Del Cronista Oficial

Francisco Hernández Santos (1952-1991), secretario municipal

Nuestro personaje nació el 4 de octubre de 1952 en Villa de Mazo, hijo de Antonio Hernández Pérez y de María Santos Brito. Su niñez transcurrió en su pueblo natal, en una casa contigua al Ayuntamiento en compañía de sus padres y su única hermana, María Teresa. Allí se sucedieron los juegos infantiles, las alegrías, los primeros trabajos en un cálido ambiente de armonía familiar, sólo rota por la prematura muerte de su padre.

Realizó los estudios primarios en el colegio de la villa y posteriormente en la capital palmera, en el entonces único instituto que lleva el nombre del célebre político fundador del Partido Republicano Palmero, nacido, precisamente, en Mazo. Obtuvo el título de bachiller superior, después hizo el Preu y compaginaba los estudios con diversos trabajos que contribuían a sostener la economía familiar.

En 1974 aprobó unas oposiciones convocadas por el ayuntamiento de Villa de Mazo, para ocupar plaza de oficial de la escala técnico-administrativa, de lo que tomó posesión el 2 de mayo del citado año, ante el secretario de la corporación local, Enrique Aznárez Martín. A partir de entonces su labor en el Ayuntamiento no se limitó a su cargo de oficial, tarea que realizó durante ocho años y medio, sino que, además, durante largos periodos intermedios –seis años y cinco meses- desempeñó funciones de secretario accidental por diversos motivos, en tiempos en los que no se disponía de los medios técnicos actuales y humanos y Villa de Mazo no era una excepción.

La experiencia que adquirió en esta época, junto a la proporcionada por los estudios de Derecho en la Universidad de La Laguna, le animó a presentarse a pruebas selectivas para cubrir plaza de funcionario de Administración Local, con habilitación nacional, subescala de secretaría-intervención ante el tribunal constituido al efecto en la Comunidad Autónoma de Canarias, las que superó y asistió al curso selectivo celebrado en Madrid, figurando, a partir del 1 de julio de 1989, integrado en la mencionada subescala.

Antonio Francisco Hernández Santos tuvo que participar en el concurso de traslado y obtuvo plaza definitiva en el Ayuntamiento de Alajeró, a donde se trasladó con su familia y comenzó lo que parecía ser una larga estadía en este pueblo del sur de La Gomera. Sin embargo, el 24 de julio de 1989, en contestación al escrito del alcalde de Fuencaliente de La Palma, de 30 de junio del citado año, fue autorizado para una comisión de servicio a la plaza de secretario [1].

Nuestro protagonista regresó entonces a su isla natal, aunque no cesaron sus relaciones con el Ayuntamiento de Alajeró, al que siguió asesorando en asuntos de intervención.  Su estancia en el Ayuntamiento de Fuencaliente de La Palma constituyó el mejor momento de su vida profesional, regido por un afán de superación y modernización de la vida municipal, lo cual le llevó a asistir a cursos de Ordenamiento Urbanístico, jornadas sobre Presupuesto y Contabilidad, Tratamientos Estadísticos…, que compaginó con su familia y dos grandes aficiones: los coches antiguos y la agricultura. Sin embargo, todo se truncó cuando falleció el 19 de enero de 1991, a la edad de 38 años. Tiempo después, el pleno del Ayuntamiento le concedió honores y una calle del barrio de Los Canarios lleva su nombre.

Nota: 

[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Fuencaliente. Historia y tradición. p. 345. Madrid, 1994.

Foto: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

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