De la mar y los barcosDestacado

Florentín Castro (1926-2011) y los tiempos de Castro London Ltd.

Florentín Castro Fariña, uno de los empresarios navieros y agrícolas más importantes de Canarias en la segunda mitad del siglo XX, falleció el 16 de marzo de 2011 a la edad de 84 años y un día después recibió cristiana sepultura en su pueblo natal, la villa de Arafo. Su nombre pertenece al grupo de hombres de éxito en dicho sector en el archipiélago canario, caso del conde de la Vega Grande (Naviera de Canarias), Antonio Biosca Carbonell (Naviera Petrogás), las familias Duque, Lecuona y Bordes (Naviera del Atlántico), Antonio Armas Curbelo y su hijo Antonio Armas Fernández (Naviera Armas), Filiberto Lorenzo de Honor (Buquera Palmera y Naviera La Palmense), Nicasio Perdomo Santana (Transportes Marítimos Perdomo Santana), Enrique Delgado (Arabella Enterprises Corp.) y Alberto Herrera Hernández (Naviera Pinillos), entre otros. 

Florentín Castro respondía al paradigma de emprendedor nato y sagaz hombre de negocios vinculado a la agricultura canaria de exportación. Durante algo más de cuarenta años residió con su familia en Londres, sede social de Castro London Ltd. y de un conglomerado de empresas, etapa en la que llegó a tener una flota compuesta por una veintena de barcos y estableció multitud de relaciones comerciales con otros hombres de negocios y navieros importantes, entre ellos su socio japonés Kyokuyo.

Su larga estancia en la city de Londres –aunque siempre estuvo empadronado en su pueblo natal–, desde que su padre lo envió con poco más de treinta años de edad después de estudiar en la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife –en la que tuvo, entre sus profesores, a su paisano Arístides Ferrer– para hacerse cargo de los intereses familiares en el mercado de Covent Garden, le convirtió en uno de los empresarios españoles más importantes e influyentes de la época en el Reino Unido.

Fijó su residencia en Garrick Street, cerca de Trafalgar Square, y sus oficinas próximas a Royal Albert Hall. Llegó el momento en que disfrutó de un Rolls-Royce “Silver Shadow”, puesto a disposición de ilustres personajes y también figura entre los pocos españoles que han formado parte de la prestigiosa compañía aseguradora Lloyd’s Register. En reconocimiento a su trayectoria, fue distinguido por la Cámara de Comercio de España en Londres y nombrado, en 1979, comendador de la Orden al Mérito Agrícola, en un acto celebrado en la Embajada de España en la capital británica.

Florentín Castro, junto a un reducido grupo de fieles colaboradores, entre ellos Felipe Delgado Díaz, se convirtió en el principal receptor y distribuidor de tomates y hortalizas cultivados en Canarias y embarcados por FRUCASA, empresa estibadora y consignataria presente en los dos puertos canarios y de la que fue su accionista mayoritario, junto a Luis Morales Lorenzo. El transporte de la zafra frutera a los mercados ingleses gozó de merecida fama gracias al apoyo de la flota de Kyokuyo, formada por buques modernos y eficientes preparados para la carga paletizada, así como de algunos barcos propios, caso de los frigoríficos “Guadalupe” (bautizado así en nombre de su esposa) y “Pingüino”. 

Estampa marinera del buque frigorífico "Ocean Sprinter"
Estampa marinera del buque frigorífico “Ocean Sprinter”
"María Castro", uno de los buques frigoríficos comprados en Alemania
“María Castro”, uno de los buques frigoríficos comprados en Alemania

Su arranque en el negocio naviero se inició en 1967 y permaneció en activo hasta 1985. A su contraseña –fondo azul y la silueta de un pescado en blanco– pertenecieron entre propios y fletados los buques “Arafo”, “Lupita Castro”, “María Castro”, “Antoinette Castro”, “Tinito Castro”, “Ocean Sprinter”, “Mediterranean Sprinter”, “Atlantic Sprinter”, “Pingüino”, “Guadalupe”, “Río Asón”, “Río Miera”, “Río Besaya”, “Cabo Frío”, “Kanala”, “Astra”, “Manchester Mercurio”, “Manchester Rápido”, “Arona” e “Isora”. 

A bordo navegaron una mayoría de tripulantes canarios, tanto oficiales, como subalternos y maestranza, contratados según la legislación española, aunque la mayoría de los barcos estaban abanderados en pabellones de conveniencia y unos pocos en España. De la gestión de la flota de ocupaba la empresa GEMASA, con sede en Las Palmas de Gran Canaria, de la que fueron destacados directivos Germán Suárez, José Ramírez, Pedro Olives y Manuel Ley de León.

La flota de Florentín Castro navegó por los siete mares –el buque Mediterranean Sprinter, por ejemplo, llegó a dar la vuelta al mundo– transportando cargas de carne y pescado congelado, frutas y otros productos a destinos tan dispares como Arabia Saudí, Liberia, Sierra Leona, Sudáfrica, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia, norte de Europa, Italia (con base en Livorno, teniendo como representante de la sociedad Italcan a José Luis Torregrosa), países ribereños del Mediterráneo y Oriente Medio, Oriente Lejano, países de la ribera del Indico…

GEMASA gestionaba en 1975 una flota de 15 barcos y apenas cuatro años después alcanzó su máximo esplendor, con 22 unidades. Sin embargo, a comienzos de la década de los ochenta, la crisis de fletes y los problemas portuarios, la dura competencia y los intereses sectoriales, unido al cambio tecnológico y otras circunstancias situaron a la flota de Florentín Castro en una posición de desventaja, de modo que en 1985 cesó en su actividad naviera.

De regreso a Canarias, Florentín Castro y su esposa Guadalupe Domínguez centraron sus esfuerzos en sus negocios agrícolas y promociones inmobiliarias, teniendo entre sus actuaciones destacadas el desarrollo de la urbanización San Eugenio, el puerto deportivo de Puerto Colón, el plan parcial de La Trujilla, en Cabo Blanco y el campo de golf Costa Adeje, en la finca Los Olivos.

Paisano incondicional, Florentín Castro Fariña –con quien mantuvimos una relación cordial desde que llegué en 1984 al periódico tinerfeño Diario de Avisos, decano de la prensa de Canarias, en tiempos del director Leopoldo Fernández– era esencialmente un emprendedor afable, atento y cargado de multitud de anécdotas fruto de una vida tan intensa como fructífera.

Desde hacía años residía en su casa de El Camisón, en Playa de las Américas, cerca de otro amigo entrañable y amante de la mar y los barcos, el doctor Pedro de las Casas Alonso. Ambos ya han finalizado sus viajes por la vida terrenal y Florentín Castro Fariña tiene su descanso eterno en la paz y la quietud de su Arafo natal.

Fotos: Michael Neidig y Hans-Wilhelm Delfs (www.shipspotting.com) y José Luis Torregrosa García

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