De la mar y los barcosDestacado

Homenaje de Naviera Asón a Juan Claudio Güell y Churruca

Varios buques de la Marina Mercante española honraron la memoria de Juan Claudio Güell y Churruca (1905-1958), conde de Ruiseñada y cuarto marqués de Comillas. Biznieto de Antonio López y López, fundador en 1881 de Compañía Trasatlántica Española, sucesora de A. López y Cía., que había sido constituida en 1850 en Santiago de Cuba, Juan Claudio Güell presidió la histórica naviera cuando acabó la intervención del Estado hasta su repentino fallecimiento mientras viajaba en tren, de regreso del bautizo de Alberto de Mónaco.

Entre los barcos que homenajeaban a su persona figura el buque “Juan Claudio”, adquirido el 15 de mayo de 1969 por Naviera Asón. Procedía de la liquidación de COFRUNA tras la quiebra de la sociedad valenciana, a cuya contraseña había pertenecido desde su incorporación en 1957 con el nombre de “Torres de Serranos”. Los representantes de la naviera con sede en Santander se hicieron cargo del buque en el puerto de Alicante, continuando en el mando el capitán José Manuel García Ruiz, así como el jefe de máquinas Luis Malde Fontela y el resto de la tripulación, con sus haberes y antigüedad, todos ellos procedentes de COFRUNA.

El buque renombrado “Juan Claudio” siguió fletado a Naviera Pinillos y destinado a la línea frutera de Canarias, alternando viajes con su gemelo “Ramiro Pérez”, ex “Torres de Cuarte”, en las líneas del Mediterráneo y el norte de España, que incluía una escala en Leixoes (Portugal). En esta etapa, el 18 de abril de 1972 abordó a la salida del puerto tinerfeño al pesquero polaco “Murena”, después de que éste se atravesara por la proa del carguero español, lo que dio origen a un golpe y posterior conflicto que acabó en consejo de guerra que se resolvió favorable al capitán del buque “Juan Claudio”.[1]

Posteriormente, el buque fue fletado por MARASIA para cubrir la línea entre España y Chile, con escalas en puertos de Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Cubriendo este servicio trasatlántico, el 21 de diciembre de 1974 –capitán, José Antonio Dañobeitia Cuetos–, rescató a 15 de los 24 tripulantes del pesquero coreano “O Yang nº 82”, que había sido abordado y hundido por el buque de bandera colombiana “Ciudad de Armenia” cuando se cruzaron a casi cien millas de la desembocadura del río Magdalena, en la situación 12º 31’ N y 75º 47’ W.

Esta acción humanitaria del buque español sería reconocida por el Gobierno de la República de Corea del Sur y la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos, siendo especialmente relevante la valerosa acción del marinero Francisco Díaz Garrote “Ferrol”, que se lanzó dos veces al agua en condiciones meteorológicas adversas, para dar los cabos a las balsas.[2]  El buque “Juan Claudio” entró de arribada forzosa en el puerto de Cartagena de Indias, donde desembarcó a los infortunados, todos los cuales precisaron de asistencia sanitaria, así como para reparar averías menores ocasionadas por el temporal.

Fletado por la compañía española MARASIA, el 20 de mayo de 1975 –capitán, José Manuel García Ruiz– arribó al puerto de Luanda (Angola) y fondeó en el interior de la bahía, donde permaneció casi cinco meses a consecuencia del colapso que vivía la antigua colonia portuguesa. El 10 de noviembre del citado año, en vísperas de la independencia del país, el buque “Juan Claudio” consiguió salir con un cargamento de 2.000 toneladas de café con destino a Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona.

Finalizado el contrato con MARASIA, el buque “Juan Claudio” realizó otro viaje trasatlántico y a su regreso permaneció en la línea entre Canarias y la Península, aunque poco tiempo después quedó fuera del contrato de la CREP, después de que se hubiera desechado readaptarlo para el transporte de contenedores, por lo que se dedicó a la carga general y transporte de vinos a granel desde Valencia fletado por Castañer y Ortiz, para lo cual se le adaptaron unos tanques laterales.

Considerando la escasa rentabilidad como simple carguero y la antigüedad del buque, durante el transcurso de la varada cuatrienal en Astilleros de Sevilla –donde había sido construido–, entre agosto y noviembre de 1982, se vendió a la compañía panameña de propiedad cubana Heywood Navigation (Melfi Marine Corp., con sede en La Habana), siendo renombrado “Cotty”. El 16 de diciembre del citado año bajó el río Guadalquivir y aun habría de seguir navegando por espacio de otros seis años en tráficos diversos, sobre todo en el área del Caribe, hasta su baja y desguace en Cartagena de Indias (Colombia), a donde arribó el 28 de febrero de 1989.

Segundo buque del tipo V del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante –nombrado “El Roncal” sobre el proyecto–, había sido proyectado considerando la necesidad de incrementar la participación española en el transporte frutero. Elcano planificó la construcción de seis unidades, previéndose la construcción de otros dos con un motor de 4.000 caballos, que no pasaron del proyecto, aunque recibieron los nombres de “El Panadés” (2º) y “El Roncal” (2º).[3]

COFRUNA contrató la construcción de los buques V-1 y V-2, que recibieron los nombres de “Torres de Cuarte” y “Torres de Serranos”. Los cuatro restantes fueron construidos en el astillero de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando (Cádiz): “Miguel M. de Pinillos” (1957), “El Salazar” (1958), “El Priorato” (1959) y “El Baztán” (1961). Los tres últimos pasaron en 1972 a la propiedad de Naviera del Atlántico, siendo renombrados “Delfín del Salazar”, “Delfín del Adriático” y “Delfín del Cantábrico”, mientras que el buque de Naviera Pinillos sería renombrado “Júcar” en 1979 tras su transformación en portacontenedores y el 21 de diciembre de 1984 se perdió por varada en la costa este de Fuerteventura.

El 22 de septiembre de 1956 resbaló por la grada el buque V-2, construcción número 10 de Astilleros de Sevilla y el 27 de junio de 1957 se entregó a COFRUNA tras las pruebas de mar oficiales en aguas de Cádiz, en las que alcanzó una velocidad de 18,2 nudos, propulsado por un motor Sulzer de 3.850 caballos de potencia sobre un eje y una hélice de paso fijo. Consumía gasoil a un régimen de 13,5 toneladas por singladura y disponía de tanques de combustible para 488 toneladas.

De 2.322 toneladas brutas, 1.275 toneladas netas y 3.300 toneladas de peso muerto, medía 103,82 m de eslora total –98 m de eslora entre perpendiculares–, 14,95 m de manga, 6,54 m de puntal 6,14 m de calado. Disponía de cuatro bodegas y dos palos bípodes con puntales y escotillas Elcano-McGregor, así como camarotes para 10 pasajeros. Código IMO 5365340.

Notas

[1] Para los detalles del proceso, véase: Álvarez Blanco, Ricardo (2001). “Los barcos de Pérez y Cía.”, p. 103. Edición del autor, Santander.

[2] Véase, del mismo autor, pp. 105-106.

[3] Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). “Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia”, pp. 309-310. Empresa Naviera Elcano, Madrid.

Foto: José Manuel Blánquez

Anterior

En tiempos del elegante avión Caravelle de Iberia

Siguiente

Trasmapi “pesca” con éxito en las aguas revueltas de Peninsula

Sin comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *