Empresa, Cultura y Sociedad

En memoria de Chago Ramos, alma creativa de “Tenderete”

Fueron unos años, unos cuantos a decir verdad, de amistad entrañable compartida con el amigo Miguel Hernández Abreu y su mujer Olguita en su casa de la histórica villa de San Andrés y Sauces. Unos años de aliciente en reencontrarnos para recorrer, como siempre hacíamos, el norte de La Palma, llegando hasta Santo Domingo de Garafía y Puntagorda, haciendo unas cuantas escalas a la ida y la vuelta con parada obligatoria para comer en “La Pradera” y añadir algo más en la tasca “De vinos”, en Barlovento.

Fueron unos años de amistad bien entendida con el amigo Santiago “Chago” Ramos López –“Chaguito” para unos, “Chagillo” para otros–, de quien conocíamos su papel como creador y productor junto a Alfredo Ayala y Fernando Díaz Cutillas del exitoso programa de televisión “Tenderete”, al que estuvo vinculado hasta su jubilación. En el Facebook del programa escriben que “se nos ha marchado un tenderetero, un amigo, siempre fuiste un puntal en todos los programas que trabajaste, nunca te faltó la ilusión, entrega, alegría y pasión por la música…allá donde te has ido, te recibirán con alegría”.

En lo profesional, Chago fue durante muchos años profesor de Inglés del Colegio de los Jesuitas de la capital grancanaria y viajaba con frecuencia a Inglaterra, donde también deja buenos amigos. En los últimos años, además, disfrutaba mucho de los viajes del Imserso –la semana pasada nos llamó desde León y nos envió unas fotos de su visita al Congreso de los Diputados–, compartimos charlas estupendas en la etapa en la que fue directivo del Club Náutico de Las Palmas de Gran Canaria y conocimos los anhelos de su acendrada militancia socialista y los desvelos de su entusiasmo deportivo con el grupo de amigos con el que salía correr de madrugada, entre ellos Paulino Rivero.

Descanse en paz el admirado amigo Chago Ramos, que se nos ha ido en año lustral. La Bajada de la Virgen de las Nieves de 2020, para la que ya tenía reservado viaje, tiene este año a un extraordinario “enano” a su lado, siempre respetuoso, divertido y entrañable, que amaba a La Palma con sus mejores afanes. 

Foto: Tenderete

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