Enrique García Melón, histórico profesor de la Escuela Oficial de Náutica de Santa Cruz de Tenerife, ha fallecido esta mañana en Santa Cruz de Tenerife. Un inesperado episodio complicó su estado de salud en las últimas horas, pese a una intervención quirúrgica de urgencia que finalmente no pudo superar.
Gallego de nacimiento y tinerfeño de adopción, vinculado a una familia de larga tradición marinera, se nos ha ido una de las figuras más relevantes de la docencia náutica de España en los últimos 50 años.
Capitán de la Marina Mercante, navegó en la época dorada de Compañía Trasatlántica (“Satrústegui”, “Virginia de Churruca”, “Montserrat” y “Begoña”) y CEPSA (“Arapiles”, “Ciudad Rodrigo”, “Bruch”, “San Marcial”) e hizo algún relevo en la flota de Antonio Armas Curbelo, aunque su pasión fue la docencia, a la que entregó sus mejores afanes durante su larga etapa como profesor de la Escuela Oficial de Náutica de Santa Cruz de Tenerife y su posterior evolución hasta su integración en la Universidad de La Laguna.
Doctor en Marina Civil, primer catedrático de la Escuela Superior de Náutica de Santa Cruz de Tenerife, presidente fundador y presidente de honor de la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación, presidente de tribunales de doctorado, autor de una larga lista de artículos de su especialidad publicados en revistas profesionales, deja un legado académico de gran nivel y merecido reconocimiento.
Persona de extraordinaria calidad humana, de una nobleza insuperable, de un magisterio fecundo y provechoso, fruto de su arraigada convicción cristiana ha sido su pertenencia a la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, la Venerable Cofradía de la Sangre y la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Padre de Enrique Melón Rodríguez, recordado profesor de la Escuela de Náutica tinerfeña que emprendió el viaje eterno a edad temprana, de Mary Carmen y de Jorge, fruto de su matrimonio con María del Carmen Rodríguez Rivero, Tata, su talante moderado, dialogante y conciliador, amable y sereno, siempre prudente y elegante en las formas, le han otorgado un reconocido carisma en su larga vida con especial dedicación a su familia, a sus amigos, a la docencia universitaria, a la ciudad de La Laguna a la que tanto amó y al empeño de querer y ser mejor persona sin hacer daño a nadie.
Descanse en paz.
Foto: cedida


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DEP Profesor