Arte, Arquitectura y Patrimonio

La calle tinerfeña del general Gutiérrez, a finales del siglo XIX

La imagen desgastada por el inexorable paso del tiempo nos sitúa con cierta nitidez en el aspecto de la calle del general Gutiérrez hacia 1896, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, que entonces era la capital de Canarias. La calle existe en la actualidad, aunque con una imagen urbana muy transformada, en la que, como bien apunta Francisco Luis Yanes Aulestia, “para que nos hagamos una idea, en el lugar de la primera casa de la izquierda está hoy el edificio de Correos”.

La calle del general Gutiérrez corresponde a una denominación posterior de la antigua caleta Camino (siglo XVI), que años más tarde se convertiría en la calle que enlazaría el incipiente puerto de Santa Cruz de Tenerife con el barrio de El Cabo y la carretera de tierra que comunicaba con La Laguna, bien por el camino de San Sebastián o por el camino de Pescadores. A partir del siglo XVIII también sería conocida como calle de la Aduana.  

Todas las casas que aparecen en la imagen han desaparecido ante los sucesivos planes urbanos que afectaron a la zona a partir de los años sesenta del siglo XX. Varias de esas casonas fueron durante los años cuarenta y sesenta bares y casas de comidas que atendían a la población local y el incesante tráfico de la emigración hacia Argentina y Venezuela, que hacía escala en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Al fondo emerge la silueta airosa y elegante de la torre de la iglesia de la Concepción, uno de los templos de mayor raigambre histórica en la capital tinerfeña.

La figura del general Antonio Gutiérrez de Otero y Santayana (Aranda de Duero, Burgos, 1729 – Santa Cruz de Tenerife, 1799) corresponde a una de las figuras más relevantes de la milicia en Canarias a finales del siglo XVIII. Desde 1790 ostentaba el cargo de comandante general de las Islas Canarias y fijó su residencia oficial en Tenerife.

Entre los días 21 y 25 de julio de 1797 la isla se vio atacada por una escuadra británica mandada por el contralmirante Nelson, al frente de una agrupación naval formada por siete navíos y fragatas y unos  900 hombres como fuerza de desembarco. La defensa de la ciudad corría, en parte, a cargo de milicias formadas por los propios vecinos y consiguieron repeler el asalto con un considerable número de víctimas, aunque fue mayor en el caso del agresor.

Bastantes años después, desde mediados del siglo XX, Horacio Nelson forma parte del callejero de la ciudad, con una de las calles más emblemáticas de la conexión con el barrio de Salamanca, mientras que la calle del general Gutiérrez ha quedado reducida a unos pocos cientos de metros, delimitada entre las vías del tranvía, el edificio Olimpo, la sede de Correos y otros inmuebles.

 Foto: vía Francisco Luis Yanes Aulestia / Fotos antiguas de Tenerife

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