De la mar y los barcosDestacado

La breve etapa del vapor “Almirante Díaz” (1901-1902)

En diciembre de 1901 se incorporó al servicio interinsular canario el vapor “Almirante Díaz”, bautizado con este nombre en honor del ilustre marino nacido en La Palma en el siglo XVI y que vivió sus mayores glorias en la primera mitad del siglo XVII. Fue el buque de mayor tonelaje de cuantos enarbolaron la contraseña de la Compañía de Vapores Correos Interinsulares Canarios, filial de la británica Elder & Demspter, constituida en 1888 en Las Palmas de Gran Canaria,

Construcción número 169 de los astilleros Harland & Wolf, en Belfast (Irlanda del Norte), se botó el 14 de junio de 1884 y entró en servicio en diciembre de ese mismo año con el nombre de “Benin”, enarbolando la contraseña de la naviera African Steamship Co., con sede en Londres. Era un buque de 2.223 toneladas brutas, siendo sus principales dimensiones 109,13 m de eslora total, 12,11 m de manga, 9,20 m de puntal y 7,16 m de calado. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión, de 200 caballos nominales y 9,5 nudos de velocidad.

Sus primeros años de vida marinera transcurrieron en el servicio de la costa africana del Atlántico. En 1889 se le instaló la primera cámara frigorífica que tuvo un barco de esta compañía y en agosto de 1891 zarpó de Santa Cruz de Tenerife rumbo a Nigeria, llevando a bordo el cadáver del rey Ja Ja de Opobo, que había fallecido en el exilio.

La primera escala del “Almirante Díaz” en el puerto de Santa Cruz de La Palma fue un acontecimiento histórico. Arribó el 22 de diciembre de 1901 y según dice la crónica de “Diario de Avisos”, lo hizo “majestuosamente engalanado; infinidad de cohetes, repique de campanas, las colgaduras en las casas y los acordes de las dos bandas de música, el numeroso público que había en el muelle, todo anunciaba que acababa de fondear en nuestro puerto el grande, cómodo y lujoso vapor”.

En aquella ocasión el barco llegó al mando del capitán Fernando Chirinos, que invitó a bordo a una amplia representación social de La Palma y “en embarcaciones sucesivas fueron muchas personas más y entre ellas simpáticas y distinguidas señoritas”.

La iniciativa de bautizar a este barco con el nombre del ilustre marino nacido en Tazacorte partió del director del periódico “Heraldo de La Palma”, Wenceslao Abreu. Hubo brindis por el barco, por la compañía, por el capitán y por La Palma “y después de recorrer el magnífico buque, nos retiramos dejando en la toldilla bailando a las simpáticas señoritas que llegaron a bordo, al son de alegres bailables de la Charanga del Batallón, que en el buque ejecutaba notables piezas de su repertorio”.

No asistió, sin embargo, el alcalde de la ciudad, cuya ausencia fue duramente criticada por “Diario de Avisos” en los siguientes términos: “En cuanto al proceder antipatriótico y tal vez ingrato del señor alcalde, lo mejor es recordar que para el primero de enero sólo faltan ocho días, que aunque al pueblo le parezcan siglos, ya pasarán”.

Inscrito en la matrícula naval de Las Palmas de Gran Canaria, navegó en el servicio interinsular por espacio de un año, hasta diciembre de 1902, en que fue devuelto a la citada African Steamship y recuperó su nombre original.

En septiembre de 1905 el vapor “Benin” fue vendido a la compañía Commercial Navigation, de El Pireo, siendo renombrado “Maraslis”. A partir de entonces navegó bajo la gerencia de Stamatiades y Riginos, destacados operadores de la época. En 1910 lo compró el armador Lourenbzos Conbanis. No cambió de nombre y en mayo de 1911 fue vendido para desguace y desmantelado en Barcelona.

Bibliografía:

Diario de Avisos, 23 de diciembre de 1901.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Cien años de vapores interinsulares canarios. Santa Cruz de Tenerife, 1989.

Foto: archivo de Elder & Demspter 

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