Del Cronista Oficial

Espléndidas fiestas en honor del patrón de Fuencaliente (1925)

En su edición del sábado 10 de enero de 1925, el periódico tinerfeño “Gaceta de Tenerife” avanza que el pueblo de Fuencaliente celebrará el próximo día 17 “unas lucidísimas fiestas” con motivo del día del patrón, San Antonio Abad., en la que habrá “números variadísimos entre la parte religiosa y cívica y concurrirá una banda de música a amenizar los festejos”.

La solemnidad de la jornada “coincidirá con la fiesta de los Previsores del Porvenir de la sección de este pueblo, donde son numerosos los asociados, y cuyas fiestas habían sido aplazadas anteriormente por la situación especial en que se hallaban las autoridades y personas de relieve en el pueblo”.

Gracias a “la buena y discreta actuación” del cura párroco Villacián, “ha sabido aunar voluntades, afirmar las mejores disposiciones sociales por caminos de paz y concordia pública, llegando a la plausible iniciativa de la creación de una banda de música local, lo que en breve será un hecho si las cosas continúan así”.

“Reina gran entusiasmo en el vecindario y se hacen muchos preparativos para la solemnidad religiosa” del 17 de enero de 1925, “así como para la lucidez de la parte cívica”.[1]

Celebrados los festejos, una semana después el corresponsal del citado periódico publica una crónica en la que dice que “han revestido una suntuosidad y un éxito jamás igualados. Hacía unos tres años que no se celebraban las renombradas fiestas a San Antonio Abad, patrón de este pueblo, pero podemos decir que los festejos que acaban de celebrarse no han tenido aquí jamás superación, ni siquiera igualdad en cuanto a lo suntuoso y solemne de los actos religiosos, y también a la variedad de actos cívicos y festejos públicos que han traído una concurrencia numerosísima a Fuencaliente”.

Dice la citada crónica que la plaza estaba “engalanada con banderas y ramas desde el Ayuntamiento hasta la iglesia, y los faroles para la iluminación que se habían dispuesto en la plaza y el campanario, así como las colgaduras en las casas, daban al conjunto un aspecto de lucidez muy agradable. Desde el día 16 al avemaría, comenzaron los actos con elevación de globos, repiques, cohetes y cañonazos, e iguales números de la fiesta se repitieron a las 12 y a las oraciones”.

El día 17 se celebró “una solemnísima función religiosa de gran lujo, asistiendo cinco sacerdotes al altar. Fue cantada la misa por el tenor Medina y el bajo Pestana, que estuvieron muy bien, acompañándoles orquesta de cuerda y órgano. El sermón, a cargo del padre Fermín, fue uno de sus muchos aciertos en la oratoria religiosa, en la que promete ser un elemento de valor indiscutible, pues sus panegíricos, que llevan impregnados el indudable sello de la naturalidad, improvisación y elegancia, han constituido en La Palma en las diversas cátedras sagradas que ha ocupado, un éxito lisonjero. Su nombre no ha sonado más, por que aún no lo se han discutido. Cuando llegue ese día, sonará y hará ruido clamoroso, y llegará a ser –si quiere– el orador de los mimos y halagos”.

Destaca, asimismo, que “el número de fieles dentro de la iglesia era grandísimo. No había sitio donde colocarse una persona más. Adornada artísticamente la iglesia, tenía un aspecto muy bonito, no obstante la pobreza de esta parroquia, que bien supieron presentarla suntuosa, los padres paules encargados últimamente de ella”.

“La banda de música de las Breñas que dirige Galván, ejecutó acertadamente unas piezas y la Marcha Real durante la función, continuando luego durante el día durante los festejos cívicos y por la noche en el paseo lujoso, en la plaza, amenizando los espectáculos”.

Respecto de la procesión de San Antonio, a las nueve de la noche, la crónica dice que “se vivió tan concurrida y fueron tan variados y bonitos los fuegos artificiales quemados, y tanta la profusión de bengalas en su largo trayecto, que dicen las personas ancianas del pueblo , que ha sido ésta la fiesta mejor que aquí se ha llevado a cabo.

Vaya, pues, una efusiva felicitación, en nombre de Fuencaliente, a los RR.PP. paules de Santa Cruz de La Palma por el clamoroso éxito en la preparación de los festejos a San Antonio Abad y los trabajos constantes realizados para estas fiestas con tanta lucidez y absoluto orden y armonía llevados a cabo”.[2]

Notas

[1] Gaceta de Tenerife, 10 de enero de 1925.

[2] Gaceta de Tenerife, 24 de enero de 1925.

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