El mundo de la aviación

En memoria del nonato aeródromo de Güímar

En la década de los años treinta del siglo XX, cuando Tenerife buscaba dónde construir su primer aeropuerto, surgió la posibilidad de hacerlo en unos terrenos situados en El Socorro, en la zona costera del municipio de Güímar. La iniciativa tomó fuerza en 1935 con el respaldo del Cabildo Insular, aunque se abandonó en 1936, cuando se decidió ocupar los terrenos de Los Rodeos, debido a su proximidades con la capital insular y la creencia de que garantizaría los aterrizajes en un 75% del año.

Sin embargo, como señala el profesor Octavio Rodríguez Delgado, cronista oficial de la ciudad de Güímar, se mantuvo la idea de habilitar un campo auxiliar de aviación en El Socorro, con una pista de tierra de 600 m x 100 m, que no se llegó a construir, pese a la insistencia de la corporación local y la campaña en prensa. Incluso se redactó el proyecto, que estuvo a cargo del gran arquitecto tinerfeño José Enrique Marrero Regalado.

No obstante, en 1958, y con motivo de una gran plaga de langosta acontecida en aquel año, se realizaron obras de ensanche en el tramo del camino de acceso al caserío de El Socorro, a modo de improvisada pista de vuelo para permitir el despegue y aterrizaje de avionetas que fumigaron con insecticida DDT las mayores concentraciones de los insectos, hasta la extinción de la plaga.

Desde el 9 de noviembre de 2018, una avioneta ubicada a modo de monumento estático en la confluencia de una parcela del polígono industrial de Güímar, recuerda ese efeméride.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Anterior artículo

El Cuerpo Consular recibe a la alcaldesa de Santa Cruz de Tenerife

Siguiente artículo

Auckland tendrá el primer remolcador eléctrico del mundo