De la mar y los barcosDestacado

La azarosa vida marinera del petrolero “Ondiz”

En la década de los años setenta, Naviera Artola incrementó su flota con cinco petroleros construidos en la factoría de Astilleros Españoles en Sestao. En 1973 vendió el petrolero “Artola”, que había sido el primer buque de construcción naval de la empresa presidida por Felipe de Artola Jáuregui y en diciembre de ese mismo año entró en servicio el petrolero “Urquiola” seguido, en mayo de 1974, del petrolero “Irache”, ambos de 111.000 TPM.

Por entonces había entrado en vigor el contrato para la construcción de tres nuevos petroleros de 130.000 TPM, que fueron los mayores de su clase construidos hasta entonces por La Naval y recibieron los nombres de “Ondiz”, “Tavira” e “Iranzu”. Por el orden citado, entraron en servicio en noviembre de 1975, julio y octubre de 1976, respectivamente. Formaban parte de un contrato de once buques, de los que finalmente fueron construidos ocho para cinco armadores nacionales.[1]

Construcción número 200, fue botado el 12 de mayo de 1975 y el 4 de noviembre siguiente realizó las pruebas de mar –capitán, Manuel Calatraveño– y fue entregado a Naviera Artola y fletado al servicio de PETRONOR. En abril de 1980, este buque pasó a la propiedad de Mar Oil, una empresa del grupo Wilson Walton, etapa en la que navegó con el nombre de “Julia Wilson”. La entrega del buque se efectuó en Bahrein y sustituía en el contrato de CEPSA al petrolero “María Alejandra”, desaparecido en trágicas circunstancias en marzo del citado año. Tuvimos ocasión de visitarlo en su primera descarga en la refinería de Tenerife, ocasión en la que venía bajo el mando del capitán Roque Enzunza. 

El 12 de octubre siguiente se produjo una explosión en la sala de máquinas, seguida de incendio, cuando navegaba en la posición 05º 12’ N y 12º 56’ W, con el resultado de un tripulante muerto. El rápido desarrollo del fuego impidió activar el sistema contraincendios y, en esa situación, un alumno de máquinas –cuyo nombre desconocemos–, con evidente riesgo de su vida, bajó a la sala de máquinas y consiguió disparar el dispositivo, logrando que el fuego se extinguiera. El petrolero había cargado en Lavan Island y se dirigía a Algeciras, a donde arribó el 10 de noviembre siguiente.[2]

En marzo de 1982, el buque fue vendido a CEPSA y renombrado “Vitoria”, momento en el que asumió el mando el capitán José Ramón Muñoz de Bustillo Palazuelos. La entrega se produjo en el astillero de Setúbal y después de una escala en Algeciras para suministrarse combustible, viajó al Golfo Pérsico. El 5 de julio del citado año, el petrolero se encontraba en la terminal de Kharg Island, cuando se produjeron dos ataques de la aviación iraquí a las instalaciones de tierra. La primera oleada se produjo a las 19,30 h, poco después de que la tripulación hubiera cenado. El ataque tuvo una especial intensidad y duró algo más de una hora. Al día siguiente, sobre las cinco de la madrugada, se produjo el segundo ataque, de media hora y menor intensidad.

Con las luces apagadas y en medio de un incendio próximo de grandes dimensiones, la tripulación del petrolero “Vitoria”, con los chalecos salvavidas puestos, se aprestó a salir del infierno arrancando la máquina para alejarse del pantalán cortando las amarras, aunque al producirse el cese del ataque se desistió del empeño, finalizando la carga y emprendiendo el viaje de regreso a Santa Cruz de Tenerife, a donde arribó el 23 de agosto.

En 1986, el petrolero “Vitoria” –capitán, José Ramón Buitrón– fue vendido a la compañía Alandia Tankers y la entrega se realizó en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde cambió de bandera, pasando a pabellón de Bahamas con el nuevo nombre de “Alandia Warrior”.

En 1990 fue revendido a la compañía liberiana Helena Shipping y renombrado “Helena”. En 1993, abanderado en St. Vincent & Grenadines, y con el nuevo nombre de “Helen”, navegó sus últimos días camino del desguace en Chittagong (Bangladesh), a donde arribó el 24 de julio del citado año.

De 70.351 toneladas brutas, 53.560 toneladas netas y 130.112 toneladas de peso muerto, en un casco de 276,50 m de eslora total –265 m de eslora entre perpendiculares–, 40 m de manga, 22,26 m de puntal y 16,90 m de calado máximo. Podía cargar 164.091 metros cúbicos en 16 tanques y estaba propulsado por un motor Burmeister & Wain, con una potencia de 24.800 caballos sobre un eje, que le permitía mantener una velocidad de 15 nudos.

Notas:

[1]Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2006). La estela del petróleo. p. 289. Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife.

[2]Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2006). Escala en el Atlántico. El puerto de Santa Cruz de Tenerife y la refinería de CEPSA. pp. 306-307. CEPSA, DISA, Naviera Petrogás y Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife.

Foto: vía Alberto Mantilla Pérez

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