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El último y trágico viaje del “Fausto” cumple 50 años

La misteriosa desaparición del motopesquero Fausto, sucedida en julio de 1968, con cuatro tripulantes a bordo en viaje de Frontera a Tazacorte, su puerto base, llenó de dolor y angustia no sólo los hogares de los familiares de los infortunados, sino también de muchos paisanos y amigos en El Hierro y en La Palma, ante unos acontecimientos que, a medida que iba transcurriendo el tiempo, generaron un clima de desconcierto en quienes participaron en su búsqueda, así como en toda la población que seguía muy pendiente de las noticias.

El barco fue construido a orillas de Santa Cruz de La Palma por encargo del armador local Julián Acosta, siguiendo un diseño del carpintero de ribera Ramón Hidalgo. En 1961, a poco de su puesta en servicio en las faenas pesqueras, y debido a una pérdida de gasolina que inundó la sentina, una chispa del motor produjo una violenta explosión que levantó la cubierta, descosiendo los dos costados de la roda. El barco, envuelto en llamas, se hundió, siendo reflotado posteriormente y llevado de nuevo al varadero.

Casi dos años después lo compró Cándido Francisco de Paz, vecino de Fuencaliente, quien emprendió personalmente la reconstrucción del barco, aunque lo abandonó al poco tiempo y vendió el barco a Rafael Acosta Arroyo. Este encargó la reconstrucción del pesquero a José Alvarez Rodríguez, uno de los más afamados carpinteros de ribera de La Palma, que comenzó sus trabajos el 4 de abril de 1963. La reparación se prolongó por espacio de tres años y el 27 de abril de 1966, el “nuevo” Fausto [1] nació de nuevo a la mar, en su segunda botadura y en medio de la expectación de los presentes.

El entusiasmo y el conocimiento que el afamado carpintero de ribera había puesto en su reconstrucción le llevó a decir que era “un barco valiente, marinero y hecho para luchar con la mar, que ‘no ha habido ciclones para hundirlo’, siendo tal la confianza que le depositaba y que sentía capaz de navegar en él a cualquier isla del archipiélago”[2].

El motopesquero "Fausto", en una imagen de 1961
El motopesquero “Fausto”, en una imagen de 1961

El 20 de julio de 1968, sobre las cinco de la tarde, el Fausto arribó al embarcadero de Las Puntas, en la costa de Frontera, para descargar unos plantones de plataneras destinadas a su siembra en unas fincas que estaban roturando unos palmeros en el valle de El Golfo. En la madrugada del día 21, serían las dos y media de la madrugada, la pequeña embarcación se hizo de nuevo a la mar rumbo a su base en el puerto de Tazacorte, a donde debería haber llegado, en circunstancias normales, siete horas después. Para el viaje de regreso había embarcado fruta y agua suficiente para la travesía.

A bordo del motopesquero viajaban cuatro personas: El patrón, Ramón Concepción Hernández, de 48 años de edad; un hermano suyo, Eliberto, de 41 años; Miguel Acosta Hernández, de 44, primo hermano de éstos y todos ellos vecinos de Tazacorte, así como un mecánico, Julio García Pino, de 27 años, natural y vecino de El Paso, que se había unido a ellos como pasajero.

La esposa del tercero de los tripulantes citados, Nélida Morín Sánchez, declaró a Diario de Avisos que su marido “nunca se ha dormido en el mar; ha tenido disgustos pero también se las sabe manejar”. Y agregó que ya le habían ocurrido otros percances “pero no escarmienta… si se llevara por mis consejos”.El retraso en la llegada estimada del barco al puerto palmero alertó a sus familiares y amigos, así como a su propietario, que puso el hecho en conocimiento de la Ayudantía Militar de Marina de Santa Cruz de La Palma. A través de la Estación Radiocostera de Canarias, se dio el primer aviso de alerta a todos los barcos que pudieran encontrarse en la zona, para que colaboraran en la búsqueda del motopesquero. El 23 de julio, el periódico tinerfeño El Día publicó una escueta nota en la página de sucesos, en la que se hacía eco de la desaparición del barco.

Aunque al principio no cundió la alarma, el SAR comenzó sus labores de búsqueda y rastreo en la zona donde se le suponía perdido, por lo que ordenó el despegue de un avión Heinkel He-111 Pedro del Ala 46 para que hiciera un vuelo de reconocimiento. Se pensó en una posible avería del motor, lo que haría que se encontrara a la deriva, por lo que el viento del Nordeste reinante lo habría apartado de su ruta, llevándolo a mar abierta.

El propietario del Fausto, en declaraciones a Diario de Avisos, se pronunciaba en ese sentido y decía: “Creo y espero que el barco aparezca de un momento a otro, por ser debido este retraso a alguna avería sufrida, ya que llevaba el arte de pesca y fácilmente pudo haberse trabado en la hélice y, por consiguiente, quedar la falúa parada” [3].

En la tarde del día 23, otro avión Heinkel He-111 Pedro sobrevoló la isla de El Hierro en dirección a La Palma siguiendo la previsible ruta del Fausto, describiendo después una ruta en círculos en el área en que podía encontrarse la embarcación, sin que consiguiera localizarlo ni comunicarse por radio con sus tripulantes, pues se sospechaba que no llevaba a bordo un aparato de telefonía.

Al día siguiente se incorporaron otras cuatro aeronaves a la búsqueda del motopesquero, ampliando el radio de acción a unas doscientas millas al SW de El Hierro, manteniéndose dos helicópteros en alerta en la Base Aérea de Gando para intervenir tan pronto como sean requeridos.

El capitán del frutero El Priorato, que se encontraba en el puerto de Santa Cruz de La Palma preparado para hacer viaje a Alicante, recibió instrucciones de sus armadores para alterar la ruta y para que, desde la punta de Fuencaliente y a lo largo de la costa occidental de la Isla, rastreara la zona con su radar y se mantuviera en contacto con la estación radiocostera de Tenerife por si localizaba al pequeño barco.

En la madrugada del 25 de julio se recibió la noticia de que el Fausto había sido localizado esa medianoche por el mercante británico Duquesa, a unas 95 millas de La Palma, cuando se encontraba en la posición 28º 15’ N y 19º 45’ W. El capitán dijo que los tripulantes se encontraban sin novedad y después de suministrarles víveres, agua y gasoil para varios días, les indicó el rumbo a seguir y, al mismo tiempo, comunicó a la estación radiocostera que el Fausto llegaría a su destino en la tarde de ese día.

La noticia del encuentro se difundió rápidamente por la isla, primero de boca en boca y después a través de las ondas de la emisora sindical La Voz de la Isla de La Palma. A primera hora de la tarde, cuando salieron a recibirle los motopesqueros Discordia y Jacinta, existía en el puerto de Tazacorte un ambiente de gran expectación, concentrándose en las inmediaciones del viejo muelle una gran cantidad de personas, deseosas de presenciar la llegada de los cuatro hombres, a los que ya muchos daban por desaparecidos. Asimismo, desde las cercanías de El Hierro, donde se encontraba navegando, se unió el hidrográfico Cástor, que puso rumbo al Oeste palmero.

Cuando se supo la noticia de que el Fausto había sido auxiliado por el mercante británico Duquesa, la opinión náutica se mostró favorable. El segundo oficial y el oficial radiotelegrafista de la motonave Plus Ultra, que se encontraba atracada en el puerto palmero, se sumaron a las tripulaciones de los pesqueros citados con base en Tazacorte para contribuir con sus conocimientos a la labor de búsqueda y el periódico Diario de Avisos, dirigido por Félix Poggio Lorenzo, titulaba en primera página que “hoy esperamos tener la inmensa satisfacción de ver recalar al Fausto a nuestra Isla”.

El buque "Duquesa", cuya tripulación auxilió a los ocupantes del "Fausto"
El buque “Duquesa”, cuya tripulación auxilió a los ocupantes del “Fausto”

En el trozo de muelle de Tazacorte se encontraba también el armador del barco, Rafael Acosta Arroyo, nervioso pero optimista, hablando con los periodistas y los conocidos que se habían acercado hasta el lugar y pendiente de las llamadas que recibía a través de un radioteléfono de banda ciudadana de las embarcaciones que habían salido al encuentro del Fausto. Confiaba en la experiencia de sus hombres y decía que nunca había perdido las esperanzas de que el barco apareciese y que en su opinión, todo podría haberse debido a una falta de combustible. Para despejar las dudas que se habían generado en los últimos días, dijo que el barco estaba equipado con un emisor-receptor a transistores que permitía su comunicación.

El ambiente en el puerto de Tazacorte era de auténtica fiesta, entre voladores, risas, vasos de vino y expectación, mucha expectación. Los familiares, cuatro esposas y veinte hijos, reflejaban en sus rostros las horas de cansancio y angustia que todavía vivían y entre la esperanza y la duda, había quienes prometían vestir hábito durante años si volvían a abrazar a sus seres queridos [4].

Pasaron las horas y el Fausto no aparecía. Los motopesqueros que habían salido a su encuentro regresaron de nuevo a Tazacorte y el último de ellos llegó a las siete de la tarde. Se esperaba que el barco recalaría en la próxima madrugada o al amanecer del día siguiente, por lo que muchos se mantuvieron en vigilia a la espera del gran acontecimiento.

Al no aparecer en las horas previstas, el entusiasmo se ensombreció de nuevo y en la mañana del día 26, el Mando Aéreo de Canarias ordenó que continuara la búsqueda, despegando aviones de reconocimiento Heinkel He-111 y Grumman Albatross del SAR desde la Base de Gando, que volaron durante 17 horas. La Marina de Guerra, asimismo, ordenó la salida del cañonero Magallanes, el hidrográfico Cástor y los remolcadores de altura RA-2, RA-4 y RA-5, todos los cuales recorrieron minuciosamente la supuesta derrota seguida por el pesquero español tras su encuentro con el mercante británico Duquesa.

La Estación Radiocostera de Tenerife comenzó a emitir cada dos horas un mensaje de alarma a todos los buques que se encontraran en la zona, especificando la posición dada por el Duquesa con respecto al Fausto, al que se suponía en las cercanías de La Palma. Durante todo el día 27, los aviones del SAR y las unidades de la Marina de Guerra ampliaron su radio de acción, sin que, a la caída de la tarde, hubieran conseguido resultado alguno. Para reforzar las tareas de búsqueda se incorporó un DC-3 del Ala 46, así como un DC-4 del Ala 35 con base en Getafe.

Entonces comenzaron las suposiciones. Según las gentes de la mar, lo que había sucedido era que cuando el Fausto salió de El Hierro, puso rumbo a la Punta de Fuencaliente, para luego virar y seguir a Tazacorte, aunque podría haber pasado que se abrieron muy al Sur y pasaron de largo. Otros opinaban que era posible que hubieran tenido algún problema con la brújula, que les impidió poner el rumbo que les había marcado el capitán del Duquesa. Se pensó, por ejemplo, en que podría tratarse de una descompensación de la aguja magnética si en las cercanías hubiera algún objeto metálico. Para otros, el problema había sido una avería en el timón y estaban a la deriva.  No preocupaba tanto las condiciones en que se encontraba en barco, por lo robusto de su construcción, como tampoco el tiempo reinante, con una ligera marejada desde el día anterior, que no afectaría mucho a la embarcación, aunque sí se temía que escaseara el agua, los víveres y el combustible [5].

A medida que pasaron las horas y los días, comenzó a tomar forma el presentimiento de una tragedia. Todo el mundo se hacía preguntas y nadie era capaz de dar una respuesta. Entre los familiares y los amigos de los cuatro infortunados tripulantes del Fausto cundió un profundo sentimiento de pena y desesperación. El pueblo palmero, muy pendiente de las escasas noticias que se producían, contenía su sentimiento de angustia y tristeza ante lo que se temía irremediable. Mientras tanto, los aviones del Ejército del Aire y los barcos de la Marina de Guerra, así como los mensajes de aviso de la Estación Radiocostera de Tenerife, se mantenían en incansables vuelos, singladuras y escuchas en las operaciones de búsqueda.

El dispositivo montado por el Ejército del Aire y la Marina alcanzó unos niveles realmente excepcionales. Los efectivos asignados rastreaban una zona de 12.000 millas cuadradas cerca de las islas de El Hierro y La Palma, con sus radares en continuo rastreo. Los aviones volaban a una altura de 400 metros y se relevaban cada 12 horas, por lo que era imposible que el Fausto escapase a su localización, ayudado por una buena visibilidad. El área de rastreo se amplió en una zona de 6.400 millas cuadradas a partir de unas 200 millas al SW de La Restinga. Ante este despliegue de medios, y aún considerando que el Fausto hubiera seguido un rumbo distinto al marcado por el capitán del Duquesa, el pequeño motopesquero no tenía tiempo para escapar a la zona sometida a exploración.

Así como en la primera fase de búsqueda del Fausto, desde que saltó la alarma de su desaparición hasta que lo encontró el mercante británico Duquesa, los aviones del SAR no lograron localizarle porque el rastreo se realizó en la ruta El Hierro-La Palma, y el barco apareció en una ruta perpendicular a la misma, a unas cien millas de donde por lógica se le suponía que debía estar.

Sin embargo, en la segunda fase, los aviones del SAR, considerando todas las posibilidades, habían rastreado más de 30.000 millas cuadradas, y otro tanto habían recorrido las unidades de la Armada, dotados de equipos de radar y otros medios de detección. El cañonero Magallanes se ocupaba de vigilar las costas de El Hierro y La Palma, por si hubiera embarrancado, mientras que en tierra se encomendó a la Guardia Civil un minucioso recorrido de playas, acantilados y barrancos, por si pudiera encontrarse algún indicio.

Después de 17 días de intenso trabajo por unidades de la Marina de Guerra y del Ejército del Aire, se dio oficialmente por finalizada la búsqueda del Fausto. Los aviones suspendieron sus vuelos y las unidades de la Armada regresaron a Las Palmas, aunque se mantenía el estado de alerta. El teniente de navío Manuel Carrillo Robles, ayudante militar de la Marina en La Palma, fue designado juez especial para la instrucción del sumario.

El comandante del buque hidrográfico Cástor, teniente de navío José Manuel Bausá Caballero, en unas breves declaraciones a Diario de Avisos descarta la posibilidad de un accidente y su desaparición la atribuía “a la ignorancia que han demostrado tener los tripulantes. Siguiendo las indicaciones del Duquesa tendrían que estar en tierra hace varios días; al fallarles ésa, como mínimo es exigible que sigan lo más elemental, el sol. Por el combustible que llevan, calculadas como están las corrientes y la velocidad media de seis millas, la falúa debe encontrarse en la zona cada vez más ancha de los rastreos”.

El buque hidrográfico "Cástor", de la Armada española, participó en la búsqueda del "Fausto"
El buque hidrográfico “Cástor”, de la Armada española, participó en la búsqueda del “Fausto”

Igualmente meritoria resultó la labor desempeñada durante todo este tiempo por los radioaficionados canarios. La estación EA8-BK, de Rodrigo Rodríguez, vecino de Tazacorte, logró localizar al capitán del Duquesa, que se encontraba en Rotterdam y confirmó su encuentro con los tripulantes del Fausto, así como su posición, el suministro de agua y víveres realizado, así como gasoil para 18 horas de navegación.

A principios de agosto se inició un período en el que surgieron noticias confusas, comunicados y posteriores desmentidos, procedentes de emisoras de radioaficionados, estaciones de radio y prensa diaria del extranjero, siempre relacionadas con la aparición del Fausto.

La estación venezolana YV5-CTZ, de Juan Roberto Martín, un palmero afincado en Caracas, comunica a EA8-BK que ha recibido una llamada de un radioyente que había escuchado en la emisora Radio Rumbo una noticia relacionada con el supuesto hallazgo, comprobándose después que se refiere al encuentro habido con un mercante británico Duquesa.

Diario de Avisos se ocupa también de los insistentes rumores que circularon en aquellos angustiosos días de quienes situaban la aventura del Fausto en una escapada hacia Venezuela, emulando la aventura de la etapa de los veleros de la emigración clandestina.

El 2 de agosto, un informe de un radioaficionado, en manos de la Ayudantía de Marina de La Palma, decía que el Fausto había llegado a Puerto La Cruz “con cuatro tripulantes en buen estado de salud, con provisiones sobrantes y de que habían sido atendidos por las autoridades” [6].

“Un bulo hizo al Fausto en Venezuela”, titula Diario de Avisos y amplía el comentario con unos párrafos que, entre otros, dicen lo siguiente:

“Tal insistencia han tenido los comentarios en torno a una posible aventura del Fausto hacia Venezuela, comentarios que han sido aderezados con toda clase de condimentos y argumentos que por fin llegó el bulo con visos de realidad. Esta realidad, esta triste realidad, entraña un inquietante peligro en la continuación de las tareas de búsqueda. Estas tienen que persistir indesmayablemente con todos los medios que al alcance se tengan.

Una vez más, un bulo corrió por nuestra Isla haciendo concebir ilusorias esperanzas y la alegría y tranquilidad a determinados hogares isleños.

¡Ojalá apareciera en Venezuela! Así sabríamos donde está. Mas, desgraciadamente, no conocemos el actual destino del ya tristemente famoso Fausto [7].

