e italiano, la familia Morace tiene una larga ejecutoria en el ámbito español.

En el caso del sur de la península y Canarias recordamos a la sociedad Alisur, y más recientemente a Garajonay Express. Es curioso que ambas sociedades sobresaltaran a Fred. Olsen, de ahí que no tiene nada de extraño que los actuales gestores de la compañía hispano-noruega sigan al milímetro y miren de reojo todos los pasos de Ettore Morace y la relación que Antonio Armas tiene con Grimaldi, no sea que les vaya a dar un susto cuando menos se lo esperan.

Habíamos dicho en puentedemando.com que el desembarco de Grimaldi en Baleares supone un cambio notable en la relación de fuerzas que hasta ahora ha existido en aquel archipiélago y sus conexiones históricas con Barcelona y Valencia. Balearia creció y consolidó su posición a costa de la reiterada cadena de errores de la Trasmediterránea de Acciona, que dejó una herencia difícil de gestionar, luego agravada por los efectos de la pandemia.

Este ha sido un buen verano para Balearia, pero es posible que sea el último. También ha sido un buen verano para Trasmed GLE y en menor medida para GNV, dado que está recién llegado y parte desde cero, aunque ha llegado para quedarse. ¿Para quedarse con Balearia, tal vez? Porque ese es el rumor, cada vez más extendido, que se habla en Baleares y los rumores llegan desde fuentes distintas, algunas de ellas poco interesadas en los entresijos de las guerras entre navieras.

Volvamos a Ettore Morace, un hombre poco dado a la proyección pública, lo contrario de Adolfo Utor, que se desvive en un acusado afán de protagonismo, algo que hasta ahora le ha dado buenos réditos. Morace conoce muy bien a Balearia; conoce sus debilidades y sus fortalezas. Solo que Balearia conoce ahora cuál es su principal amenaza, pues Morace está en una posición dominante y tiene el reto y el encargo de su socio Emmanuele Grimaldi de fortalecer la presencia de Trasmed GLE en su mercado natural, con el objetivo de ofrecer el mejor servicio posible y provocar un cambio sustancial en la relación de fuerzas a la que aludíamos anteriormente.

Y es que, como bien apunta balearferry.com, el tráfico de Baleares “no da para que Balearia mantenga posiciones, Trasmed GLE crezca y GNV tenga su trozo de pastel”. En el caso del pasaje, es preciso tener en cuenta, aunque estén situados en una segunda posición, los posibles movimientos de Trasmapi y FRS. Ni a Trasmed GLE ni a GNV le interesan las embarcaciones de alta velocidad. De momento, porque igual pueden cambiar de opinión en el momentos menos pensado, si ello favorece su estrategia de expansión.

Claro que una cosa es el verano y otra es el invierno, pues en Baleares el tráfico marítimo tiene un marcado carácter estacional. Trasmapi ha acudido al mercado de segunda mano y ha comprado cuatro catamaranes –incluido uno que se “perdió” por el camino, en circunstancias nunca aclaradas, lo que da origen a diversas teorías, alguna de ellas conspirativa– y FRS está moviendo ficha fuera de su mercado natural, que es la zona del Estrecho y Alborán. Y es que pasajero y coche que viaja con FRS deja de hacerlo con Balearia y viceversa y puestos a sumar pasajeros y coches… lo que es bueno para uno es malo para otro, aunque los números no cuadren. Habrá que ver cuál es la deriva de FRS con el catamarán “Levante Jet”, recién adquirido en Japón y si mantiene la línea Alcudia-Ciudadela, en la que ya ha cambiado de barco. De la línea Ibiza-Formentera conocemos los últimos acontecimientos.

Aquí, sin desmerecer la importancia del pasaje, que la tiene y mucho –GNV anda erre que erre con su tarifa a nueve euros, con la que no cubre costes, pero llena sus barcos–, el quid de la cuestión está en la carga. En la carga de los pequeños y medianos transportistas, pues los acuerdos con los grandes cargadores son harina de otro costal y esas decisiones se mueven a otros niveles. Y ahí es donde Balearia se sabe especialmente asediada por gente que conoce muy bien el sector, que conoce cómo se mueven las fichas del dominó que pueden inclinar la balanza de la ocupación a una banda u otra y, en consecuencia, los ingresos, con todo lo que ello implica.

Ettore Morace decía hace unos días al editor de puentedemando.com que Trasmed GLE perfila un novedoso plan de renovación de flota, en el que incorporará nuevas tecnologías y sustituirá gradualmente los buques que ha comprado a Naviera Armas Trasmediterránea –y que ésta heredó de Acciona–, planteándose incluso sistemas combinados de baterías y placas solares, sin descartar otras opciones. Lo que sí se descarta es el empleo del gas natural. Una renovación en línea con la trayectoria de la flota 5G de Grimaldi, que es líder indiscutible en buques con una protección medioambiental muy reconocida en el sector.

Está en estudio para su previsible aplicación en el diseño de la flota futura, el detalle de “los nuevos Ecos” que tienen algunas innovaciones de la construcción naval, como burbujas de aire en el casco para reducir la resistencia, baterías para desconexión y cero emisiones en puerto, paneles solares para la producción de energía, líneas de casco optimizadas y motores propulsores y auxiliares de última generación. 

La renovación de flota fortalecerá, sin duda, la presencia de Trasmed GLE en Baleares y será líder indiscutible aportando barcos modernos y eficientes, como hace una década lo hizo Balearia con cuatro buques nuevos o Naviera Armas en Canarias con ocho buques entre 2003 y 2011 y recientemente Fred. Olsen con dos trimaranes de nueva generación.

En una entrevista reciente al digital ferryshippingnews.com, Morace afirma que “aquí en España pensamos que los próximos meses serán duros para todos, una especie de escenario de posguerra. En los presupuestos que hicimos en Balearia estimamos hasta el verano de 2021 una pérdida del 70% en el negocio de pasajeros y del 40% en carga ro-ro. Solo aquellos operadores que hayan hecho heno mientras brillaba el sol y por lo tanto tienen suficiente efectivo para un año superarán la crisis. Quienes no lo hagan corren riesgo de consolidación, adquisición o al menos tendrán que atravesar momentos difíciles en los próximos meses”.

La inquietud en Balearia resulta evidente. Balearia está acostumbrada a ganar –menos en la línea Huelva-Canarias con su aliada Fred. Olsen–, al discurso triunfalista de Adolfo Utor, a no tener competencia que le haga sombra… hasta que ha llegado Grimaldi de la mano de Ettore Morace, su antiguo colega y sin embargo amigo. Ha llegado también GNV, quien sabe si para quedarse con Balearia… ha llegado FRS para intentar hacerse un hueco en un mercado muy polarizado y, previsiblemente, ha sido el último gran verano de Balearia, porque el próximo año las cosas serán muy diferentes. Y Utor lo sabe.

Foto: Vicens Giménez

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