
Gran Canaria aspira a acoger en Arinaga el primer parque eólico marino de España
El Clúster Marítimo de Canarias ha solicitado formalmente que la primera subasta estatal de energía eólica marina se realice en la localidad de Arinaga, en Gran Canaria. Asegura que esta zona reúne las mejores condiciones técnicas, energéticas, logísticas e industriales para convertirlo en un proyecto ejemplar.
Hace unas semanas el Ministerio para la Transición Ecológica lanzó una consulta pública para recoger la opinión de ciudadanos, empresas, asociaciones y expertos sobre este tema. El resultado fue un consenso absoluto: el primer parque eólico marino comercial de España debe priorizar la demarcación Canaria.
Según el documento con las conclusiones del sector, consideran que la isla cuenta con una mayor madurez industrial que otras zonas y está mejor preparada para afrontar esta primera experiencia. Destacan también la profundidad y características del fondo marino, que en esta zona es más favorable que en otras partes del archipiélago.
Además, Gran Canaria dispone de infraestructuras portuarias e industriales consolidadas, fundamentales para el montaje y mantenimiento de las estructuras flotantes.
El sector también resalta las sinergias con el sistema eléctrico insular. En este sentido, la central hidroeléctrica reversible de Chira-Soria jugaría un papel clave como sistema de almacenamiento para estabilizar la red, evitar pérdidas de energía renovable y reforzar la seguridad del suministro. La combinación de eólica marina y almacenamiento permitiría integrar más energía limpia con mayores garantías.
La propuesta plantea que esta primera subasta se limite a un único parque eólico con una potencia de entre 200 y 250 megavatios, ampliable hasta 300. La idea es concentrar esfuerzos en un solo proyecto para aprovechar economías de escala, simplificar trámites y acumular experiencia tecnológica e industrial antes de impulsar desarrollos mayores en otras zonas de España.
El proyecto también incide en el impacto local y las garantías ambientales. Se propone que al menos el 50% de los componentes tengan origen canario, nacional o europeo, que se integren proveedores locales y que se generen empleos cualificados en las islas. También se plantean sistemas de control ambiental, compatibilidad con la pesca y la navegación, y planes de desmantelamiento garantizados desde el inicio, con el objetivo de que el proyecto sea un ejemplo de desarrollo sostenible y beneficioso para el territorio.
Foto: cedida


