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La barcaza de desembarco “Cepsa Tercero” (1960-1966)

En 1960, cuando estaba en plenitud la fiebre de las prospecciones petrolíferas en el Sahara español, CEPSA compró una antigua barcaza de desembarco tipo LCT como unidad de apoyo para los trabajos de exploración. Este buque, procedente del “surplus” de guerra, que había intervenido en el desembarco de Normandía, se abanderó provisionalmente en España con el nombre provisional de “Arno”y, poco después, recibió el nombre definitivo de “CEPSA Tercero”.

 El 20 de abril del citado año se recibió la autorización oficial, precisando que “ha de ser destinada a transportar el material necesario para las prospecciones petrolíferas que han de realizarse en las provincias africanas, según autorización recientemente concedida por el Gobierno español a varias empresas; en atención a que el solicitante se compromete a que la utilización de la barcaza quede limitada a un período de tres años, salvo decisión en contra de la Administración o construcción en astilleros nacionales de una barcaza similar; considerando igualmente que la empresa solicitante se compromete a realizar la importación sin solicitar divisas, ya que será abonada con cargo a los ingresos obtenidos en la explotación de la barcaza”[1].

Con el citado nombre de “Arno”, desde Greenock, Escocia, viajó a Las Palmas al mando del capitán Alberto Garteiz Echave, después de algunos contratiempos y una breve escala en Bilbao. Sometida a una serie de reparaciones, a continuación comenzó sus viajes a la costa africana, con su lenta y característica marcha. Su quilla plana buscó siempre la playa suave, dejando sobre ella el material que transportaba, como había sucedido en los tiempos de Normandía.

Lejos quedaban los tiempos en que había navegado en las aguas del Canal de la Mancha llevando la pesada carga de tres tanques de 40 toneladas –o seis de 20 toneladas–, con una dotación alerta y cubriendo las dos ametralladoras de 20 mm en los alerones, que era la exigua protección que tenía contra la aviación alemana. Pero, sin duda alguna, continuaba siendo una auténtica LCT, sin el menor rasgo de mixtificaciones.

El 21 de octubre de 1960, la Dirección General de Navegación aprobó el cambio de nombre por el de “CEPSA Tercero”, que había sido solicitado por la Compañía Española de Petróleos en agosto del citado año, siendo valorado el buque en 3.135.000 pesetas.

De 342 toneladas brutas, 231 toneladas netas y 380 toneladas de peso muerto, medía 57 m de eslora total, 9,16 m de manga y 1,90 m de calado. Estaba propulsada por dos motores Davy Paxman –fabricados en la factoría de Colchester- con una potencia de 800 caballos y andaba ocho nudos con buen tiempo.

Navegando entre Canarias y el Sahara, la barcaza “CEPSA Tercero” –capitán, Miguel Ángel Hernández Gómez– transportó diverso material para los sondeos y bidones de combustible desde Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife a la playa de El Aaiún. Cuando pasó la euforia de las cuadrículas petroleras en el Sahara llegó una larga temporada de amarre en el puerto tinerfeño, junto al varadero de Industrias Navales de Tenerife.

En abril de 1966 viajó a Las Palmas para proceder a su reparación y hasta el mes de agosto del citado año –capitán, Juan Garrido López– realizó varios viajes a la playa de El Aaiún llevando materiales para la construcción del muelle pantalán destinado al embarque de los fosfatos de Bucráa, así como diverso material para el campamento de la unión temporal de empresas que se organizó con tal finalidad. En su primer viaje lo hizo atestado de colchones y barracones desmontados, literas, camiones y carga general.

Luego regresó de nuevo al puerto tinerfeño, donde quedó amarrada a la espera de acontecimientos. Durante un tiempo sesteó junto al trozo de muelle de Industrias Marítimas de Tenerife, donde se encontraba cuando volcó el carro en el que se encontraba varado el pequeño petrolero “Guanarteme”, en el momento de su puesta a flote, después de haber realizado obras importantes en el casco y cubierta tras su etapa en Guinea Ecuatorial, donde había navegado con el nombre de “Gavina” [2].

A finales de 1966 la barcaza “Cepsa Tercero” –capitán, Aureliano Díaz Méndez– zarpó con destino a Barcelona, después de que la División de Flota de CEPSA hubiera decidido el aprovechamiento de la sección de popa –máquinas y habilitación– para la construcción del pequeño petrolero “Guadarranque” y la sección de proa para la pontona “CEPSA IV”.

Foto: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo


[1] O.M. de 20 de abril de 1960. Ministerio de Comercio.

[2] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. “Escala en el Atlántico. El puerto de Tenerife y la refinería de CEPSA”. p. 257. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

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