El 4 de agosto, el periódico El Día publica el texto de un telegrama dirigido a Adelto Acosta Herrera, en Santa Cruz de Tenerife, que dice textualmente: “Venezuela recibió mensaje del barco Fausto. Salieron a rescatarlos. Juan”. El firmante es Juan García Pino, hermano del pasajero que embarcó en El Hierro. Al leer la noticia, un radioaficionado palmero logró localizar en Valencia, a través de otro colega venezolano, al citado Juan García Pino, quien aclaró que su telegrama se refería a que en Venezuela se sabía la noticia de la desaparición y que lógicamente se saldría en su busca.

Otro radioaficionado venezolano estableció comunicación con un colega de Tenerife para informar que el periódico El Nacional publicaba la noticia de que una embarcación de las características del Fausto había sido avistada por aviones del Air Force Rescue en la posición 28º 15’ N y 29º 45’ W, lo que provocó que todos los radioaficionados disponibles se lanzaran a la búsqueda de un contacto con el organismo norteamericano de salvamento citado o de averiguar cuáles eran las fuentes de información que habían suministrado la noticia al periódico caraqueño.

Portada del libro de Luis Javier Velasco Quintana (2013)
Portada del libro de Luis Javier Velasco Quintana (2013)

Tres estaciones de radioaficionados de la provincia tinerfeña, EA8-BQ, EA8-FD y EA8-DX, así como otras nacionales y extranjeras, trataron por todos los medios disponibles a su alcance y durante muchas horas, de contrastar la veracidad de la noticia, hasta que se logró contactar, en la madrugada siguiente, con las autoridades marítimas de La Guaira y Puerto la Cruz, las cuales desmintieron el supuesto hallazgo del pequeño barco palmero. Al mismo tiempo, el mando del SAR en Gran Canaria estableció contacto con el mando de la base conjunta aeronaval de Rota y con el mando de la base americana de las Azores, quienes también desmintieron la noticia [8].

En la mañana del 11 de octubre, la prensa tinerfeña sorprendió a sus lectores con una nueva noticia referida al hallazgo del Fausto. Al amanecer del día 9, el carguero italiano Anna di Maio lo había encontrado a la deriva y con un cadáver a bordo, en avanzado estado de descomposición. Su posición en aquel momento era de 23º 03′ N y 38º 30′ W, distante unas 1.200 millas de La Palma  y el mensaje fue comunicado a Radio Trieste y recogido en España por Entel.

El mensaje enviado decía:

“Hoy 9-10 a las 10.45 am GMT lat 23 grados 0 minutos Norte long 38 grados 30 minutos Oeste encontrado batel de pesca Fausto La Palma matrícula TE-2-1258 único marinero a bordo muerto de mucho tiempo ningún documento del Batel ni del marinero muerto stop 16,12 GMT remolcamos batel con destino a puerto Cabello Venezuela”.

Ese mismo día, Diario de Avisos publica también la noticia en primera página, con titulares destacados:

El Fausto ha sido hallado

No hay supervivientes

Remolcado por el Anna di Maio llegará el martes

a Puerto Cabello (Venezuela)

El capitán del buque Anna di Maio, Bruno di Magio, decidió remolcar el barco hasta Puerto Cabello, su primera escala en el viaje que hacía desde el Mediterráneo hacia el Pacífico. Sin embargo, resulta sorprendente que no comunicara el hallazgo a las autoridades venezolanas, pues un despacho de la Agencia Efe, fechado en Caracas, dice que hasta las 19,30 horas GMT de ese día la Estación Permanente de Escucha y Salvamento de Venezuela no había recibido mensaje del mercante italiano, aunque, según algunas versiones, remolcaba al Fausto con la intención de dejarlo en Puerto Cabello. Ni las autoridades de la capitanía de puerto ni el cónsul de España en Caracas, señor Benavides, tenían conocimiento de la información, por lo que no podían reconocer su veracidad.

El 14 de octubre se recibió un nuevo telegrama enviado por el capitán del Anna di Maio, a través de Radio Roma, con el siguiente texto:

“Hoy a las 11,10 de las 63 GMT lat 19,15 N long 46,26W perdido batel de pesca Fausto por haberse ido a pique durante remolque stop entregaremos papeles descubiertos a bordo a cónsul español de Venezuela capitán”.

El envío de este telegrama puso de manifiesto algunas contradicciones sobre el asunto, pues en el primero se decía que no se había encontrado documentación alguna en el Fausto, mientras que en el segundo, el capitán afirma que los papeles encontrados serían entregados al representante consular español en Caracas.

A su llegada a Puerto Cabello, el capitán declaró a la Agencia Efe que el Fausto había sido localizado a las ocho de la mañana del 7 de octubre, en la posición citada, “parecía un barco fantasma, estaba totalmente abandonado”. En el cuarto del motor estaba el cadáver de un hombre joven en avanzado estado de composición. El capitán precisó que a bordo no fue hallado libro de bitácora, diario o documento que permitiese conocer la suerte de los demás tripulantes.

Dos días después de iniciado el remolque del Fausto en aguas del Atlántico, el 9 de octubre, a las cinco de la mañana “nos dimos cuenta de que había desaparecido sin que pudiéramos hacer nada para recuperarlo”, según explicó el capitán del Anna di Maio a los asombrados periodistas que habían acudido a Puerto Cabello con la esperanza de hacer fotografías del Fausto, en la creencia de que éste venía remolcado.

El segundo oficial del mercante italiano, Luciano Aseione, que fue quien descubrió el cadáver, dijo que a pesar de estar éste complemente desnudo y carecía de documentos personales que lo identificase, por unas cartas halladas a bordo se suponía que era Julio García Pino, tres de cuyos hermanos entonces residentes en Venezuela –Antonio, Juan y Pedro- acudieron a Puerto Cabello con la esperanza de sepultar sus restos. El capitán del buque entregó al delegado del consulado de España en la citada ciudad, señor Marichal, un sobre lacrado que contenía las cartas que había dejado el infortunado mecánico. Asimismo, el jefe de la Capitanía de Puerto Cabello, capitán Figallo, declaró a la Agencia Efe que las autoridades marítimas venezolanas realizarían una investigación de los hechos ocurridos en alta mar, teniendo en cuenta el informe del capitán del buque italiano Anna di Maio [9].

Treinta años después, el coronel Pedro González Gallego, que había sido uno de los jefes del SAR, recordaba aquellos azarosos días:

“La actuación en el mar más difícil y que más quebraderos de cabeza ha ocasionado a los hombres del SAR, fue la búsqueda, desgraciadamente infructuosa, del Fausto, que tantas páginas de prensa llenó. Durante aquellos días se volcaron los hombres del SAR, con cientos de horas volando, se rastrearon muchos miles de kilómetros cuadrados, llegando al límite de nuestras posibilidades, hasta el caso que hubo tripulaciones que volaron once horas diarias, la mayoría lo hacían volando a pocos metros de la superficie, algo que resultó muy difícil resistir el agotamiento…” [10].

La historia del Fausto sigue envuelta en la leyenda y en el misterio. En julio de 1998 la tragedia de los infortunados tripulantes y del barco en el que viajaban volvió a revivirse en algunos reportajes publicados en la prensa tinerfeña. Y en La Palma, sobre todo en Tazacorte, sigue siendo el episodio de un barco a la deriva en el Atlántico, la historia de un solitario navegante perdido envuelto en un secreto guardado celosamente en misteriosas singladuras.

Notas:

[1] Entonces medía 13,80 m de eslora total, 3,65 de manga y 1.68 de puntal. Un motor diesel Lister Blackstone, de 43 caballos, le daba una velocidad media de 7 nudos.

[2] Salamanca de la Peña, Francisco.  “La tragedia del Fausto”. l Día, 18 de julio de 1998. Interesante y documentado reportaje del citado autor.

[3] Diario de Avisos, 25 de julio de 1968.

[4] Salamanca de la Peña, Francisco. Op. cit.

[5] Op. cit.

[6] Diario de Avisos, 3 de agosto de 1968.

[7] Diario de Avisos, op. cit.

[8] Op. cit.

[9] Op. cit.

[10] Herrero Andreu, Antonio. Historia del SAR Canarias. La búsqueda del Fausto. El Día, 3 de enero de 1998.

Fotos: Tomás Ayut y FotoFlite. Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

Publicado en Diario de Avisos, 23 de enero de 2005.

P.D. En 2013, Luis Javier Velasco Quintana publicó su libro titulado “El Fausto. Historia y misterio de una tragedia” (CSB Ediciones, 354 páginas). Es el estudio más completo que existe sobre este tema, cuya lectura recomendamos. 

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